
Por WILLIAM DE ÁVILA RODRÍGUEZ
“Murió tranquilo y acompañado de su familiares”, expresó su hija Mariet Salas Plata, quien destacó que su padre siempre tuvo gente a su lado que le brindó apoyo en todo momento, entre ellos músicos y directivos de varios festivales.
En la mañana de hoy era esperada de Estados Unidos su hija Sara Salas Plata, quien junto a Mariet, Yulieth y Rafael (fallecido), nacieron del hogar que el acordeonero conformó con Ruth Plata.
Las honras fúnebres están programadas para las tres de la tarde con la celebración de la Misa en la Iglesia San José Obrero, del barrio Primero de Mayo, y el sepelio en Jardines del Ecce Homo.
Hasta la funeraria Los Ángeles llegaron familiares, amigos, periodistas y músicos, quienes recordaron al acordeonero que nació en El Plan, La Guajira, el 17 de septiembre de 1952. Fue hijo del fallecido verseador y acordeonero, Antonio ‘Toño’ Salas y sobrino del también fallecido juglar, Emiliano Zuleta Baquero.
Su hermano Álvaro Salas Salas, recordó que “Rafa siempre estuvo interesado en aprender a tocar el acordeón. Siempre estaba pendiente en las parrandas que mi papá hacía en El Plan y también con mi tío Emiliano. Desde niño aprendió a tenerle amor al acordeón”.
Sobre la enfermedad, dijo que “Rafa viajó a Bogotá para hacerse unos chequeos y la última vez que nos encontramos le dije que estuviera pendiente del tratamiento para que se mejorara”.
Según explicó su hija Mariet, Rafael Salas fue el jueves pasado y permanecía en estado de inconciencia, debido a una complicación presentada por problemas de hipertensión arterial, insuficiencia renal y afectación urinaria.
Músico serio
El verseador y compositor, Andrés Beleño, recuerda que fue su cantante cuando todavía ninguno de los dos eran famosos ni habían ganado la corona de reyes. Uno en la piqueria y el otro como acordeonero profesional.
“Fui por mucho tiempo su compañero y viajamos mucho por Colombia, recuerdo que fuimos al Guamo, Manizales, Barrancabermeja y otras ciudades”.
También enfatiza en que era un músico muy serio, “principalmente en lo que tenía que ver lo del pago al conjunto. Yo tocaba y me iba a acostar tranquilo, porque mi plata me llegaba a la casa apenas le pagaban. Era muy rígido con sus acompañantes y podía parecer neurasténico, porque le gustaban las cosas muy serias”.
Recuerda que “cantaba y tocaba, tenía una voz de fácil expresión y muy limpia”.
También refiere que “fue un hombre muy familiar, apegado a sus amigos y tenía compañeros, que puedo decirlo, eran clasificados”.
Los caminos de Andrés Beleño y Rafael Salas se volvieron la misma noche de 1979 cuando ambos fueron reyes vallenatos: Beleño, fue el primer Rey de la Piqueria y Salas, el Rey Vallenato número 12.
vanguardiavalledupar.com

Lastima otro gran acordeonero, otro rey que se nos va, paz en su tumba y de alla donde esta sirva de inspiración a los que aqui quedan y a su familia nuestro sentimiento de consideración.
Me gustaMe gusta
TE EXTRAÑO RAFA…YA CASI DOS AÑOS Y AUN NO ME ACOSTUMBRO A TU AUSENCIA…
Me gustaMe gusta