
I
Mi tierra mariangolera
tierra fértil de sabanas,
donde el verdor engalana
las hermosas sementeras.
Bella región ganadera
que enamora a los vaqueros,
lo dijo el Chimichaguero
Prudencio Vidal Ortiz:
Aquí me quedo feliz,
yo soy un mariangolero.
II
Era el año treinta y dos
del pasado siglo veinte,
Vidal Ortiz dice presente
con la humildad de su voz.
En esta tierra de Dios
de aroma de manantial,
en la hacienda Villa Real
se destaca en el trabajo;
su alma edén de agasajos
por la virtud de ser leal.
III
El amor con sus razones
se despierta en el vergel,
llega Leticia Pretel
conquista sus ilusiones.
Reciben las bendiciones:
diez hijos en el hogar,
siete están en el altar
de Santa Virgen María;
Leticia, Aydé y Abadía
viven en Valledupar.
IV
A Vidal Ortiz Linares
con mi padre yo recuerdo
por su simpatía y acuerdos
en asuntos familiares.
Unidos en sus andares
liberales consagrados,
fueron amigos honrados,
título de vieja data;
y en su finca ‘Tierra grata’
yo iba a ver el ganado.
V
Fue Vidal Ortiz Linares
la V del abecedario,
él fue el primer comisario
oficial por estos lares.
Se resaltan sus andares,
de la Ley era un vigía,
y la gente lo veía
siempre con mucho respeto;
era fuerte ni el carreto,
el miedo no conocía



BLOG DEL AUTOR: José Atuesta Mindiola
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