El arte que nació como una fábrica de sueños

Por Donaldo Mendoza*

En 1970, el historiador del cine José María García Escudero (España, 1916-2002), escribió para Biblioteca Básica Salvat el volumen «Vamos a hablar de cine». Un recorrido por películas que sumaban ya setenta años de historia. Es un lapso de tiempo muy amplio para agotarse en 162 pp.; pero esa “amplitud del tema” la supo abordar Escudero con ágil prosa, a fin de dejar en el lector la información pertinente.

Del tema, se delimitan tres aspectos, implícitos en la naturaleza del cine desde su invención: espectáculo, industria y arte. Un arte de ‘nuestro tiempo’, la “verdadera frontera entre el mundo de ayer y el mundo en que vivimos”. Y nació con suerte este libro, dado que la década del setenta es la cima de una evolución que no reconocía pausa; hasta entrada la década del ochenta, cuando la televisión irrumpe con sonidos de platillos para competir con fuerza por un público encantado… en “la cultura de la imagen y el sonido…, en la cultura de masas”.

La intención de esta reseña es regresar a ese sueño, como en alfombra mágica, sobre el paisaje de una miríada de películas citadas por el autor. Así Escudero diga que “lo malo es pretender hacer de la vida un sueño”; aunque al mismo tiempo creyera descifrar el ‘misterio’ del cine en las palabras de un espontáneo cinéfilo: «Quisiera poder explicar lo que siento al entrar en un cine … es una felicidad total, una ausencia de preocupaciones, una sensación de bienestar supremo. …lo importante es estar sentado ahí… esperando que se apaguen las luces… El cine es algo sin lo cual no concibo la idea de una existencia normal». En suma, salir del mundo en que vivimos, para refugiarnos en un mundo imaginario, “escapar por unas horas de la aridez o el cansancio de nuestra existencia”. O de las normas de esa existencia.

La primera, como la segunda guerra mundial, fueron un punto de quiebre en el cine: del séptimo arte, como se le llamó al invento que los hermanos Lumière legaron al mundo en 1895, se pasó al octavo arte, “que es hacer dinero con el séptimo”. Y el sitio de ese quiebre fue Hollywood. Lugar en donde el cine que los europeos pensaban como arte, los norteamericanos lo convirtieron en ‘producto comercial’. Se inventaron la ‘industria del cine’. Y como valor agregado la ‘autocensura’, una condición para hacer dinero. Más allá del idealismo de los Lumière, quienes aparte del interés científico, no vieron lo que sí vio ese hombre práctico que fue Thomas Alva Edison: avizoró que en la proyección de la película en la pantalla estaba el negocio…

Nació la industria del cine sobre hombros de tres columnas: producción, distribución y exhibición…, “las tres en un objetivo común: el público”. Y nacieron también nuevas estrellas en el firmamento: “…la creación femenina por excelencia: la mujer que nace y vive para el amor y que por el amor puede morir: la amadora. La amadora es, por supuesto, Greta Garbo”. Y del otro lado, un artista genial que, “por serlo, puede realizar su obra en dos niveles simultáneos y llegar al mismo tiempo a los espectadores elementales y a los refinados: Charles Chaplin”.

Y en cuanto a las mejores películas, en el cine mudo y el sonoro, va como premio al paciente lector el siguiente cuadro.

CINE MUDO
1. El acorazado Potiomkin; Eisenstein, 1925. 2. La pasión de Juana de Arco; Dreyer, 1927. 3. La quimera de oro; Chaplin, 1925. 4. Los rapaces; Stroheim, 1923. 5. El nacimiento de una nación; Griffith, 1915. 6. Tabú; Murnau, 1931. 7. El sombreo de paja de Italia; Clair, 1927. 8. Amanecer; Murnau, 1926. 9. Nanuk; Flaherty, 1923. 10. Varieté; Dupont, 1925.
CINE SONORO
1. Ladrón de bicicletas; De Sica, 1948. 2. El ciudadano; Orson Wells, 1941. 3. La Strada; Fellini, 1954. 4. El hombre de Arán; Flaherty, 1934. 5. Ordet; Dreyer, 1954. 6. La aventura; Antonioni, 1959. 7. Cuando huye el día; Bergman, 1957. 8. La diligencia; Ford, 1939. 9. Rashomon; Kurosawa, 1950. 10. María Candelaria; Emilio Fernández, 1944.

♦♦♦
*Donaldo Mendoza Meneses es un destacado docente, columnista y gestor cultural colombiano, reconocido principalmente por su labor intelectual en los departamentos del Cesar y el Cauca. Es natural de Agustín Codazzi, Cesar. Debido a su larga permanencia y aportes en la ciudad de Popayán, es considerado un «prócer cesarense en el Cauca». Se graduó como bachiller en el Colegio Nacional Agustín Codazzi (1974) y posteriormente obtuvo el título de Magíster en Educación y Filosofía Latinoamericana, U. Sto. Tomás de Aquino. Es un prolífico columnista. Ha colaborado con medios como El Espectador, El Liberal (Popayán), Proclama del Cauca, El Pilón y El Portal Vallenato.Se le reconoce por su agudeza crítica y su capacidad para analizar la realidad social y literaria de Colombia.

BLOG DEL AUTOR: *Donaldo Mendoza
Siguenos en X:   @portalvallenato
Telegram: @portalvallenatonet
Instagram: @portalvallenatonet
Threads: portalvallenatonet
Facebook: Portal-vallenatonet
Correo: elportalvallenato@gmail.com
donaldomendoza1953@hotmail.com ||ECD370