MI PODEROSO EQUILIBRIO

Libro de Psicología Clínica

La psicóloga vallenata Maira Ropero publica su primer libro “Mi poderoso equilibrio”: una guía para afrontar las crisis y mostrar lo mejor de ti

La psicóloga clínica y de la Salud, Maira Ropero Anteliz, publica “Mi poderoso equilibrio: cómo ser mi mejor versión en todo momento” (Editorial Conceptos, 2022), un libro de crecimiento personal y auto-ayuda en el que se incluyen estrategias y herramientas poderosas para superar las crisis existenciales más difíciles.

Escrito durante los primeros dos años de la pandemia, y nutrido de la experiencia que ha tenido en primera persona como psicóloga, Maira Ropero expone en “Mi poderoso equilibrio” siete áreas de la vida (o ejes) sobre los que se puede trabajar continuamente para mejorar y sentirse siempre con ganas de seguir creciendo.

Estas siete áreas de la vida pueden presentarse de siguiente manera: la autoestima, el estrés, los miedos, el cuerpo, la familia, la vida social y las celebraciones. Todas ellas mantienen una relación directa o indirecta entre ellas, por lo que el libro de Maira Ropero se propone como una guía completa y/o un libro ameno que ofrecen múltiples lecturas y, sobre todo, que pueden leerse en diferentes etapas de la vida.

“La pandemia que inició en marzo del 2020 nos ha puesto de frente con las situaciones más insospechadas y desequilibrantes. Nuestro mundo y nuestras vidas, a veces tan previsibles y planeados, se han visto zarandeados y reemplazados de repente por otra realidad muy dura y, desde ese preciso instante, he acompañado a personas a superar los peores miedos para encontrar nuevos equilibrios”, explica la escritora y psicóloga Maira Ropero antes de resaltar que su libro “Mi poderoso equilibrio” expone testimonios de esas crisis personales y ejemplos asombrosos de cómo enfrentarlas.

“Quizás lo más importante de todo lo que se haya vivido en esta pandemia histórica del Covid-19, es el esfuerzo que cada uno de nosotros hemos experimentado para cambiar y moldear el pensamiento”, comenta la psicóloga y añade algo altamente motivante: “El hombre o la mujer pueden adaptarse a todas las situaciones y salir fortalecidos, incluso en los periodos difíciles que incluyen la muerte, la enfermedad, duras penurias o grandes temores”.

El libro “Mi poderoso equilibrio: cómo ser mi mejor versión en todo momento” se encuentra a la venta exclusivamente en formato electrónico (como ebook), un formato que se adapta a la nueva realidad de hoy: es asequible desde cualquier país, a un precio ventajoso y desde cualquier dispositivo digital. Puede adquirirse directamente en la página de Editorial Conceptos.

Para leer sus libros digitales, Editorial Conceptos recomienda descargar gratuitamente la aplicación Lithium para sistemas operativos Android o FBReader (para IOs/Apple).

Acerca de la autora:

Maira Ropero Anteliz (1978). Psicóloga con especialización en Psicología Clínica y de la salud, Máster en Programación Neurolingüística, Doctora en hipnosis clínica y Ericksoniana, Coach Ejecutiva y empresarial, Coach de esencia profesional.

Nació en Valledupar, Colombia. Es una mujer apasionada por el comportamiento humano, disfruta de su trabajo y nunca ha dejado de sorprenderse por todo lo que consiguen sus clientes y pacientes en sus respectivos procesos psicológicos, talleres vivenciales o corporativos.

Lleva más de 20 años entrenando a personas para estar emocionalmente sanos, potenciando la excelencia de las personas y desarrollando habilidades de liderazgo y crecimiento personal.

Experiencia en empresas multinacionales y como consultora en temas de competencias gerenciales, liderazgo y valores humanos.

Para entrevistas pueden contactarla al correo mairaropero@hotmail.com.co.

Semblanzas de Consuelo Araújo Noguera

“…intrépida, se presenta ante el presidente de Estados Unidos, con un conjunto de música vallenata, compuesta por niñitos de clase humilde”

Se podría decir, que no necesita presentación, ya que todos sabemos que cuando este territorio vallenato era una perla escondida entre las conchas de sus dos sierras, con una cultura multifacética, donde se resumía la humanidad entera, pero desconocida y aislada para el resto de la humanidad, surgió en este Valle de Upar, una cacica que se dispuso, sin consultárselo a nadie, a mostrar al mundo esa cara desconocida de nuestra cultura.

