“DURANTE CINCO DÍAS ME MONTÉ EN EL TREN DE LA FELICIDAD”, ROSENDO ROMERO

Crónica

-‘El poeta de Villanueva’, agarrado por la nostalgia y metido de lleno en el silencio que otorga el recuerdo, presentó desde su punto de vista lo vivido durante el 54° Festival de la Leyenda Vallenata-

Por Juan Rincón Vanegas
@juanrinconv

Por más de 120 horas el compositor Rosendo Romero Ospino con motivo de su homenaje en el 54° Festival de la Leyenda Vallenata hizo un bello recorrido en el tren de la felicidad, ese que lo llevó a diferentes puntos del corazón del folclor.

Así lo bosquejó teniendo su memoria en línea directa con sus sentimientos y un canto que nunca dejó de escucharse. Era la felicidad del poeta que siempre tenía la luna en la mira y era casi negado al saludar.

También el cantautor escondido en el contexto de las añoranzas al querer morirse teniendo las ilusiones rotas cuando estuvo atrapado en aquellas noches veraniegas. Además, se ubicó a un lado del sepulcro para no quejarse más de esa pena y poder resucitar con el poder de su inspiración.

El compositor Rosendo Romero recibió por parte de la Ministra de Cultura Angélica Mayolo, un gran reconocimiento por su gesta a favor de la música vallenata

Estando meditando como aparece en el afiche promocional, aceptó contar esos instantes que quedaron calcados para siempre en todo su ser.

Sin más preámbulos comenzó diciendo. “Describir ese homenaje del 54° Festival de la Leyenda Vallenata es algo glorioso para mí y mi familia. No esperaba tantos reconocimientos y efusividad de cariño. Por donde iba era recibido con todos los honores. Mi agradecimiento con el corazón en la mano es para la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, una empresa folclórica que hace posible que el vallenato tradicional siga vivo”.

Al contar ese detalle se regresó un momento y comentó. “Todo comenzó el día que me entregaron la noticia del homenaje y me mostraron el afiche. Mi corazón comenzó a palpitar con mayor fuerza. Siguió la visita a la Casa de Nariño donde el presidente Iván Duque Márquez, recibió a la delegación vallenata y pude interpretar varias de mis canciones. En este acto a la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata le otorgaron la Orden de Boyacá, soberano reconocimiento a su gesta grandiosa”.

Después el maestro Rosendo Romero opinó sobre lo vivido al ser jurado del concurso de pintura ‘Los niños pintan el Festival Vallenato’, donde participaron 130 estudiantes de Valledupar.

“Esta experiencia resultó maravillosa porque se pintaron los cantos vallenatos comenzando por el acordeón, la caja, la guacharaca y lugares emblemáticos de Valledupar. Hay mucho talento entre los estudiantes de Valledupar porque en ellos está el despertar de la vida y la visión e imaginación creativa. Quiero felicitar a la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata por este concurso que anualmente congrega a la niñez alrededor de nuestra amada música vallenata”.

Hizo una pequeña pausa y con el corazón en la mano bajó la vista para acumular esa importante historia. “La noche de la inauguración copó todo. Nunca en mi vida había recibido tantas estatuillas, tantos pergaminos y teniendo a mi lado a las más altas personalidades del país, a mi familia, también al alcalde de mi tierra Villanueva, a muchos artistas y ganándome los aplausos de miles de personas”.

En ese instante el poeta y soñador que ha tenido la virtud de unir versos y ponerles melodías para darle gloria al folclor vallenato, logró atesorar en su corazón todas las energías positivas. Además, esa memorable noche invitó a varios de sus colegas para que lo acompañaran.

“Desde que me hicieron el anuncio del homenaje dije que lo iba a compartir con mi familia, con mis paisanos y con todos los compositores de Colombia. Es así como me acompañaron a cantar en la tarima ‘Francisco el Hombre’ de la Plaza Alfonso López: Gustavo Gutiérrez, Fernando Meneses, Roberto Calderón, Rafael Manjarrés, Marciano Martínez, Reinaldo ‘Chuto’ Díaz, Deimer Marín; los cantantes Silvio Brito, Rafa Pérez y el Rey Vallenato Juan José Granados, entre otros”, anotó Rosendo Romero.

