75 años del Palo ‘e mango de la Plaza Alfonso López de Valledupar – Foto Edgar de la Hoz

Por Juan Rincón Vanegas/juanrinconv@hotmail.com

 Hoy, hace 75 años, el ganadero y agricultor vallenato Eloy Quintero Baute, por iniciativa propia y unido a sus amigos Luís Suárez González, Tránsito Estrada Barreto, Braulio Nieves Sánchez, Rafael Córdoba Guillén y Antonio Caballero, decidió sembrar tres palos de mango en la plaza ‘Alfonso López’ de Valledupar. Las especies frutales fueron traídas de la finca ‘Bélgica’, ubicada en el camino viejo que conduce a La Paz (Cesar), pero con el paso de los días, y a pesar de la dedicación, pegó uno solo y a ese le pusieron todo el empeño para que creciera sin ningún contratiempo.

El cuido del pequeño árbol consistió en echarle abono-estiércol de chivo, caliza y cisco de madera, y regarlo con agua diariamente, tarea que se turnaba el grupo de amigos; con el paso del tiempo lo vieron robustecerse, hasta alcanzar hoy tres metros de grosor y 20 de altura, aproximadamente.

El palo e’ mango se la ha pasado creciendo, dando frutos y, en ese lugar de la plaza ‘Alfonso López’, ha servido durante muchos años como punto de referencia para quienes se ponen citas de negocios, encuentros amorosos, tertulias políticas, centro de comentarios censuradores o halagos a las administraciones municipales, cuyo palacio está al frente.

El reconocido árbol también ha servido como nacedero de pactos políticos, acuerdos matrimoniales, parrandas y hasta en escenario de conciliaciones cuando allí se han encontrado personas que por alguna razón o motivo estaban en desacuerdo y fue por años el termómetro para los grandes personajes de la vida pública colombiana, cuando en las campañas políticas medían fuerzas. Si la manifestación llegaba o pasaba del palo, así se medía el grado de aceptación.

En medio de todas las historias que se tejen a su alrededor el palo e’ mango tiene el más grande guardián, quien ha vivido 41 años bajo su sombra. Se trata del lustrabotas Jesús Estrada Yepes, quien a sus 57 años anota que “acá se han escrito las historias más famosas de esta tierra y con ello se podrían escribir varios libros. Mientras cumplo con mi trabajo, escucho y escucho y la verdad es que haber llegado muy joven a este sitio, donde vivo la mayor parte del día, es un gran privilegio que me ha dado la vida, al venirme de mi tierra El Banco (Magdalena), en busca de un futuro mejor”.

 El mejor cuidandero

 Después que el palo e’ mango tuvo reconocimiento nacional, que los aires de los acordeones se abanicaron en sus ramas y que a su alrededor muchas personas arreglaron su mundo a golpe de lengua, le llegaron sus males y comenzó a deteriorarse al caerle algunas plagas. Es entonces cuando aparece el periodista Crispín Eduardo Rodríguez Pinedo y crea la Asociación Protectora del Palo e’ Mango, cuya intención básica es que tuviera el mantenimiento adecuado y las autoridades le prestaran la atención requerida, como sucedió hace diez años cuando estuvo a punto de morir.

75 años del Palo ‘e mango de la Plaza Alfonso López de Valledupar – Foto Edgar de la Hoz

“Siempre he sido contertulio en el palo e’ mango, de esta manera me hice el propósito de conocer su historia, averiguar por su suerte y crear la asociación que en corto tiempo dió muy buenos resultados, especialmente cuando el palo se cundió de varias plagas, tocó movernos, se consiguió el mantenimiento, el cuido adecuado y se repuso en menos de lo esperábamos. Ahora, no se está secando; está bien y naturalmente se le nota el paso de los años, pero no es para alarmarse, sigue firme y dando la mejor sombra”, indica el periodista Crispín Eduardo Rodríguez.

A esta iniciativa ambiental se unieron en días pasados muchas personas, quienes pretenden que el símbolo de la plaza ‘Alfonso López’ siga floreciendo, dando frutos y siendo el símbolo de la naturaleza en Valledupar. Y parece que hasta el palo los aplaude por dentro, porque quiere seguir como el centro de todas las miradas y la sombra que más gusta.

El periodista y compositor Crispín Eduardo Rodríguez explica que debido a sus quebrantos de salud no ha podido seguir con su tarea en favor del palo e’ mango, pero está haciendo una canción donde cuenta la historia de su nacimiento, su crecimiento y sus bondades. “Ese es mi regalo para el árbol pechiche del Valle, ese que aprendí a querer recibiendo su sombra bendita”.

 El Rey del Valle

 Lo que nunca pensó don Eloy Quintero Baute, fue que ese árbol que sembró la mañana del siete de agosto de 1937, hoy sea un mito de la ciudad de Valledupar, o como dijera su nieto Efraín Quintero Molina se convirtió en ‘El Rey del Valle’, testigo de 35 festivales vallenatos y de quien Consuelo Araujonoguera, ‘La Cacica’, una vez dijera: “Si el palo de mango hablara, tendría que empezar a contar las lágrimas que hemos derramado, las iras que he cogido, las injusticias que han cometido, los insultos que nos han proferido; pero también, el palo e’ mango terminaría cantando ‘El amor, amor’, para decirles a todos que el Festival de la Leyenda Vallenata es una institución, que gracias a Dios ya está consolidada, que es como un tren al que hay que prenderle la máquina y camina solo, y que además representa la más grande unidad, la fraternidad y la convivencia de un país cansado de duelos y afónico de largos llantos”.

Por primera vez, un árbol en Colombia recibirá una serenata, y como la merece, con acordeón, caja, guacharaca y unos versos por parte de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, expresiones que en toda su dimensión reflejan el agradecimiento por haber sido testigo de las más grandes batallas musicales, esas que libraron los juglares nacidos en el corazón de Macondo y que tuvieron la sapiencia precisa para cantarle al mundo:

 Ay debajo del palo e’ mango
donde yo quiero abrazarte,
y al oído preguntarte
negra qué te está pasando.