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El olvido al que condenaron a Claudia de Colombia, ya no la dejan cantar

Mucho antes de que Shakira llenara estadios hubo una estrella a la que pocos recuerdan. A sus 72 años quiere regresar

Por: Las2orillas | abril 18, 2022

La primera persona que creyó en ella fue su mamá. La llevaba a Inravisión cuando tenia apenas 5 años y desde esa edad empezó a codearse con monstruos como Leo Dan, Celia Cruz o Angélica María. Desde esa época viene la confusión ampliamente repetida de que ella nació en Manizales sólo porque su apellido era Caldas. Se graduó de bachiller a los 21 años y la gloria en los escenarios aún era esquiva.

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EL BOLERO EN LA COSTA ATLÁNTICA COLOMBIANA

José Portaccio Fontalvo pertenece a una brillante saga familiar barranquillera. Cuatro de sus hermanos son educadores como él. El mayor, Alberto Luis, fue, además de maestro de escuela, un destacado locutor de noticias en la radio. Rosny es cantante, músico y compositor, además de profesor. Y él mismo ha sido control de sonidos, locutor y libretista en diversas emisoras de Barranquilla y Bogotá.

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Sofy Cotes nos cuenta la historia de «El Ballet Vallenato»

Félix Carrillo Hinojosa

Los recuerdos se reúnen en fila India y empiezan en su voz, a contar esas historias de tantos pasos andados. Con una suave melodía llega el verso «Pero Manaure es el sitio/de mayor recordación/allí entre cantos y amor/nacieron los tres monitos», hecha por su padre, el mismo que se enamoró en otro lugar y se fue en busca de su felicidad, dejándola de siete años, mientras su madre cerraba las puertas del amor con un no rotundo, ante el regreso de quien había sido el todo para ella.

Atrás quedaron las guitarras y voces que le dieron la bienvenida, a tantos músicos y amigos que construyeron una fraterna tertulia de desconocidos, que luego se volvieron amigos, para terminar cobijados por la inmensa sabana de la hermandad.Su madre, sin sobreponerse al duro golpe amoroso, decidió enviar a sus hijos a estudiar a Cartagena, donde la danza y el mar para ella, coparon todos sus sueños.

Su anhelo era estudiar ballet clásico, pero tener catorce años se levantó como un muro, al ver tantas niñas de cuatro y seis años deslizar sus cuerpos como unas mariposas.Con una voluntad férrea cambió de gusto y se inclinó por el ballet español, que inició en la Escuela de Danza del Teatro Heredia, donde su pasión se desbordó de tal manera, que descuidó sus estudios.

Ante este hecho, su madre decidió llevárselos para Barranquilla y los matriculó en el Colegio Lourdes, donde hecha ya toda una señorita con quince años, la llevaron a aplomarse y responder con juicio sus tareas y las clases de lo que le gustaba, en la Escuela de Bailes de Rosario de la Cava y Trianero, una pareja de españoles, que la guiaron por el camino que era.

Con esa formación, al llegar a Valledupar se convirtió en el centro de las fiestas, donde montaba su show que entre taconeos y castañuelas, demostraba algo diferente para un pueblo grande con amagos de ciudad.Un día conoció a Adalberto Acosta, un cienaguero, director de danzas de la Universidad del Magdalena, quien con mucha sabiduría, acogió su idea, de crear un grupo de danzas.

Así fue como nació el 27 de mayo de 1968, el ballet vallenato, que significó para la comunidad una manera diferente de conocer otra expresión del arte.Los primeros ensayos del grupo conformado por Eunice Monsalvo, Leonor Monsalvo, Autora Aponte, Adelita Castro, Hilva Morón, Dolly Montero, Ana Delia Uhía, Jenny Pineda, Aurita Aponte, María Cristina Cotes Medina, Pablo Uribe, Orlando Matiz, José Antonio Baute, Jaime Hinojosa Daza, Jorge Baute, José Manuel Baute, Jaime Barranco, Jaime Montero, José Fernández, Hernando Pineda, Emiro Rodríguez, Rafael Zequeira y los músicos Florentino Montero, Alfredo Calderón, Juan Calderón, Genisberto Avendaño, Efrain Salas, Francisco Baute, Emiro Rodríguez y Guillermo Baute, se hicieron en la cafetería de la gobernación, autorizados por el entonces gobernador Alfonso López Michelsen, quien por varios meses acolitó esa propuesta, que se volvió una muestra itinerante en sus ensayos, en donde llegaron hasta las puertas de la casa de Lola Bolaños, en el barrio El Carmen, lugar no bien visto para unas jovencitas de esa época.

