» La Playa y Tú»

«La música es el arte más directo, entra por el oído y va al corazón»: Magdalena Martínez (flautista española).

Por: Ramiro Elías Álvarez Mercado.

El arte de escribir canciones está en transmitir sentimientos e impresiones positivas con la palabra y llegar de manera agradable a la gente.
La armonía, la melodía y el ambiente donde fue concebida una canción es algo que el compositor vive y siente y luego pretende trasladar.

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Valledupar hasta en el aire se siente

Valledupar es la ciudad musa de los cantores, su nombre se siente en el aire, en la magia del río y en la belleza del paisaje. La fascinación del canto cautiva a los visitantes.

JOSÉ ATUESTA MINDIOLA

Valledupar es la ciudad musa de los cantores, su nombre se siente en el aire, en la magia del río y en la belleza del paisaje. La fascinación del canto cautiva a los visitantes.

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Sofy Cotes nos cuenta la historia de «El Ballet Vallenato»

Félix Carrillo Hinojosa

Los recuerdos se reúnen en fila India y empiezan en su voz, a contar esas historias de tantos pasos andados. Con una suave melodía llega el verso «Pero Manaure es el sitio/de mayor recordación/allí entre cantos y amor/nacieron los tres monitos», hecha por su padre, el mismo que se enamoró en otro lugar y se fue en busca de su felicidad, dejándola de siete años, mientras su madre cerraba las puertas del amor con un no rotundo, ante el regreso de quien había sido el todo para ella.

Atrás quedaron las guitarras y voces que le dieron la bienvenida, a tantos músicos y amigos que construyeron una fraterna tertulia de desconocidos, que luego se volvieron amigos, para terminar cobijados por la inmensa sabana de la hermandad.Su madre, sin sobreponerse al duro golpe amoroso, decidió enviar a sus hijos a estudiar a Cartagena, donde la danza y el mar para ella, coparon todos sus sueños.

Su anhelo era estudiar ballet clásico, pero tener catorce años se levantó como un muro, al ver tantas niñas de cuatro y seis años deslizar sus cuerpos como unas mariposas.Con una voluntad férrea cambió de gusto y se inclinó por el ballet español, que inició en la Escuela de Danza del Teatro Heredia, donde su pasión se desbordó de tal manera, que descuidó sus estudios.

Ante este hecho, su madre decidió llevárselos para Barranquilla y los matriculó en el Colegio Lourdes, donde hecha ya toda una señorita con quince años, la llevaron a aplomarse y responder con juicio sus tareas y las clases de lo que le gustaba, en la Escuela de Bailes de Rosario de la Cava y Trianero, una pareja de españoles, que la guiaron por el camino que era.

Con esa formación, al llegar a Valledupar se convirtió en el centro de las fiestas, donde montaba su show que entre taconeos y castañuelas, demostraba algo diferente para un pueblo grande con amagos de ciudad.Un día conoció a Adalberto Acosta, un cienaguero, director de danzas de la Universidad del Magdalena, quien con mucha sabiduría, acogió su idea, de crear un grupo de danzas.

Así fue como nació el 27 de mayo de 1968, el ballet vallenato, que significó para la comunidad una manera diferente de conocer otra expresión del arte.Los primeros ensayos del grupo conformado por Eunice Monsalvo, Leonor Monsalvo, Autora Aponte, Adelita Castro, Hilva Morón, Dolly Montero, Ana Delia Uhía, Jenny Pineda, Aurita Aponte, María Cristina Cotes Medina, Pablo Uribe, Orlando Matiz, José Antonio Baute, Jaime Hinojosa Daza, Jorge Baute, José Manuel Baute, Jaime Barranco, Jaime Montero, José Fernández, Hernando Pineda, Emiro Rodríguez, Rafael Zequeira y los músicos Florentino Montero, Alfredo Calderón, Juan Calderón, Genisberto Avendaño, Efrain Salas, Francisco Baute, Emiro Rodríguez y Guillermo Baute, se hicieron en la cafetería de la gobernación, autorizados por el entonces gobernador Alfonso López Michelsen, quien por varios meses acolitó esa propuesta, que se volvió una muestra itinerante en sus ensayos, en donde llegaron hasta las puertas de la casa de Lola Bolaños, en el barrio El Carmen, lugar no bien visto para unas jovencitas de esa época.

