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Tobías Enrique Pumarejo

En estos momentos, mientras el vallenato clásico acaba de ser declarado como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, cae como anillo al dedo lo expresado por Daniel Samper Pizano en el homenaje que le rindiera el Festival de Compositores en San Juan del Cesar.

El vallenato se está suicidando, comentó Daniel Samper, y es urgente salvaguardarlo. Además agregó, que el peligro que acecha al vallenato clásico, y que suscita la alarma de la Unesco, no viene de afuera si no de adentro. Procede del vallenato espurio que desvirtúa al que, por su belleza y tradición forma parte del patrimonio artístico internacional.

Contrastando con este panorama desalentador, es grato traer a colación que ese clásico eterno de la música vallenata como es ‘La víspera de año nuevo’, este mes de diciembre, precisamente, cumple 70 años de haber sido creado por el compositor Tobías Enrique Pumarejo Gutiérrez, ‘Don Toba’, quizás uno de los compositores vallenatos que más le debemos con relación a este reconocimiento internacional.

¿Y es que acaso ‘La víspera de año nuevo’ es un vallenato? Claro que lo es. Y al respecto Juan Gossaín enfatizó que a esta canción no se le considera como un vallenato original, porque en la grabación que de este tema hiciera Guillermo Buitrago, la intromisión del clarinete de ‘Juancho’ Esquivel, le da un cierto regusto de porro.

Su musa
Doris del Castillo Altamar, su musa, vivía en la finca Tolima, vecina a la de ‘Don Toba’, ubicada en El Otoño, jurisdicción del departamento del Cesar, predio por donde Doris pasaba todas las mañanas hacia un afluente del río Ariguaní para tomar su baño matinal. Las miradas y los saludos no se dejaron esperar y al poco tiempo surgió un cálido romance entre los dos que no fue de buen recibo por parte de su hermano mayor, Ramón.

El 22 de diciembre de 1945, Doris le envió un papelito a ‘Don Toba’ con el señor Pedro Romero, propietario de una finca vecina, Cuatro Bocas, ahí le informa que Ramón, por lo de sus amoríos la había reprendido con correazos incluidos, por lo que ella se encontraba dispuesta a escaparse con él esa noche a donde él lo dispusiera.

Convenido lo de la fuga, tipo diez de la noche, el señor Romero recogió a Doris cerca de su casa, y después de dar un rodeo por un sector montañoso a fin de evitar que los vieran, la llevó hasta la puerta de El Otoño, donde ‘Don Toba’ los esperaba. De ahí parten hacia la carretera en la que, luego de varios sustos imaginarios por parte de ‘Don Toba’, esperarían un transporte que les llevaría a Caracolí, Cesar, jurisdicción Sabanas del Diluvio y Camperucho.

Los días que siguieron a la fuga, fueron días de pleno goce y disfrute entre ‘Don Toba’ y Doris, quien era una morena vibrante, de cuerpo contorneado, de piel tersa y de ojos grandes y ensoñadores. Por ese entonces, Doris se encontraba en plena flor de su vida, 15 años a lo sumo, y hasta el final de su existencia, aun fallándole la memoria, le fue posible a ‘Don Toba’ evocar en los pocos momentos de lucidez que tuvo. De ahí que todos los versos de ‘La víspera de año nuevo’, los que grabó Guillermo Buitrago y los que dejó por fuera, sean un tributo a ese goce y a ese disfrute compartido.

Tobías Enrique, parrandero por naturaleza, el 31 de diciembre, muy temprano le dijo a Doris que se fuera para Los Venados, población vecina a Caracolí, para visitar a unos amigos con la promesa manifiesta de que esa misma tarde estaría de regreso. Promesa que no cumplió, ya que en esta población se quedó parrandeando hasta el 2 de enero. Pero los sentimientos de culpa y la preocupación que empezó a atormentarle, aguijoneada por el conflicto que se le planteaba, entre disfrutar de lo que le restaba del año en los brazos de su amada o el de seguir en el alborozo de la parranda, de la que presumía no le era posible marcharse. Y temiendo encontrar a su regreso a Doris enfurecida, si es que la encontraba en casa, lo llevó a buscar un pretexto para congraciarla a su regreso.