Igual el aporte de Rodrigo Oñate, quien regaló el vestuario para representar el baile del paseo y la contratación de un taxi, para llevar a las jóvenes bailarinas a sus lugares de residencia. Durante seis meses trabajó en la gobernación, para llegar a las siete de la noche y dedicarse a ensayar en la casa de Consuelo Araujo y Hernando Molina, durante varios días, que luego trasladó al patio de la casa de Blanca Cabello, para terminar en la Casa de la Cultura, que se convirtió en la sede permanente del ballet, por decisión del gobernador Alfonso Araujo Cotes.

El Ballet Vallenato en el Encuentro de saberes del Bolívar (2017) / Foto: Samny Sarabia

Con ciertos amagos de división al interior del ballet vallenato, productos del afán de apoderarse de la dirección, la llevó a darle un vuelvo en sus componentes, que generó una nueva generación de bailarines, encabezados por María Isabel Núñez, Graciela Márquez, Yomaira Pineda, Nelly Adarraga, Glinis Baleta, Alexa Baleta, Rosenda Romero, Nicolás Maestre Martínez, Nohema Márquez Contreras y Maira Cotes Medina, donde de su poco tiempo sacaba lo necesario, para ensayar en la tarde y noche en ese lugar emblemático de la cultura Valduparense.

Los vestidos fueron diseñados por Sonia Osorio en Barranquilla, con los que se presentaron en el segundo Festival de la Leyenda Vallenata, donde montaron los cuatro ritmos como lo son El Paseo, El Son, El Merengue y La Puya, agregándole la danza del Pilón y La Cumbia, presentándose con un vestuario de gala, que los llevó a ser reconocidos, como una de las mejores muestras culturales dentro de ese concurso. Con algunos cambios en sus vestidos y mayor preparación en sus bailes, aceptaron ir a Santo Domingo, donde participaron junto a catorce naciones, que les permitió representar a Colombia con unas expresiones locales y alzarse con el primer lugar y ganar el Premio ALBATROS, nombre en honor a las aves de los mares.

Esos diez días vividos por fuera de su tierra, les dio una madurez. Así como se fueron, llegaron en un avión de la FAC, y ser recibidos por el pueblo, el alcalde, gobernador y secretarios, que bajo la dirección de Consuelo Araujo Noguera, se pasearon triunfantes desde el aeropuerto, una avenida atiborrada de entusiastas seguidores, hasta llegar a la Plaza Alfonso López. Fue una fiesta donde los cogió el amanecer.

Estas más de cinco décadas que tiene el ballet vallenato, hoy bajo la dirección de Carlos Calderón, quien junto a sus integrantes, sufren los embates del olvido y poco interés de los entes, a quienes les corresponde no dejar morir un bien cultural, que vale la pena mantener, sumado a las pocas las personas que se acercan a proteger un patrimonio cultural de la región, en donde solo la mano amiga de Giovanni Lanzoni se ha hecho presente, en sus recurrentes dificultades.

Urge una cruzada para salvar al ballet vallenato, quien con unas políticas públicas culturales bien construidas, puede salir avante al igual que otras muestras del arte Cesarense».

Fercahino(Sofía Cotes Núñez, nació en Manaure, Cesar, el 17 de julio de 1943. Padres Carmen Núñez y Alfonso Cotes Queruz) #RelatosFercahino

Félix Carrillo Hinojosa

Hace 231 años se descubrió la Piedra del Sol de los mexicas

Hace 231 años, en 1790, fue descubierta de manera fortuita la Piedra del Sol, una escultura que concentra el conocimiento astronómico desarrollado por la civilización mexica, que gobernaba el actual territorio mexicano y edificó la ciudad de Tenochtitlán. Con un peso de 24,5 toneladas y un diámetro de 3,6 metros, la obra fue encontrada de manera accidental el 17 de diciembre de 1790 en el costado sur de la Plaza Mayor de la Ciudad de México, cuando el Gobierno colonial español desarrollaba trabajos de empedrado y para conducir el agua.

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