Igual el aporte de Rodrigo Oñate, quien regaló el vestuario para representar el baile del paseo y la contratación de un taxi, para llevar a las jóvenes bailarinas a sus lugares de residencia. Durante seis meses trabajó en la gobernación, para llegar a las siete de la noche y dedicarse a ensayar en la casa de Consuelo Araujo y Hernando Molina, durante varios días, que luego trasladó al patio de la casa de Blanca Cabello, para terminar en la Casa de la Cultura, que se convirtió en la sede permanente del ballet, por decisión del gobernador Alfonso Araujo Cotes.

El Ballet Vallenato en el Encuentro de saberes del Bolívar (2017) / Foto: Samny Sarabia

Con ciertos amagos de división al interior del ballet vallenato, productos del afán de apoderarse de la dirección, la llevó a darle un vuelvo en sus componentes, que generó una nueva generación de bailarines, encabezados por María Isabel Núñez, Graciela Márquez, Yomaira Pineda, Nelly Adarraga, Glinis Baleta, Alexa Baleta, Rosenda Romero, Nicolás Maestre Martínez, Nohema Márquez Contreras y Maira Cotes Medina, donde de su poco tiempo sacaba lo necesario, para ensayar en la tarde y noche en ese lugar emblemático de la cultura Valduparense.

Los vestidos fueron diseñados por Sonia Osorio en Barranquilla, con los que se presentaron en el segundo Festival de la Leyenda Vallenata, donde montaron los cuatro ritmos como lo son El Paseo, El Son, El Merengue y La Puya, agregándole la danza del Pilón y La Cumbia, presentándose con un vestuario de gala, que los llevó a ser reconocidos, como una de las mejores muestras culturales dentro de ese concurso. Con algunos cambios en sus vestidos y mayor preparación en sus bailes, aceptaron ir a Santo Domingo, donde participaron junto a catorce naciones, que les permitió representar a Colombia con unas expresiones locales y alzarse con el primer lugar y ganar el Premio ALBATROS, nombre en honor a las aves de los mares.

Esos diez días vividos por fuera de su tierra, les dio una madurez. Así como se fueron, llegaron en un avión de la FAC, y ser recibidos por el pueblo, el alcalde, gobernador y secretarios, que bajo la dirección de Consuelo Araujo Noguera, se pasearon triunfantes desde el aeropuerto, una avenida atiborrada de entusiastas seguidores, hasta llegar a la Plaza Alfonso López. Fue una fiesta donde los cogió el amanecer.

Estas más de cinco décadas que tiene el ballet vallenato, hoy bajo la dirección de Carlos Calderón, quien junto a sus integrantes, sufren los embates del olvido y poco interés de los entes, a quienes les corresponde no dejar morir un bien cultural, que vale la pena mantener, sumado a las pocas las personas que se acercan a proteger un patrimonio cultural de la región, en donde solo la mano amiga de Giovanni Lanzoni se ha hecho presente, en sus recurrentes dificultades.

Urge una cruzada para salvar al ballet vallenato, quien con unas políticas públicas culturales bien construidas, puede salir avante al igual que otras muestras del arte Cesarense».

