A los amantes de la canción vallenata, cada mes de junio nos sobrevienen dos sentimientos: uno, doloroso, pues nos recuerda aquel trágico jueves 11 de 1992, cuando le fue arrebatado el aliento vital a Rafael Orozco, quien fue considerado en vida uno de los más grandes exponentes del Vallenato; el otro, convoca sentimientos más alegres y está igualmente ligado a su vida, pues el día 16 de ese mes, en 1976, se formalizó la unión musical del Binomio de Oro; esa agrupación en la cual se hallan las raíces de un árbol musical que ha ido creciendo más allá de las fronteras nacionales, idiomáticas y sociales.
En el año 1994, siendo Jefe de Redacción de una publicación vallenata editada en mi entrañable República Bolivariana de Venezuela, con motivo del segundo aniversario de su lamentable desaparición física, escribí una nota periodística, la cual considero digna de reproducir en su totalidad, porque nos habla de esa colosal figura a quien tanto recordamos. Al grano:
Rafael Orozco: Dos años de inmortal camino
(Tomado de Revista Antorcha Internacional)
Si alguna parábola vital en el campo musical del Caribe ha despertado tanta sensibilidad desde su punto de origen hasta su instante último, y a partir de allí una nostalgia bastante parecida al vacío existencial sentido por el ave que canta y vuela sola: esa es la dibujada por Rafael Orozco.
La misma que se inició un 24 de marzo y culminó el 11 de junio de 1992 al caer abatido por unas balas asesinas; no sin antes dejar una estela vivencial plena de éxitos a lo largo de una carrera artística vertiginosamente ascendente.
Rafael había nacido en Becerril y allí, desde muy niño, se le vio con esa mirada escudriñadora que lo acompañó hasta ese trágico jueves de junio, hurgar el paisaje, la vida, tarareando canciones del folclor caribeño sobre un burro, mientras iba a cargar el agua de sus primeros pesos.
Su pasión por la música fue tanta, como la devoción que le profesaron sus admiradores en tierras de Venezuela, Panamá, República Dominicana, Estados Unidos y tantos otros sitios en donde aún se recuerda como uno de los cantantes de voz más limpia y sentimental del Vallenato.
Su discurrir estuvo lleno de notas musicales desde muy joven; para ser más exactos desde el día en que en un concurso para seleccionar el mejor cantante aficionado, se alzó con los máximos honores sobre una veintena de muchachos entre quienes se hallaba quien a la postre y en el nivel artístico sería su rival más enconado: Diomedes Díaz. Sólo sobre ese nivel, puesto que en otros terrenos departieron como grandes amigos.
Era la época del Colegio Nacional Loperena y el espigado jovenzuelo comenzaba a ver la vida responsablemente y adivinar el horizonte que ahora se le pintaba. Por ello cuando Luciano Poveda le pidió que lo acompañara en las parrandas no lo pensó dos veces. Sólo que con la mala de no quedar constancia de ello en el acetato; luego vino su corta pasantía con los acordes de Julio de la Ossa, con quien tampoco pudo grabar. Sin embargo, la vida sabe deparar sus cosas, y como dice el viejo adagio: “Dios los cría y ellos se juntan”; el maestro Emilio Oviedo, ese gran señor, visionario, sensible y de manos sabias lo condujo con un tema del mismo Diomedes Díaz hasta el umbral de la fama. “Cariñito de mi vida” sería pues su primera constancia en el acetato.
Con Emilio Oviedo vendría otro Larga Duración, gracias al éxito con “Cariñito de mi vida”. Para ese entonces ya estaba residenciado en Barranquilla y adelantaba sus estudios administrativos en los cuales también otro gran músico cursaba estudios; nos referimos a Israel Romero. Comenzaron a sonar, a soñar, a experimentar con ritmos nuevos, a creer una quimera posible, desde la cual emanará, gracias a la vistosidad escénica, a la calidad interpretativa, al rompimiento de cánones establecidos, el prestigio y el reconocimiento a nivel nacional e internacional; surgió pues la agrupación líder del Vallenato, el Binomio de Oro.
Luego vinieron hechos realidad los sueños, un buen número de largas duración y eso por lo que trascendió hasta la inmortalidad: El agradecimiento de su fanaticada como recompensa a quien supo darse entero con sentimiento y limpieza de alma.
angeldavidesguerra@hotmail.com


huauu esa historia en muy triste esa mujer de rafael orozco debe de estar muy dolida por la de su esposo eso es muy duro
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