La Habana, 23 oct (PL) Un homenaje íntimo, entre amigos, ofreció hoy aquí Casa de las Américas a la cantante colombiana Sonia Bazanta, conocida como Totó La momposina, de visita en Cuba invitada al Encuentro de Voces Populares.
Durante el diálogo, la reconocida folclorista recordó lo difícil que ha sido lograr en su país el reconocimiento de la música regional y representativa de las tradiciones y la cultura originaria.
El secreto de su éxito, aseguró, radica en que «mi música no tiene colores políticos, porque el arte y el honor, ni se compran, ni se venden».
La verdadera historia musical de Colombia está en los baúles de los abuelos, de ahí que yo sea un producto de todo lo que heredé de ellos y de mi madre, apuntó una de las intérpretes de Latinoamérica, popular tema de la autoría del grupo puertorriqueño Calle 13.
Consecuente con sus raíces y heredera de una familia de artistas y músicos -cuya tradición hoy germina entre sus hijos y nietos- Totó La momposina debe su nombre artístico a la región colombiana de la cual es oriunda: la isla de Mompós.
De esta manera, dijo, logré nuevamente llamar la atención en una de las zonas más ricas y desarrolladas económicamente de la antigua Colombia. Un lugar que se caracteriza por la diversidad de sus ritmos debido a la confluencia de la cultura ribereña y de la parte central de Colombia, además de la influencia europea, apuntó.
Sobre el reconocimiento entregado por Casa de las Américas en homenaje a su trayectoria artística dijo que también constituye un agasajo a la música e identidad de su país.
«Este premio es muy valioso para mí porque Cuba solo reconoce a los que verdaderamente se lo merecen», aseguró una de las cantantes y compositoras más populares del pentagrama folclórico de la costa del Caribe colombiano.
Durante el encuentro trascendió que sus primeras relaciones con Casa de las Américas datan de 1976, en tanto su debut artístico en la isla fue a finales de la década de 1970, en un festival de la oriental provincia de Santiago de Cuba, donde terminó bailando descalza, como ella recordó.
Su hijo Marco Vinicio Oyaga, quien la acompaña en su cuarto viaje a la isla, estudió aquí y actuará junto a ella este jueves, en un concierto donde las raíces y la tradición se fusionan con el lenguaje y el sonido de la contemporaneidad.