Fercahino(Sofía Cotes Núñez, nació en Manaure, Cesar, el 17 de julio de 1943. Padres Carmen Núñez y Alfonso Cotes Queruz) #RelatosFercahino

Félix Carrillo Hinojosa

José Ricardo Villafañe y la inspiración en la Sierra Nevada que lo llevó a coronarse como Rey Vallenato

En un tradicional paisaje natural donde reina la tranquilidad, estuvo el Rey Vallenato José Ricardo Villafañe – Foto Juan Rincón Vanegas

Entrevista

Por Tatiana Orozco Mazzilli y Juan Rincón Vanegas

En medio de la pandemia José Ricardo Villafañe Álvarez, escuchó cantar a un pájaro mientras estaba en la Sierra Nevada de Santa Marta. Eso lo conectó con la que él llama sabia naturaleza y lo llevó a componer sonidos que luego le ayudarían a ser el Rey Vallenato 2021.

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LA ESCRITURA SOBREVIVE

Antología de columnistas / Reflexiones de nuestro tiempo

(I)

Por Donaldo Mendoza

    El año 2021 terminó con la presentación de este libro, el 30 de diciembre. El solo verbo «sobrevive» describe lo que pasó con el periodismo en año y medio de rigurosa pandemia; sin aviso previo, el periódico impreso dio un giro de 180 grados hacia el periódico virtual. Los periódicos de todo el mundo se vieron a gatas para sostener económicamente sus plantas de personal, adaptarse a las volandas a nuevas tecnologías y ganar también nuevas audiencias. En suma, El Nuevo Liberal sobrevive.

    La idea de aventurarse a editar un libro desde esa experiencia fue luminosa, por las connotaciones históricas del momento. El director de El Nuevo Liberal, Danilo Reinaldo Vivas Ramos, interpreta esta crucial coyuntura en la presentación que hace de este volumen de más de 400 páginas. En efecto, hoy más que nunca se hace necesario “formar ciudadanía” para tiempos difíciles, a partir de ‘la palabra escrita’ como vehículo de comunicación humana, llamada a “sobrevivir y a expresarse con mayor fuerza”, para no ser inferior a calamidades, por más duras que sean.

    El libro reúne textos de 38 columnistas y dos caricaturistas. Además de un homenaje a tres asiduos colaboradores del periódico que ya no están con nosotros: Guillermo Alberto González Mosquera, Olmedo Guaca Timaná y Jorge Muñoz Fernández. El diseño y diagramación estuvo a cargo de Antonio María Alarcón Reyna. Laurentino Tello fue responsable de la redacción, y Alexánder Paloma de las fotografías. Gracias a El Nuevo Liberal y a La Imprenta del Cauca SA, (2021), este libro llegará a las manos del lector.   

    Cada columnista colaboró con cinco artículos, seleccionados por ellos. Cinco escritos que en su autonomía son como mini libros dentro de la antología. En consecuencia, hacer la reseña del libro obliga a referirse a esos «minilibros», siguiendo la fórmula de seleccionar un artículo por autor; para ello opté por textos que transpiraran una atmósfera atemporal; es decir, cuyo legado se mantiene vigente más allá del momento en que fueron escritos: trascienden «el periódico de ayer», oprimido por los cinco interrogantes (¿Quién? ¿Qué? ¿Dónde? ¿Cuándo? y ¿Por qué?) que sustentan una noticia.

    En orden alfabético, el volumen se abre con el líder social y político WALTER ALDANA QUICENO. En esa condición, Aldana envía una “Carta a los actores armados en el Cauca”. Armado solo de la palabra, Walter Aldana hace de mediador del campesino, del obrero citadino y de los pueblos afros e indígenas, a fin de que estos tengan la vida digna que merecen, ensombrecida hoy por un “estado centralista.

    CARLOS ELÍAS CAÑAR SARRIA, desde su condición de abogado y docente nos da cátedra en “Latinoamérica y la democracia”. Va a los orígenes mismos de la democracia para demostrar la falacia en que la han convertido en esta parte del mundo, y establece una tesis inequívoca: “La democracia se concibe indisolublemente ligada a la igualdad y a la libertad… El poder procede del pueblo y en su beneficio debe recaer su acción”.