El maestro Rosendo Romero recibió la estatuilla Fundación Festival de la Leyenda Vallenata por parte del presidente de la entidad Rodolfo Molina Araújo

Total agradecimiento

El hijo de Escolástico Romero Rivera y Ana Antonia Ospino Campo, después de pensar como resumir en pocas palabras el homenaje recibido, manifestó. “Para mí lo puedo decir con conocimiento de causa que el Festival de la Leyenda Vallenata es el punto máximo de nuestra música. Ha sido como recibir el Premio Grammy en mi absoluta madurez que me permite apreciar con mayor amplitud este gesto”.

Esta vez, como en su canción no le sobraron las palabras al poner de presente el total agradecimiento. “Este gesto no me hizo superior a los demás, sino que canalicé el cariño sentido en los distintos lugares donde estuve presente. A esto le sumamos los medios de comunicación y redes sociales. Ese cariño no tiene precio”.

‘El poeta de Villanueva’, sigue con esa sonrisa que aparece solamente en momentos de gloria y nuevamente montado en el tren de la felicidad reflexionó sobre los vagones que nunca se detienen, así al maquinista le toque endulzar lo amargo de aquella vieja pena.

En este sentido lo que al célebre compositor nadie le advirtió era que extrañar tenía un alto costo y por eso pidió que ese famoso tren de la felicidad únicamente se detuviera en Villanueva, La Guajira.

Había una razón valedera, porque teniendo abierto el pentagrama de su pensamiento se acordó de su paisana a la que le cantó que por ella el mar se le hizo cielo, la ternura era su mejor fragancia y sus poemas calcaban las noches de su ausencia. De esa manera quiso llegar al mismo lugar donde nació y empezar de nuevo, sabiendo que nada es como ayer, especialmente las navidades, la época más linda de los años.

Al terminar de esbozar lo sucedido alrededor del homenaje recibido, se quedó unido a sus cantos que no tendrán nunca olvido, porque como en el amor todo es un cultivo.

Rosendo Romero Ospino, ‘El poeta de Villanueva’, homenajeado en el 54 Festival de la Leyenda Vallenata

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BLOG DEL AUTOR: Juan Rincón Vanegas

@juanrinconv

 @juanrinconv

ROSENDO, EL POETA DE VILLANUEVA

Por Hernán Baquero Bracho

Escribir sobre uno de los más laureados compositores con que cuenta la música vallenata, Rosendo Romero Ospino,
“El poeta de Villanueva”, como es conocido mundialmente en la farándula y el folclor es siempre placentero y genera
sentimientos de admiración al conocer y tratar su obra musical donde guarda tantos escondites de sus quimeras de
amor y al mismo tiempo tantos misterios de la naturaleza durante sus cuitas que observó cuidadosamente como si
fuera un tratadista biológico de lo que describió magistralmente Charles Darwin en tantos años de investigación.

Por eso de esa experiencia en la serranía de El Perijá que es la sierra madre oriental donde nacieron muchas de sus canciones lo expresa con orgullo: “Los perijaleños somos más andinos que costeños, por estar en un departamento costero, somos vallenatos-andinos-costeños”.

La 54 versión del Festival de La Leyenda Vallenata,es en homenaje a Rosendo Romero Ospino, el poeta indiscutible de Villanueva. Homenaje más que merecido a uno de los mejores compositores del vallenato romántico con que cuenta la música vallenata y como lo expresa su hermano del alma, el gran Pollo Isra, “el mejor acordeonero del mundo” que el homenaje a su hermano es un homenaje a la dinastía Romero Ospino,que tantas glorias le ha dado al vallenato. Villanueva estará de fiesta durante los cuatro días del 13 al 17 de octubre y vibrará de alegría por el homenaje al “Poeta de Villanueva”.

