Por José Atuesta Mindiola

I

Con sus dichas y pesares
se fue el dos mil dieciocho
y en sus recuerdos me abrocho
de silencios y cantares.
De rodilla en los altares
mis infinitas plegarias:
por las cosas necesarias,
el amor de la familia,
la Paz que se reconcilia
en las bondades diarias.

II

El nuevo año siempre empieza
con rogativas de fieles
y avanza sobre los rieles
la utopía que es fortaleza.
La decencia es la belleza.
La honradez, el pergamino.
La educación, el camino.
El trabajo es alabanza.
El arte, la fiel alianza
de lo humano y lo divino.

jose_atuesta_250BLOG DEL AUTOR: José Atuesta Mindiola