    La abogada CLARA INÉS CHAVES ROMERO, en su escrito “La fábula colombo-venezolana” quita el antifaz de las maltrechas relaciones entre los dos países –hermanos que hoy se niegan mutuamente– para dejar a la vista la mezquindad de la política: sufrimiento y escasez del lado venezolano, y del lado colombiano el incumplimiento en la implementación del Acuerdo de Paz.

    GISELLE DELGADO TEJADA fabula desde su condición de escritora. A través de su escrito “Las marranadas”, Giselle alegoriza en dos animales a una «ciudad desbaratada»: el famélico caballo que arrastra en la carretilla a un rozagante marrano que va camino al sacrificio. Son destinos análogos: la ciudad duerme y se despierta “sin Dios ni Ley”.    

    GRACE PATRICIA GALLEGO SUÁREZ, dice que las letras le llegaron “como un regalo de los dioses”. Y desde esa dimensión presenta a “Elvio Cáceres: el poeta de la calle”. Y se extasía en sus versos: «cuanto más juego, más tierno, cuanto más tierno más sencillo, fui peón por largo tiempo de mi llanto, fui lanza suicida de mi canto, caballero en la derrota de mi risa, soy torre equilibrada en mi existencia, ¡y rey que ama a su dama!».

Náfer Durán, por ahora no podrá tocar su acordeón

Crónica

-El Rey Vallenato del año 1976 cuenta los hechos que desencadenaron los males de su cuerpo y manifiesta que Dios estuvo siempre a su lado-

Por Juan Rincón Vanegas
@juanrinconv

El Rey Vallenato Náfer Santiago Durán Díaz al presentar complicaciones en su estado de salud debido a una serie de convulsiones estando en su tierra El Paso, Cesar, provocó que fuera trasladado de inmediato a Valledupar donde fue tratado.

Al llegar a la clínica después de haber sido remitido del hospital de El Paso, y realizarle un exhaustivo chequeo, evolucionó satisfactoriamente por lo que se le dio alta médica. “Le doy infinitas gracias a Dios por darme más vida y poder continuar al lado de los míos”, inicialmente dijo Naferito.

Entrando en detalle manifestó. “Esa descompensación me pasó estando acostado. Enseguida corrieron conmigo al hospital y después se hizo necesario mandarme para Valledupar. No me dí cuenta de eso, pero nunca me había venido acostado de El Paso a Valledupar”. Enseguida soltó una sonora carcajada.

Yendo más lejos contó la verdad. “Todo pasó por un descuido mío. Desde hace mucho tiempo diariamente me toca tomarme una pastilla de nombre Fenobarbital. Me la entregaron, pero me la metí en el bolsillo de la camisa y se me olvidó. Esas son las consecuencias”.

El rey del tono menor siguió contando en seguidilla. “Desde hace mucho tiempo entregué mi vida a Dios y a él me encomendé. Él me hizo el milagro. Dios es mi gran fortaleza e incluso hace algún tiempo le compuse un canto cristiano que se llama ‘El rey de la humanidad’, donde resalto el amor hacía sus hijos”.

Enseguida se lamentó no poder interpretarla con su acordeón. “Ahora no puedo hacerlo. Estoy muy débil y se me va el cuerpo y como toco el acordeón es firme, mucho menos”.

Naferito Durán, el Rey Vallenato de mayor edad levanta la vista, reflexiona y regala una frase que le sale del fondo de su corazón. “Gracias a Dios y a la vida que me ha dado tanto. Una familia buena, un folclor maravilloso y una tierra que amo”.

Al concluir esa frase se quedó pensando como si algo se le hubiera quedado olvidado, pero no era la pastilla. Entonces, el hijo de Náfer Donato Durán Mojica y Juana Francisca Díaz Villarreal, anotó. “Aclaro, que no más me reponga vuelvo a tocar el acordeón porque este instrumento con su sonido acompaña los latidos de mi corazón. Mejor dicho, dejar de tocar mi acordeón es morir en vida”.