Rosendo Romero sin ser ese tratadista con su pluma dejada en sus obras musicales plasmó como otro grande, el también inmortal ciego de oro Leandro Díaz, los fenómenos de la naturaleza. Su vena musical la inició primero estudiando en el Colegio Liceo Colombia de Villanueva, donde su maestro y el fundador de dicho colegio Rafael Peñaloza López, influyó mucho en su prosa y en su poesía, luego esa vena musical se agrandó más en el Colegio Nacional Roque de Alba como lo afirma de manera categórica: “En el Roque fui loco embriagado por el impulso infinito de las musas celestiales en el límite del verso incontinenti”.
Sus orígenes e influencias de su talento como compositor se inician con su abuelo Rosendo Romero Ospino, de su padre Escolástico Romero Villarreal y vienen también de Juana Francisca Díaz Villarreal, madre del “Negro Alejo” y Náfer Durán.
Echa a volar el viento con sus métricas y sus primeras melodías y fantasías con el amor, como si lo estuviera aprisionando, pero también lo libera de manera espontánea y así nace otra de sus melodías y se entristece tanto cuando llegan las navidades porque no todos los niños la gozan y la disfrutan, porque algunos les produce felicidad y alegría y a otros les genera tristeza y él no puede aceptar esas diferencias abismales en un mundo lleno de desigualdades, por ello sus cantos permanece ahí con el tiempo y en cada navidad se vuelve recurrente pero también melancólico y por eso no pasa de moda. “Mensaje de navidad” es el mejor poema cantado para recibir cada año con los brazos abiertos al Niño Dios.

Este literato de gran inspiración y que le susurra a las nostalgias, también afirma que su influencia musical también la tomó de otro poeta del romanticismo como Gustavo Gutiérrez Cabello y de otro grande que se fue también poeta como Freddy Molina Daza.

Los versos líricos y nostálgicos, están llenos de fe y esperanza. Rosendo Romero es un poeta de tiempo completo. En cualquier circunstancia escribe versos que se prodigan en ritmo y musicalidad,por lo tanto, las canciones de Rosendo Romero se convierten en el pentagrama hecho poesía. Gracias a la fundación del Festival Vallenato y a su consejo directivo por este gran homenaje a nuestro gran poeta de Villanueva.

Hernán Baquero Bracho

ROSENDO ROMERO OSPINO: LAS VOCES NARRATIVAS DE UN POETA


El compositor de temas tan emblemáticos del folclor como “La caída”, “Corazón de oro”, “Noches sin luceros”, “Cadenas” y “Fantasía” será el gran homenajeado en el Festival de la Leyenda Vallenata, que comienza este miércoles en Valledupar (Cesar).


Félix Carrillo Hinojosa*

No fue en vano la bulla musical que propició su padre Escolástico Romero Rivera, al enfrentarse al mundo que encontró en Villanueva en los años 30 del siglo pasado. Era un joven de escasos quince años, que traía desde Becerril toda una influencia de música, danza y narrativas, que se entrelazó con personas de su misma edad y mayores que él, para construir todo un universo lleno de sabiduría popular, que originó las historias musicales que hoy nos sirven para mostrar el arraigo cultural que aún se percibe, pese a lo irónico del tiempo que todo lo reduce al olvido.

En ese mundo el que manda es el acordeón, pues todo gira en torno a él. Si hay un disgusto, un bautizo, una parranda, un recién nacido, una serenata por dar, el fallecimiento o el nacimiento de unos amores, esos botones redondos de liras agudas y bajos graves acompañado de un fuelle envejecido amenizan todos esos festejos.

De ese entorno, de tantos apellidos revueltos por la música, que van y vienen, en donde el Díaz y el Daza se unían al Zuleta; el Romero con los Ospino y estos, a su vez, con los Campo, viene un poeta; y con él, unos versos cubiertos de música genuina. Tenía que ser así, para que la diferencia se notara y la estilística anclara sus poderosos tentáculos en esos encuentros de saberes que tanto enriquecen al folclor.

