juanesBogotá, 2 abr (PL) A los 40 años cumplidos, el cantautor colombiano Juanes decidió ganarle la partida a una eventual mala jugada de la memoria y rescató, en un libro de 286 páginas, vivencias y recuerdos de su niñez.

Algo parecido hicieron, aunque a una edad venerable, grandes pilares del cine y la literatura como Luis Buñuel y Gabriel García Márquez, solo que, en el caso de ambos, sus biografías fueron el resultado de una vida amasada con experiencias invaluables y una obra que marcó un profundo viraje en la narrativa y el séptimo arte en el siglo XX.

Aunque el libro no ha visto aun la luz en Colombia y, en cambio, fue presentado hoy en Estados Unidos, el intérprete de La camisa negra decidió consolar a sus coterráneos anticipándoles algunas de sus remembranzas en Juanes persiguiendo el sol, título con que salió al mercado internacional su anecdotario.

Hice un viaje a los rincones de mi memoria para recuperar las vivencias de mi niñez, dijo el cantante a la emisora Caracol Radio y también para agradecerles a los fans y al público que me ha ayudado en mi carrera. Entre los recuerdos desgranados destacan la música que rodeó su infancia, la misma escuchada en las victrolas o velloneras que han influido en grandes compositores, las melodías de bares y cantinas, boleros entre estas, que tanto aprecia Gabo y aparecen filtradas en las paginas de sus libros, en especial los vallenatos deslizados de una punta a otra de sus Cien años de soledad.

Juanes revive esa atmósfera sonora, de honda ascendencia popular, que alienta en la raíz de la música de grandes cultores inscritos en la dimensión sinfónica, como Bela Bartok, Igor Stravinski, el brasileño Heitor Villalobos o el cubano Amadeo Roldán.

En su caso, el artista colombiano cita la música del dúo argentino Visconti, autores de Paisaje colombiano, «que siempre se escuchaba en todos los rincones de mi casa y en Medellín», asegura.

«Yo era muy juicioso, muy tímido. Tenía pocos amigos y era muy buen estudiante. Apenas llegaba todos los días a mi casa, me sentaba a tocar guitarra», revela.

Una imagen que conserva con nitidez es la de sus salidas a caminar por el centro de la antioqueña Medellín con su mamá y su tía Adiela, paseos durante los cuales absorbía a profundidad la música vallenata, la guasca y también todo el caudal de olores citadinos, rememora.

Con particular tristeza se refirió al estado de coma en que vive sumida su hermana Luz Cecilia, desde hace 20 años. Ese capítulo de su vida es un viacrucis para la familia, algo muy duro que hemos sobrellevado con mucha fortaleza, asevera.

Uno entra a su habitación y no puede contener las lágrimas porque no sabemos si nos escucha, o no, relata. Es un tema del que me cuesta hablar mucho y por eso quería contar una parte de la historia en Juanes persiguiendo el sol, concluye.