>El por què la juventud se està suicidando en valledupar, colombia y el mundo

Francisco Antonio Becerra Murgas

El alcoholismo, como droga que es, segùn la toxicologìa, está considerado uno de los agentes depresivos más dinámicos en la vida humana de hoy, destruye la serotonina en los circuitos neuronales del cerebro y conduce a la crisis severa depresiva; y, como consecuencia, al SUICIDIO. El guayabo, es un estado depresivo. El gobierno no define campañas publicitarias agresivas contra el alcoholismo como drogadicción, porque este es un Estado cantinero, homosexual, desalmado, impío, corrupto, prevaricador, deshumanizado e irracional; se quiebran las empresas que venden whisky, aguardiente y cerveza, porque con ellas se financia la educación en Escuelas, Colegios y Universidades.- Quien tenga problemas de alcoholismo o de drogadicción en general, debe consultar a un Médico Psiquiatra, Sociólogo, Psicólogo, Enfermera Superior, etc., y ponerse en tratamiento inaplazablemente, por ser este un problema social y familiar progresivo; lo que permite explicar; por qué un sector de la juventud en Valledupar, Colombia y el mundo entero; se está suicidando hoy, como lo viene denunciando el » Diario Vallenato el Pilón» en estos días; sin hacer, obviamente, esta consideración psicoanalítica, por que los periodistas no saben de esto. El exceso constante, tradicional, habitual, diario; de música vallenata, rancheras, tangos, etc.; o de una misma canción en forma obsesiva; de una sinfonía, cadencia repetitiva; nostálgica, triste, melancólica; alienante, lúgubre, sombría; reactivadora de emociones, sinsabores, aflicciones, dolores, violencias, maltratos y crueldades humanas; sufrimientos; penalidades familiares, hambre, fracasos, infortunios, pobreza, miseria; huellas psicológicos transitadas en el pasado y presente; problemas psicológicos potencializados en parrandas interminables; y todo lo que se define hoy como música de despecho para planchar y recapitular angustias, naufragios y fracasos de todo tipo; potencian la crisis depresiva aguda y la cerrazón mental; a través de las desgracias, infidelidades e infortunios; en conversaciones, vivencias, equivocaciones, diálogos etc.,, que se viven diariamente en esos convites y francachelas. Si a este cuadro clínico se le suman los demás: malestar y ansiedad espiritual, misticismo, amoralidad, desbarajustes amorosos y anarquía anímica, mental; desasosiego, inapetencia, insomnio; FALTA DE AMOR AL PROJIMO Y A LOS VALORES HUMANOS; IRESPETO A LOS MANDAMIENTOS CRISTIANOS Y DESOBEDICIA A LA PALABRA DE DIOS; estrés, necesidades económicas, afectivas, incultura, desamor, homosexualismo, inconsciencia, drogadicción, subvaloración social – familiar; complejos, aberraciones; manías, violencia intrafamiliar; otras, etc.; se tiene una bomba de tiempo en la estructura mental – psicológica, que explota en el momento menos esperado y conduce a la muerte por suicidio, cirrosis u otra patología. Justamente, fue un vallenato, el Doctor José Francisco Socarras Colina, Pionero de la Psiquiatría en Colombia, el primero que nos informó desde la Academia en la Universidad Nacional y sus trabajos de investigación científicamente publicados; de algunas parrandas vallenatas anòmicas y atípicas; ( fuera de lugar, tiempo y modo, de reglas y pautas sociales, de conductas y comportamientos humanos desorientados, que deben respetarse sana, cuerda y racionalmente; al margen de normas de urbanidad, respeto y control humano)-, definidadas como espacios sociales conducentes a prácticas homosexuales y extravíos de la conducta y el comportamiento en el bebedor acostumbrado; demostrados en besos, caricias, abrazos, mimos, elogios amorosos mutuos; agasajos, monerías, lisonjas, manoseos, palpamientos, desdoblamiento de la personalidad, – muy característica y distintiva, cuando se combina whisky o aguardiente con cocaína o marihuana -, etc.; entre hombres divertidos, alegres, animados, bromistas, en convites y comilonas romanas chistosas; y en síntesis, respecto de las consecuencias aciagas, fatales, funestas, mortales y siniestras del alcoholismo como drogadicción en el jolgorio y juerga consuetudinaria colombiana. Conductas, que hoy y siempre han existido y coexisten socialmente en forma colectiva, burocrática, social y política.-. Han escuchado la canción, “ ¿ y que se le moja la canoa ¿”, analicen la letra y su contenido sociológico y así; muchas más, porque hoy abundan como whisky o droga, en patio social de rico. ¿Han observado, investigado, estudiado, detenida y juiciosamente; el comportamiento del hombre parrandero, del bebedor profesional, ocasional y del montón congénito, que se desdobla a vuelta de cuatro matas en el patio de la casa ¿. Obviamente, toda regla social y científica, tiene sus excepciones y no todos los organismos, psicologías y mentes humanas; son tan débiles, enclenques, problemáticas, confusas, caóticas, insanas y enfermizas; esto resuelve los interrogantes que de aquí se desprenden. Si desea profundizar científicamente, en esta temática de mucha vigencia e investigación social – histórica, le recomiendo respetuosamente, consultar un Psiquiatra, Toxicólogo, Psicólogo o Sociólogo Científico. Gracias y hasta pronto.