Rosendo Romero Ospino, quien le hace honor a su abuelo, no solo por la música, sino por esos apellidos que se unieron para fortalecer lo que cada quien tiene por separado. El tiempo demostró las razones que les asistieron a Ana Ospino Campo y Escolástico Romero Rivera para llamarlo así. Era una manera de poner el pasado en presente y no dejarlo ir. Hoy, Rosendo Romero Ospino es un referente que bien le hace a nuestra música vallenata, a su familia, la de hoy y de ayer.

Mientras el joven Romero Ospino daba sus primeros pasos en el barrio El Cafetal, donde nació el 14 de junio de 1953 en Villanueva, La Guajira, las casas distribuidas en calles raras, sin orden, le servían de escudo para ver bajar y subir personas arreando a los animales, cargados siempre de pancoger y luego de provisiones, y ese fenómeno lo ayudó a conocer la fuerza campesina que había en su región.

El contemplar la neblina, inmersa en los cerros del Marquesote, junto al ruido del río que en forma de serpiente le hacía en silencio el quite al pueblo que crecía, la musa empezó a nacer y se vio reflejada en esos primeros cantos, que tienen algo de ese ideario que lo ha acompañado siempre. La caída, merengue; y Corazón de oro, paseo, en la voz de Kike Ovalle y el acordeón de Chongo Rivera, y La custodia del edén, un paseo cuya primera obra grabada en la voz de Armando Moscote y el acordeón de Norberto Romero, marcaron el inicio de un camino lleno de sabiduría, que se empezó a construir, producto de muchas alegrías revueltas con llantos, cuyos versos han marcado su estilo: “Quiero al compás de viejos sones / mi amarga pena destrozar”.

En su búsqueda permanente hay obras que por su construcción rítmica no son tan de él, así las haya creado, por eso algo tiene “Separación” que lo afianza, pero que lo hace diferente de dos paseos de su naciente pluma de entonces, el primero de corte romántico y el segundo alegre, grabados por Gustavo Bula y Norberto Romero, que para los años de 1975 y 1976 se escuchan para bien del vallenato, en la voz de Jorge Oñate y el acordeón de Nicolás Mendoza Daza: “Noches sin luceros” y “Cadenas”, que marcan su ascenso triunfal como creador. Con esas dos obras se graduó Rosendo Romero Ospino.

En esas propuestas musicales que construye Romero Ospino van apareciendo obras que caen en manos de nuevos y reconocidos intérpretes, que les dan el posicionamiento que se necesita para afianzar lo logrado y abrir nuevos espacios que catapulten al autor y compositor, que, sin proponérselo, es distinto a muchos de su generación.

En esos caminos que va construyendo aparece lo social como un mecanismo que le puede servir para crear la denuncia de aquello que no se encuentra bien. Decir sin ataduras lo que percibe, sin dejarse arrinconar por la literatura romántica y reconocer que tiene al frente una nueva manera de construir la canción necesaria. En ese tránsito que le permitió acercarse al problema, generó el paseo Gira mundo en la voz de Daniel Celedón y el acordeonero Norberto Romero.

Gira Mundo – NORBERTO ROMERO Canta: DANIEL CELEDON

“En las alturas de la cordillera un hombre bueno sembró hierba mala / el contrabando en el Cabo ‘e la Vela es más frecuente que la Chichamaya / una ciudad Cartagena de Indias donde el turismo margina a los negros / y un estudiante en huelga que grita, contra el sistema ‘lucha, compañero’ / y un preso que allá en la cárcel se olvidó que gira el mundo / y unas navidades de ingrato aguinaldo / pa’ un anciano ciego y un gamín desnudo / madres que van cansadas con las sandalias del nazareno / bajo la luna gira este mundo / y se muere mi pueblo”, asegura Romero en su canción.

A todas esas verdades sociales logró ponerles música Romero Ospino. A la problemática que encierra el amor con su desamor a cuestas, el trabajo, las continuas inequidades, el poder económico y político centrado en unas cuantas manos, la mala educación, la no apertura a una verdadera revolución de la tierra, una vivienda y un trabajo digno, al olvido, a la vanidad que ayudan a trastocar los valores. Al irse y no regresar como puerta a la muerte, el desaparecer estando vivos.

