Jorge GonzalezEl músico chileno se vuelve a presentar en Barranquilla después de 25 años.

El cantautor chileno habla en exclusiva con EL HERALDO antes del concierto que ofrecerá mañana en una discoteca, en el norte de Barranquilla.
Jorge González bajó de su habitación en el hotel donde está alojado en el norte de Barranquilla. Vestía una camiseta verde, jean y tenis. A sus casi 50 años se le nota cansado de las giras. Personas de su entorno contaron que todo ese día (el pasado martes) había estado recorriendo Cartagena y acababa de llegar.

Saluda, me da la mano y toma asiento. No pide nada para tomar en el restaurante donde estamos, pero sí que inicie la entrevista. Se le nota nervioso, impaciente, se agarra las manos y evade mirar a la cara.Pareciera no disfrutar de la fama que lo antecede. Esa fama que a los 18 años le llegó de improvisto, como casi siempre sucede con los grandes. Parco en ocasiones, aparentemente malgeniado, crítico de todo, reacio a que le tomen fotos, el genio y fundador de la banda chilena de rock en español ‘Los prisioneros’, sin duda una de las más famosas y rebeldes de ese género, contestó todas las preguntas hechas por EL HERALDO antes del concierto que ofrecerá mañana en la discoteca Trucupey.

De niño usted sufrió de asma y narra que recuperaba el aire encendiendo el radio y escuchando música. ¿Hoy en día qué representa la música para usted?
La música me curaba. Sobre qué significa para mí no tengo una definición y esa es una de las gracias que tiene la música, que no necesitas definirla. Uno puede encontrar razones por las que una pieza musical le emociona pero en realidad, la verdadera razón es difícil ponerla en palabras.

Hoy son muy pocos los grupos de rock en español que componen letras con sentido político y con críticas a la sociedad moderna como lo hacía usted… (interrumpe)
Están todas las bandas de RAP que hay en Chile y son un montón, es muy común, es una cosa particularmente chilena porque en realidad la protesta social siempre ha estado más ligada al folclore. Los folcloristas son los que siempre piensan más profundo, la gente que hace la música tradicional.

¿Y en el rock en español?
El rock en español es, fue y seguirá siendo ‘gringería’ cantada en castellano, no tiene una raíz muy especial. Es música para divertirse y eso no es algo muy profundo aunque salgan canciones preciosas. No podría decir que es mi género musical favorito. Jamás he escuchado rock en español.

La canción ‘El baile de los que sobran’ y disculpe que insista en la pregunta, pero yo no recuerdo en estos tiempos una canción con tanta crítica social que llegue al número uno de las listas. ¿Por qué cree que eso no se ha vuelto a dar?
No tengo idea, parece que la música era muy atractiva, la grabación en general de El baile de los que sobran es muy atractiva escucharla. A pesar de que la letra tiene cosas que podrían ser tristes la música era muy positiva.

¿La letra de esa canción relata lo que usted vivía en ese momento en Santiago de Chile?
Salí del colegio y siempre me fue bien. Los Prisioneros los fundé cuando tenía como 18 años y a los 19 ya era una estrella, ya vendía discos y tocaba, entonces no es mi realidad, para nada.

¿Entonces en qué se basó para escribir esa letra?

En los compañeros de colegio que me encontraba en la calle, la realidad de ellos era distinta a la mía.

¿Sigue de cerca la actualidad política de su país?
No creo en nada de eso. La actualidad política en todos los países es un circo, nada es cierto, lo que está decidido ya se decidió por debajo hace tiempo. Hay planes a largo plazo que se van cumpliendo y las personas que dan la cara son títeres, algunos de ellos sacan una tajada que se la llevan para su casa, pero hay otros que ni eso.

