Otoño que traes colores de vida en senectud,
contradicción poética entre la muerte y la luz,
rojos de ensueño, amarillos fulgurosos,
árboles que sueltan el fardo de sus hojas,
aliviándose el camino hacia el descanso invernal.
Eres, otoño, añoranza de vida veraniega,
del blanco color de paz su emisario.
Hermoso clima que al alma adormece,
en el suave candor del vaivén de la lluvia,
días de sol, días de bruma y viento.
Llegas con el frío, hogar excusa obligada.
Eres, otoño, el de las hojas muertas,
el que, a los enamorados de siempre,
el corazón entibias en el fuego del hogar.
Aquel que no te conoce no disfruta del encanto
del adelantado anochecer que devora al tiempo
y nos sumerge en la oscura noche de la incertidumbre,
donde se borran las antiguas fronteras entre el día y la noche.
Del poeta su inspiración, serenidad y nostalgia,
de la vida su filosofía, pensamiento del alma.
Eres, en fin, otoño, estación naciente del amor nostálgico,
del amor sereno y de la esperanza de las sorpresas por vivir.
Alberto Lacouture
Diciembre 1-2023

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