Y en el fragor de la parranda, la solución, como caída del cielo, la desborda en ese himno navideño que se encuentra a portas de cumplir 70 años.

Cuenta Doris que al llegar a su casa en la noche del 2 de enero, ‘Don Toba’ le dio una serenata y la canción con la que se reconciliaron fue ‘La víspera de año nuevo”.

Voces autorizadas
Por sugerencia de Antonio Fuentes, Guillermo Buitrago, le hizo un cambio a la última palabra del verso, “Año nuevo lo quiero pasar junto contigo en la cama” por “Año nuevo lo quiero pasar junto contigo en la Sabana”.

¿Y por qué Sabana? Porque uno de los versos que Buitrago dejó por fuera, decía, “Bonitas son las Sabanas del Diluvio y Camperucho sabanas privilegiadas por eso las quiero mucho”.

En una entrevista que le hice a Emiliano Zuleta Baquero, me comentó que la primera vez que él escuchó ‘La víspera de año nuevo’ fue en una parranda en Valledupar, navidades de 1946, cantada por Efraín Hernández, año que logró precisar con la ayuda de Carmen Díaz, porque Emilianito, por ese entonces había cumplido dos años. De esa canción recuerda que en vez de sabana decía cama.

Pedro Romero, el alcahueta en la relación entre Don Toba y Doris, me comentó que cuando el compositor regresó a El Otoño con Doris, 20 de enero de 1946, en la parranda de reconciliación con los cuñados, les cantó varias veces ‘La víspera de año nuevo’, que por ese entonces la llamaba, ‘Gozando con mi morena’, y en esta interpretación incluía el verso de la “cama”.

Consuelo Araujo Noguera, ‘La Cacica’, me comentó posteriormente, que en 1974, ‘Don Toba’ le había hablado sobre el verso de la “cama”, pero que ella ya lo sabía por qué ‘Nando’ Araújo se lo había contado desde mucho antes.

En la publicación de la revista Semana, agosto 3 de 1993, ‘La Revolución del 78’, al cumplirse los 50 años del primer disco de 78 RPM, me comentó Bernardo Vasco, su autor y autor de la biografía de Guillermo Buitrago en Wikipedia, que él en ese artículo puso como autor de ‘La víspera de año nuevo’ a Don Toba porque Rafael Escalona fue enfático al respecto.

El investigador, compositor y coleccionista de la música vallenata, Julio Oñate Martínez, me facilitó una entrevista, que el 21 de abril de 1991 le hizo a Efraín Torres, el guitarrista que acompañó a Guillermo Buitrago en muchas de sus grabaciones y en la famosa correría que hicieron por la provincia en 1947. En esta entrevista Efraín le dice a Julio, que ‘Don Toba’ le entregó a Buitrago ‘La víspera de año nuevo’ y otros temas más de su autoría que luego grabaron en el sello Fuentes.

Sin lugar a dudas, ‘La víspera de año nuevo’ es la obra cumbre de ‘Don Toba’ por su calidad melódica y poética, por esa sensibilidad emocional que le impartió en sus versos, hace parte, como vallenato genuino, del patrimonio intangible de la humanidad.

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Guillermo Buitrago. Interprete de «La Vispera de Año Nuevo»

En una conversación que tuve con Alejandro Durán, le pregunté, qué porque en el LP “Alejandro Durán, Más vallenatos” del sello Tropical, le dio la autoría de ‘La víspera de año nuevo’ a ‘Don Toba y no a Buitrago, y me contestó, que más que nadie él sabía que Tobías era su autor, y si no se equivocaba, él fue el primero en hacerle este reconocimiento.


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