La charanga

julio_onate_martinez_1Por Julio Oñate Martínez

Los primeros contactos del caribe Colombiano con el término charanga que identifica una banda musical pequeña de origen cubano ocurre hacia finales de los años veinte del siglo anterior, con la orquesta del maestro Antonio María Romeu y que básicamente era integrada por violines, flauta, piano, bajo y percusión. A partir de la décadas del treinta y cuarenta, este formato toma fuerza y surgen algunas Charangas que ganan fama como la de Belisario López, Arcaño y sus maravillas, Cheo Belén Puig y la de Orestes Aragón que a comienzos de 1950 bajo la dirección de Rafael Lay se convierte prestigiosamente en ¡cono de la música Cubana.

El término Charanga que tiene sonoridad musical fue el escogido por el acordeonero de San Jacinto, pero madurado en Cartagena Ángel Vázquez para identificar unas de sus inquietudes musicales cuando grabó el tema ‘El nuevo ritmo’, un ritmo de clara influencia antillana, con un marcante de bajo diferente al que utilizaban los juglares del vallenato. Esta propuesta gustó, encantó y seguidamente el genial Calixto Ochoa disparó ‘La Charanga campesina’ hasta el presente la más famosas de las charangas en acordeón.

De inmediato llegó la respuesta de todos los acordeoneros de la sabana como Lizandro Meza, Julio de la Ossa, Aniceto Molina, Miguel Durán, Enrique Díaz, Gilberto Torres, Alfredo Gutiérrez, entre otros, y fueron tan alegres los resultados que por presión de las disqueras, juglares férreamente apegados a lo tradicional, sucumbieron bajo el influjo del nuevo ritmo y Alejo Duran grabó ‘La Charanga Vallenata’ y Andrés Landero su ‘Charanga sanjacintera’. Contrariamente los acordeoneros de este lado del rio Magdalena y los del Valle de Upar, se mantuvieron fieles a lo raizal y se agacharon ante la avalancha charanguera de los músicos de la Sabana.

El internacional impacto de ‘Los Corraleros de Majagual’ con ese nuevo ritmo generó algo de confusión entre los latinos de la gran manzana, que a mediados de los años sesenta zapateaban eufóricamente en los night club y grandes escenarios con la recién nacida ‘Pachanga’ creada por el cubano Eduardo Davyson.

Rene Blood un judío norteamericano ex trompetista de la orquesta de Pérez Prado, ya con su grupo, grabó el tema ‘Será Pachanga’ en el que planteaba el interrogante: qué será ese nuevo ritmo, será charanga, será pachanga. De inmediato Charlie Palmieri con su orquesta la charanga Duboney aclaró la confusión grabando ‘La pachanga se baila así’, que nos dice: Hay una confusión en el barrio /que como se baila la pachanga / hay una confusión en el barrio /si existe charanga y pachanga/. La charanga es la orquesta que está de moda / la pachanga es el ritmo que se baila ahora. Más adelante, por allá en los años ochenta el cubano Roberto Torres le adicionó a su orquesta con formato charanguero el acordeón del villanuevero Jesús Hernández (Milagrito) y nació la charanga valllenata, de gran resonancia en esos años pero que no tuvo continuadores de peso.

La pachanga mantiene la vigencia en el mundo de la salsa y la charanga en acordeón sigue erguida en el gasto caribeño esperando que la gente de la nueva ola y los muchachos del brincoleo le impriman un nuevo aire capaz de seducir a los bailadores como lo ha hecho hasta ahora la charanga campesina que hasta hoy sigue imbatible.

Un comentario

  • Joe quijano, también grabó, el Tema, La Pachanga, se baila así.

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