Caracas, 10 sep (PL) La explosión de la refinería de Amuay el 25 de agosto de 2012 en el estado venezolano Falcón fue sin duda un acto provocado, ratificó hoy el director ejecutivo de Nuevos Desarrollos de la Faja Petrolífera del Orinoco, Rubén Figuera.

Al intervenir en la revista matutina de Venezolana de Televisión, Figuera -integrante del grupo de investigación destinado para determinar la causa del suceso que dejó 47 muertos- afirmó que tras realizarse más de 179 pruebas y ensayos no queda duda del carácter deliberado de esta acción.

Según el ingeniero, «una o varias personas» intervinieron una de las áreas más rígidas del sistema de bombeo de la refinería, la bomba 2601, vinculada a una esfera de olefinas, (hidrocarburo que se vaporiza al contacto con la atmósfera).

Al referirse al hecho, comentó que el sabotaje consistió en la intervención de la brida, base que integra el conjunto de bomba motor con el cabezal de succión.

Esa brida fue aflojada intencionalmente: insisto en esto, porque el levantamiento de la información nos indica que el perno número cinco fue retirado y los adyacentes aflojados, lo que quiere decir que toda una cara de la brida fue aflojada, para inducir una falla más acelerada, denunció.

De acuerdo con Figuera, quienes intervinieron el área lo hicieron sin los permisos necesarios que otorga Petróleos de Venezuela, debido a que ese sistema no estaba sometido a mantenimiento.

Se hizo de manera inadvertida, porque desde el punto de vista mecánico no es posible hacerlo. Se requiere un permiso de trabajo y nunca se otorgó, no abordamos ese equipo para mantenimiento, por lo que concluimos que fue una acción deliberada, agregó.

Aseguró que los autores del hecho «tenían conocimiento sobre el área, no manipularon cualquier equipo sino un sistema que maneja un producto sumamente volátil, inflamable, con mayor potencia de riesgo en toda la refinería, y sabían también el lugar específico para intervenirlo y generar una fuga de gas de magnitud que causara pérdidas mayores», dijo.

La víspera, el ministro de Petróleo y Minería, Rafael Ramírez, presentó el informe con las conclusiones de la investigación, donde se explica que el sabotaje consistió en aflojar siete de ocho espárragos de la bomba 2601, ubicada al sur del bloque 23 de almacenamiento de la refinería.

Los pernos, desajustados parcial o casi totalmente (incluso uno de ellos fue retirado) de manera intencional se quebraron producto de un proceso de fatiga mecánica, lo que ocasionó una abertura de al menos 2,9 pulgadas.

Con ello se provocó una fuga masiva, que en 10 segundos creó una densa nube de olefinas de siete metros, y a los 10 minutos, ya había posibilidad de explosión, la cual se desencadenó al producirse una chispa cuando se intentó arrancar un vehículo durante el proceso de evacuación del cercano destacamento 44 de la Guardia Nacional Bolivariana.