Por Donaldo Mendoza*
Hace unos días, mi sobrino mayor, Héctor Luis Paz Mendoza, me envió un video elaborado por Nidio Quiroz, en el portal virtual «Codazzi Tierra Querida». En su exposición, Nidio da varias razones que, según él, justifican el cambio de nombre de la plaza central de Codazzi; sus argumentos parecen incontestables, pero deja abierta una pregunta: “¿Cómo llamarías tú ese lugar?” Es lo que me propongo contestar en esta columna.
Estos son los argumentos de Nidio: 1) “No encontramos ningún acuerdo oficial que respalde ese nombre”; 2) “tampoco ninguna fuente escrita o verbal”; y, 3) “se consultó a personas mayores y al Concejo Municipal”. De ese modo, la respuesta unánime fue que el nombre de la plaza, «Simón Bolívar», no tenía ningún sustento legal ni de otra naturaleza. Procedió entonces, el alcalde Efraín Quintero, a firmar (2014) el Proyecto de Acuerdo mediante el cual la plaza central de Codazzi pasaría a llamarse «Alfonso Ávila Quintero».
Pues aquí va mi aporte, para Nidio Quiroz, el portal «Codazzi Tierra Querida» y mis apreciados paisanos. En efecto, el 12 de noviembre de 1968, día martes, las autoridades civiles, militares y eclesiásticas se reunieron, en horas de la mañana, en la plaza central (aún sin nombre), frente a la Alcaldía, en un marco de alegría de niños y adolescentes de los colegios del municipio. El nobilísimo propósito que convocaba era la inauguración de la estatua de Simón Bolívar, donada por el gobierno de Venezuela, para darle nombre oficial a la plaza central. Hubo discursos del alcalde (posiblemente Marco Tulio Oliveros, ese año hubo tres), bendiciones del sacerdote y, un orador sorpresa: el alumno de 5to. grado Rafael Quintero Araújo, del Instituto Agustín Codazzi, regentado por Enaldo Contreras. Emocionado y un tanto nervioso, Rafa recitó, durante más de quince minutos, la biografía, memorizada, de Simón Bolívar. Esas fueron las circunstancias que engalanaron la celebración del décimo aniversario de la creación del Municipio.
Y ahora la pregunta: ¿por qué es tan importante el nombre de la plaza principal? Porque ‘ese lugar’ es corazón y rostro de un pueblo o de una ciudad. Es identidad y razón de ser. Por eso el nombre de «Bolívar» a tantos lugares, en los seis países suramericanos cuya independencia y libertad se gestó gracias a la espada del Libertador quien, aparte de guerrero, fue un visionario escritor y pensador. Como señal de identidad, el nombre permanece en la memoria de niños, jóvenes y ancianos; por eso el discurso de Rafa fue tan simbólico y memorable.
Doy un ejemplo, Popayán. Esta ciudad es cuna de catorce presidentes, entre titulares y designados; uno de ellos, Tomás Cipriano de Mosquera, fue soldado en la guerra de Independencia y ocupó cuatro veces el sillón presidencial; y como él, otros personajes (militares, políticos, escritores…); pero solo uno, a quien las circunstancias históricas involucraron en la política, le dio su nombre a la plaza central, «Parque de Caldas», de Popayán. Porque la sabiduría y el espíritu científico de Francisco José de Caldas es lo que la gente más recuerda. En suma, el nombre es memoria.
Si solo fuera por ‘buena persona’, en Codazzi hubo varios en esa generación. En efecto, de mis 23 años de residencia permanente en Codazzi, puedo dar fe de que en nada desmerecían para dar su nombre a la plaza. Para muestra, estos honorables ciudadanos(*): el médico Miguel de La Hoz (el José Gregorio Hernández de Codazzi); lo recuerdo, con su maletín, caminando hasta la casa de algún enfermo; nunca movido por lo que le pudieran pagar (algunos no lo hacían, porque no tenían); Alfonso Sierra, un maestro inmenso y servidor público, una especie de Francisco de Asís por la dignidad de su pobreza, de acerados principios y blindado contra toda tentación de corrupción; Tobías Hinojosa, hombre de sabiduría natural, que supo hacer de la generosidad un estilo de vida; Miguel Chinchía, bonachón, dicharachero y ocurrente, su sobrino Rafael Oñate animaba la vigilia de los velorios contando chistes que tenían como protagonista a su tío; Alfonso Ávila Quintero, hacendado y político de profesión, en virtud de su espíritu festivo era el alma de las fiestas patronales… Ahora, vaya y pregúntele a un niño o adolescente por estas buenas personas, difícilmente le darían razón… He ahí la respuesta de por qué el nombre de la plaza principal de Codazzi, según mi criterio, es «Simón Bolívar».
Rafael Quintero fue compañero de promoción, en 1974, en el Colnal. Era un niño-adulto, inteligente y enamorado del conocimiento, excelente y leal amigo; el amor por Codazzi era una de sus pasiones. Con esfuerzo se hizo abogado, y sirviendo a su pueblo tuvo el trágico final, envuelto en la vorágine de violencia que sacudió a Codazzi en esas décadas de terror que fueron los ochenta y noventa.
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(*) https://portalvallenato.net/2020/07/10/memorias-de-francisco-ramon-rivero-herrera/
*Donaldo Mendoza Meneses es un destacado docente, columnista y gestor cultural colombiano, reconocido principalmente por su labor intelectual en los departamentos del Cesar y el Cauca. Es natural de Agustín Codazzi, Cesar. Debido a su larga permanencia y aportes en la ciudad de Popayán, es considerado un «prócer cesarense en el Cauca». Se graduó como bachiller en el Colegio Nacional Agustín Codazzi (1974) y posteriormente obtuvo el título de Magíster en Educación y Filosofía Latinoamericana, U. Sto. Tomás de Aquino. Es un prolífico columnista. Ha colaborado con medios como El Espectador, El Liberal (Popayán), Proclama del Cauca, El Pilón y El Portal Vallenato.Se le reconoce por su agudeza crítica y su capacidad para analizar la realidad social y literaria de Colombia.

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