Mariano Rivera, su hijo, destacó el rigor creativo de la artista logrando que sus canciones sean únicas por su perfección musical, gran sensibilidad y emotividad.
Añadió que estas melodías son parte de la formación sentimental de los mexicanos y de mucha gente en América Latina, España y otras partes del mundo.
Para el investigador Pável Granados, especialista en la obra de Velázquez y coordinador del Catálogo de Música Popular Mexicana de la Fonoteca Nacional, el talento y obra de la compositora quedó como la herencia de una época.
Demostró que fue una pionera de la música popular y una gran mujer que dejó su carrera en Estados Unidos por hacer su familia y vivir en México, subrayó.
Su importancia radica en que hizo un bolero como nunca antes, completamente sincero y que no existía en la música mexicana, refirió.
En opinión de Armando Manzanero, presidente de la Sociedad de Autores y Compositores de México, fue una mujer con una vida productiva y grandiosa cuya obra es una maquinaria que gira sola, indica un comunicado de la Secretaría de Cultura.
Todas las canciones de mi mamá son muy importantes y tienen fama internacional, como Verdad amarga, Amar y vivir, Cachito o Que seas feliz, destacó su hijo.
De acuerdo con él, su madre dejó un legado de entre 50 y 60 piezas, entre las que destaca una serie de 10 canciones inéditas o casi desconocidas.
Velázquez nació en Zapotlán el Grande, hoy Ciudad Guzmán, en el estado de Jalisco, el 21 de agosto de 1916 y falleció en Ciudad de México el 22 de enero de 2005.
Hoy, cuando se cumple el centenario de su nacimiento, la Fonoteca Nacional pondrá en línea, a través de su página web, un micrositio dedicado a la vida y obra de esta compositora.

