Manizales, Colombia, 7 ene (PL) Conocida como la ciudad de las puertas abiertas, Manizales luce hoy más animada y hospitalaria que de costumbre al acoger a millares de visitantes, quienes llegan a este asentamiento cafetero para disfrutar de su feria, patrimonio cultural de Colombia.
Además de recorridos por las vegas donde crece la variedad suave o arábiga, los viajeros visitan las fondas y sitios de arrieros con el fin de conocer secretos de ese oficio en plena cordillera de Los Andes.
Cada enero lugareños y turistas respiran las costumbres centenarias de la zona, situada en el corazón del eje cafetalero, prácticas preservadas por cosecheros y recolectoras, llamadas aquí chapoleras.
La festividad cumple 60 años, entre una cita y otra los manizaleños preparan demostraciones de bailes, juegos pirotécnicos, ensayan recetas de platos típicos, rememoran emblemáticas piezas de pasodoble y tangos, sin olvidar alistar sus trajes, comentó a Prensa Latina Viviana Mejías, oriunda de la localidad.
Este jueves los bailadores estarán de rumba con la presentación de orquestas locales y de otras regiones del país.
En tanto los más románticos podrán cantar famosos boleros en un espacio habilitado para esos fines.
Considerada una de las principales atracciones del jolgorio, la temporada taurina agita el apacible ritmo de la urbe, exhibición en la que participan toreros de varias naciones.
Lo que cuenta es la emoción, el espectáculo; asegura el matador peruano Andrés Roca.
Las exposiciones de artesanías y productos del campo añaden encantos a la fiesta en la tierra de los indígenas Quimbayas.
Capital de Caldas, Manizales fue reconstruida tras los azotes de varios incendios y terremotos que no borraron sus raíces, apegadas a las siembras cafeteras, a la pasión por la tauromaquia, los tangos y el pasodoble.
Nombrada también la Perla del Ruiz, Capital del Afecto y del Café, y la Colina Iluminada, hasta el 10 de enero la ciudad amanecerá trasnochada entre recuerdos.
lam/ap
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