Miguel Camacho

Nuestro compañero Miguel Camacho comparte con los colombiólogos las propuestas musicales femeninas, que durante este año se escucharon en Jazz con Sabor Latino.

partituraMe han estremecido un montón de mujeres, mujeres de fuego, mujeres de nieve»
S.R

A punto de culminar este 2015, la revisión de los archivos de Jazz con Sabor Latino me muestra con emoción y con nostalgia los pasos firmes de una serie de artistas que desgranaron, en medio de palabras y canciones, la historia de sus ilusiones, de su dedicación y de la manera como se han empeñado en llevar a feliz término cada uno de sus sueños.

Yo, como simple mortal… melómano, claro, lo cual me tiñe de eternidad pero mortal al fin y al cabo, no he podido más que conducir por el micrófono y por las diferentes frecuencias de la radio pública de los colombianos, las palabras con que las mujeres que nos han hecho el honor de acercarse a los estudios, han usado para darle un color más intenso a los relatos que refieren en su trabajo.

Amigas de otros espacios como Victoria Sur, que estrenó “Tu Continente”, emocionado homenaje, como este, a una hermosa diversidad de mujeres latinoamericanas con lujo de detalles y en una producción memorable, y Paulina Laponte, que sorprendió con un disco muy versátil y de manera también muy grata al medio radial que nos unió hace años por cuanto su repertorio resultó bañado de colombiología, por encima del pop que de ella, hubiéramos esperado por su trayectoria.

Victoria Sur

Paulina Laponte

Cavito Mendoza y Laura Saavedra, talentos nacientes en la composición y en la voz que enriquecen su trabajo con una madurez de cantautor que las llevará muy pronto a lugares más notorios, así sea desde el original y bello homenaje a las narraciones de García Márquez de la primera o desde la seguridad en la voz y en la guitarra con que acompaña sus clases, la segunda.

Cavito Mendoza

Laura Saavedra

María Mónica Gutiérrez, que tanto desde Suricato como desde Sagan representa una de las posturas más arriesgadas en la música colombiana y que hoy por hoy celebra triunfos resonantes en el Kennedy Center de Washington y en la ciudad de Nueva York.

María Mónica Gutiérrez

A la infalible Marta Gómez que ya, con total merecimiento tiene estatura clásica, le celebramos el reconocimiento que le hicieran los premios Grammy latino y, si la presentación de su disco merece un aplauso, su voz amerita el silencio respetuoso del mundo como auditorio.

Marta Gómez

El caso de María Cristina Plata y Luz Marina Posada supone, desde frentes diferentes, la sublimación de la música andina colombiana en producciones que han alcanzado los lugares más especiales de las listas y del afecto de los públicos más diversos, sus músicas y sus voces ya superaron también las fronteras de sus departamentos para que la partícula colombiana de su trabajo sea más que una simple descripción.

María Cristina Plata

Luz Marina Posada

El descubrimiento más reciente es el de Laura Otero, grande desde niña y quien perfeccionó su paso en una escuela norteamericana para que sea el jazz también su horizonte.

Laura Otero

Urpi Barco y Melissa Pinto, voz y piano respectivamente, significan la certeza de un jazz colombiano en evolución perfecta, con propuestas nuevas y lenguajes propios que han sabido trazarle un camino a los sonidos colombianos de todos los orígenes.

Urpi Barco

Melissa Pinto

Y finalmente Laura Kalop y Naty Hernández, Laura, una voz con sangre de guabina y corazón de bambuco, que afirma categóricamente que será capaz de superar todos los embates creativos mientras el tiple no desaparezca de su alma y de su esencia. Naty ha sabido convertir en arco iris su enorme personalidad de compositora con un dominio de las raíces del jazz a través de la guitarra y el bajo en canciones emocionantes que ya conocen los lugares más especiales del éxito y el favor del público.

Laura Kalop

Naty Hernandez

Son más, y este escrito no pretende dictar cátedra de ninguna naturaleza, habló apenas de quienes honraron el programa de Jazz de la radio pública con su presencia y alegría; más que un inventario de emociones sonoras, esta escrito solo pretende subrayar un ejercicio que revela la fuerza, la belleza y la frescura con que la música colombiana, desde estilos diferentes y construcciones diversas, se alza orgullosa y competente frente a otras industrias y otros postulados.

La idea es que los lectores y los oyentes se acerquen a la labor encomiable de estas mujeres valiosas y sensibles que a diario iluminan nuestra vida.

Radio Nacional de Colombia

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