Se quitó el sombrero, se cruzó de piernas, regresó la meditación para llamar más palabras y expresó con total convicción. “Lo que iba a ser lo hice. Me he sostenido con mi arte, tengo el cariño de mis familiares, paisanos, miles de personas que valoran lo que hago con mi acordeón y mis cantos a favor de la música vallenata”.

El Rey Vallenato del año 1976 narró detalles de los quebrantos de salud que tuvo hace contados días – Foto Daniel Gutiérrez Palomino

El hombre que nunca se queda quieto porque caminar es su deleite para estar en constante acción, al preguntarle sobre la cantidad exacta de hijos hace una rápida suma y dice que son 14. Entonces para que no se le pregunte más al respecto indicó. “Oiga, ahí está incluido el hijo de la chimichaguera Bernarda Cervantes”.

Volvió a sonreír y más que nadie sabía el motivo que propició una de sus célebres canciones llamada ‘La Chimichaguera’ que grabaran en el año 1975 Rafael Orozco con el acordeón de Emilio Oviedo.

El rey fuera de concurso

De otra parte, tras ganar en 1976 la corona de Rey Vallenato, el acordeonero Náfer Durán quiso repetir la hazaña siete años después, pero recibió un título honorífico por parte del jurado calificador integrado por Gabriel García Márquez, Rafael Rivas, Miguel López, Leandro Díaz y Enrique Santos Calderón.

Al respecto Naferito dijo. “Sentí una gran satisfacción al estar entre los mejores. Tengo entendido que ser declarado fuera de concurso es no tener contendor en la competencia. Además, soy el único que siendo Rey Vallenato ostenta ese honor”.

El juglar tiene actualmente 89 años de edad, los cumplió el 26 de diciembre de 2021, y es aplaudido también por ser el compositor de diversas canciones como ‘Sin ti’, ‘Déjala vení’, ‘El estanquillo’, ‘La Chimichaguera’, ‘La zoológica’, ‘Morenita’, ‘Mi patria chica’, ‘Teresita’ y ‘El rezo’, entre otras.

Sin lugar a equívocos, acudiendo a la tradición oral es de los contados acordeoneros que a su edad continúa sacándole notas al instrumento sagrado del folclor vallenato. Además, en el año 1976 grabó el disco ‘Herencia Vallenata’ con el cantante Diomedes Díaz Maestre.

Naferito al recordar ese hecho, expresó. “Me siento orgulloso de ser el acordeonero que sacó a la luz pública a Diomedes Díaz. Al abrirle ese camino ‘El Cacique de La Junta’ se fue proyectando hasta llegar a ser un superdotado de la música vallenata. Siempre que nos encontrábamos recordábamos ese hecho y le decía que lo admiraba mucho”.

A la hora del diálogo a un lado de la amplia sala de la casa ubicada en el barrio Altos de Garupal de Valledupar, estaba Rosibel Escorcia, la mujer que ha vivido 64 años con Náfer Durán, la misma que se hizo acreedora a la canción ‘Sin ti’.

Con mi nota triste
vengo a decirle a tu alma,
lo que está sufriendo
mi sincero corazón.
Ya no tengo paciencia,
ya no tengo calma
solo vivo triste y loco
por tu amor.

Los dos tienen a cuesta una gran historia de amor que nadie ha podido cambiar, y menos ahora cuando los años llaman a lista, las alegrías de los hijos se manifiestan constantemente y el amor de Dios cubre todo.

Náfer Durán no se cansa de darle gracias a Dios por mantenerlo con vida – Foto Daniel Gutiérrez Palomino

Naferito, el líder de la dinastía Durán, cuanto antes quiere seguir tocando su acordeón y dando testimonio de su amor al folclor vallenato, ese que le ha dado las más supremas alegrías. Hombre del alma noble no se vaya todavía porque Dios lo acompaña y escucha sus oraciones.

Juan Rincón Vanegas