Valeriano Lanchas, acompañado al piano por el caleño Alejandro Roca, el sábado en el Teatro Amira de la Rosa, en un recital en memoria de Nuria Munt de Assa.
El barítono colombiano viaja hoy al Metropolitan Opera de Nueva York, adonde fue llamado como ‘cover’.
Con rumbo al Metropolitan Opera de Nueva York, hoy 28 de octubre de 2014, parte la voz lírica más importante de Colombia. Además de una maleta para tres meses de estancia, Valeriano Lanchas lleva en su corazón recuerdos de una cálida noche lluviosa en Barranquilla, mientras su portensosa voz llenaba el Teatro Amira de la Rosa y un público feliz aplaudía emocionado.
Estuvo acompañado al piano por el caleño Alejandro Roca. Fue el sábado, y resultó un recital íntimo, una mezcla de canciones y melodías bien distintas: Astor Piazzola y Mahler, explicó el barítono. “Me complace traer cosas nuevas”, dijo mientras la platea colmada del Teatro Amira esperaba su salida, y en otro punto, la ciudad se alistaba para un concierto el venezolano Franco De Vita.
Para su agenda 2015 Valeriano Lanchas quiere volver a vivir estos momentos. Por eso tiene anotado para finales de octubre otra actuación en la Arenosa, la séptima para el Concierto del Mes, en tributo a la labor educativa de enseñanza gratuita del Instituto Experimental del Atlántico, que fundó en 1957 Alberto Assa.
Hoy, rumbo a Nueva York, va como cover para la obra El barbero de Sevilla. Es y será energía suficiente para su debut en el 2015 en esa misma obra y en ese mismo lugar.
P Se van cumpliendo metas en la vida de Valeriano Lanchas, por ejemplo, llegar al Metropolitan Opera de Nueva York con la obra ‘El barbero de Sevilla’.
R Bueno, llegar al Metropolitan Opera de Nueva York es como llegar a La Meca de la lírica en el mundo. Ahora la meta más grande es mantenerme en ese nivel por muchos años para poder cantar muchos títulos allá. Eso es lo que tengo como meta: lograr una buena temporada.
P ¿Hacia dónde y hasta dónde se puede llevar el canto lírico?
R Creo que el canto lírico va a tener una evolución como lo han tenido tantos géneros musicales. Yo creo que en unos cincuenta años la ópera ya se va a hacer con micrófono porque los sonidos cambian, la gente espera otro tipo de sonoridad cuando va a un teatro. Entonces es posible que como pasó con los musicales —que antiguamente se hacían sin micrófono— la ópera acabe siendo con micrófono. Pero yo creo que esta es una evolución natural que tienen todas las artes, es como lo que ocurría en la época de Da Vinci que se pintaba con pinturas que sacaban de plantas y de piedras. La esencia del arte no se va a dañar por ese camino a la modernidad. El canto lírico tiene muchos siglos por delante.
P ¿Cómo le parece la actual modalidad de fusionar el canto lírico en espectáculos de ‘hip-hop’?
R Ese tipo de fusiones son interesantes, pero hay que hacerlas con sumo cuidado porque pudiera ocurrir una situación como la de mezclar arequipe con mondongo. Estoy de acuerdo en que se utilicen herramientas modernas para enriquecer un género. Es más interesante utilizar diferentes medios modernos que simplemente hacer mezclas raras. Mezclar hip hop y cantar lírica es facilísimo, no me parece que eso tenga mucha gracia. Más bien tomar ritmos e incluirlos en una ópera, con un sentido muy específico, sería mas interesante.
P ¿Qué le dejó en el 2013 su papel de Biterolf bajo la dirección del venezolano Gustavo Dudamel en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán, de Bogotá?
R Gustavo Dudamel es un músico como pocos he conocido. Yo creo que hoy día se puede decir que es el mejor músico del mundo, y ser dirigido por él me hizo sacar lo mejor de mí. Además, era la primera ópera de Wagner que cantaba en mi vida y la primera ópera del mismo autor que él dirigía. Fue inolvidable. Espero volver a trabajar con el maestro Dudamel, muy pronto y muchas veces.
P ¿Cuáles otros gratos momentos tuvo en este 2014?
R Pude cantar con Andre Chénier en el Festival de Peralada, con Marcelo Álvarez, en una ópera de Verdi —La forza del destino, con Zubin Metha, dirigiéndome, fue muy especial y acabo de estar en Medellín con Francisco Rettig dirigiéndome en una obra de Gustav Mahler, El cuerno del niño maravilloso.
P ¿Volver a Barranquilla qué significa para Valeriano Lanchas?
R Adoro, adoro la ciudad. Adoro cómo me tratan, el Amira de la Rosa es uno de los teatros que más me gusta en Colombia, su acústica, su ambiente, el público y lo más importante, la causa por la que asisto.
P Sabemos que con su presencia, desde hace seis años, usted respalda la tarea del profesor Alberto Assa y de su esposa Nuria Munt de Assa, ambos ya fallecidos. Además de la educación, ¿qué otros proyectos le conmueven y le resultan prioritarios para acogerlos?
R A mí la educación me parece que es lo más importante. Es mi tema porque esa es la base para el resto de proyectos de la vida. Además, yo vengo a Barranquilla por la ciudad y por su gente, y por esa labor del profesor Assa y su señora. Por eso, aunque fallecieron, siempre regreso. Es una experiencia que me deja muy gratificado porque sé que con lo que hacemos estamos ayudando a muchas otras personas.
POR: MARTHA GUARÍN RODRÍGUEZ/ EL HERALDO