¿Y qué opina de los movimientos estudiantiles que protestan en Chile y Venezuela?
Todos los movimientos que salen a la calle son manipulados. Si sale a la calle la gente es porque los gobiernos y el poder quieren que salgan. En muchos países la idea es que se produzca un caos tan grande que puedan poner leyes más fuertes, más vigilancia. Por un lado son espontáneos los sentimientos de los que salen espontáneamente… (En ese momento interrumpe la entrevista por las fotos que empezaba a toma el reportero gráfico. Se molesta y estuvo a punto de acabar la entrevista. Luego continúa).
Hablar y dar un discurso le juro que me pone nervioso, no he tenido las mejores experiencias con eso. La gente cuando se hace muy conocida no lo pasa bien. Cuando son chavos y chicos lo pasan bien porque conocen niñas y todo el mundo los quiere, pero esa etapa dura poco.

¿Me imagino que ahora que visitó Cartagena lo disfrutó porque pasaba de incógnito?
Estuvo lindo aunque no se trata de eso. El problema es cuando uno aparece en algún medio, esa es una situación realmente incomoda.

¿Es difícil lidiar con el éxito?
No sé si he tenido tanto éxito, pero sí es curioso que haya durado tanto en el tiempo, que pasen 30 años y todavía venga a cantar a Colombia, eso es un milagro. Muchos cantantes se acostumbran a dar una respuesta automática con la que quedan superbien, pero yo no puedo yo estoy pensando de verdad en lo que me están diciendo y cuando me están preguntando algo que para mí no reviste ningún interés me cuesta mucho dar una respuesta. Pero si uno es demasiado espontaneo a veces dice cosas que uno dice: ¿pero por qué dije esto acá?

¿Cómo en el libro Maldito Sudaca – Conversaciones con Jorge González, en el que habló sobre algunas intimidades del grupo?
No me acuerdo muy bien cómo fue eso. Yo le eché una mirada a ese libro cuando salió y luego no lo vi nunca más y no tengo muy claro que fue lo qué hice.

¿Cuando llega a un concierto no le molesta que la gente le pida siempre las mismas canciones?
No. A poca gente le pasa que un público esté dispuesto a escuchar y cantar contigo una o dos canciones, eso pasa poco. A veces sí pasa que en países como Chile y Perú las que son muy conocidas son como 14 y eso ya es todo el show. Yo salgó a cantar en general para que se cree una comunión musical con la gente que está cantando en el público. Claro, hay ciertas canciones que me tienen más jarto que otras, pero hay otras que siempre me dan ganas de cantar. ‘El baile de los que sobran’ es una de esas.

¿Qué más le apasiona además de la música?
Los libros, la literatura me apasiona.

¿Cuántas canciones ha escrito?
No sé. Ni siquiera sé cuántos discos tengo, nunca me he puesto a contarlos. De hecho cuando terminó un disco y se publica no me acuerdo cuál es la lista de canciones, cuándo salió o cuándo no. No tengo mucho apego a esa parte.

¿Por qué le gusta vivir en Berlín?
He vivido en varios lugares. En Berlín, Valencia, Ciudad de México y Nueva York, tres años en cada una. Probablemente Berlín me gusta porque tengo muchos amigos, eso ayuda mucho.

¿Cuando le dijeron que había la posibilidad de tocar en Barranquilla, qué fue lo que más lo animó?
Me acordé de la primera vez que vine, yo tenía 22 o 23 años (el concierto fue en el año 1989 en Coliseo Humberto Perea, según cuenta la locutora de radio Joyce Lozano) y nunca había estado en un lugar con tanto calor, con un público tan cálido, me impresionó bastante. Había estado en Bogotá y Medellín que son lugares preciosos y únicos, pero Barranquilla era más lo que uno se imaginaba de Colombia.

¿Qué van a escuchar sus fans mañana?
Todos los clásicos. Tren al sur, Sexo, Por qué no se van, más un par de canciones nuevas.

¿Cómo cree que le irá a Chile y Colombia en el Mundial?
A los sudamericanos les va a ir bien. En Sudamérica hay equipos que deberían estar en el Mundial como Paraguay, incluso si Venezuela estuviera le haría pasar un mal rato a cualquiera. El fútbol de Sudamérica tiene más nivel que el de Europa.

¿A qué le dedica canciones?
Nunca he considerado dedicar una canción. A veces uno sabe que una canción está inspirada por una u otra cosa, pero nunca he considerado dedicar una.

POR: ALEJANDRO ROSALES/EL HERALDO