Todo creador tiene una afinidad con uno o varios intérpretes. A él le tocó poner la obra en los lineamientos de unas voces y acordeoneros y en ese proceso tuvo la fortuna de entregar la obra justa para el intérprete inigualable. Mi poema y Romanza eran para la voz de Silvio Brito y el acordeonero Orangel el Pangue Maestre. El cantautor Diomedes Díaz y el acordeón de Colacho Mendoza podían darle el estado mágico que traían Fantasía; mientras que Canción para una amiga, entre muchas otras, tenía que estar arropada por el sentimiento de Rafael Orozco y el acordeón de Israel Romero Ospino.

Mi poema- Silvio Brito (Con Letra HD) Ay Hombe!!!


Pero qué decir de Mi primera canción, que recoge muchas verdades, entre ellas, que “aquel cuaderno donde estaban mis canciones / un día la Nuñe lo quemó con la basura / pero en mi alma palpitaban acordeones / descifrando sones, arrancados con ternura”, en la voz guajira de Alberto Zabaleta y el acordeón de Alberto Villa.

(También: Estrecha vigilancia médica: Familia de Vicente Fernández da reporte de su salud)

Su más reciente obra grabada es Me sobran las palabras, en el que reafirma el efecto del amor: “y qué hago sin tus lindos ojos / y qué hago yo si no escucho tu voz”, que el Binomio de Oro con la voz de Dubán Bayona hizo éxito en muchos lugares del mundo. Es una obra con muchas expresiones posmodernas, cuya musa es María Ligia Cuéllar.

Binomio de Oro – Me sobran las palabras

Es de los pocos creadores del vallenato que ha logrado éxitos en otros géneros musicales, del que podemos resaltar La Zenaida, grabada por Armando Hernández, Macumba Yambé, Cumbia José Barros y Entre tambores y flautas.

El trabajo artístico de Rosendo Romero ha sido exaltado en diversos momentos de su vida, pero ahora será honrado en esta edición del Festival de la Leyenda Vallenata 2021, en el que se aplaude a su musa y se reconocen las voces narrativas de un poeta.

Foto.Rosendo Romero Ospino también ha compuesto exitosos temas de otros géneros como «La Zenaida». / Archivo particular

Félix Carrillo Hinojosa

*Escritor, periodista, compositor, productor musical y gestor cultural.

COMPOSITOR ROSENDO ROMERO

Por José Atuesta Mindiola

I
Versos del amor-amor
y el Festival idolatro,
la versión cincuenta y cuatro
ya se siente en esplendor.
Honor al compositor
Rosendo Romero Ospino
un trovador del camino,
poeta villanuevero,
de la dinastía Romero
con soles de pergaminos.

II
Aromas de cafetales
rodeaban su humilde lecho,
también camelias y helechos
y verdes cañaduzales.
Los caminos vegetales
huellas de su travesía
en la fértil serranía
con sus padres y hermanos,
por tradición son serranos
y músicos por dinastía.

III
Su abuelo fue acordeonista,
también de nombre Rosendo
llega y se queda viviendo
en Villanueva, optimista.
Un hijo suma en su lista,
Escolástico Romero
el musico pregonero
de la familia en concierto:
padre de Israel y Norberto
y Rosendo el gran trovero

IV
Rosendo de luz sonora
cual estrella de Belén,
‘La Custodia del Edén’
fue la puerta de su aurora.
Los minutos de las horas
en celeste Fantasía,
Romanza en epifanía,
Navidad en los senderos,
La Mirla con los luceros
en noches de melodía.

Graciela Morillo, Jose Atuesta, La Diosa de la Sierra, Tomás Dario y Rosendo Romero.

Rosendo-Romero

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BLOG DEL AUTOR: José Atuesta Mindiola

El 54° Festival de la Leyenda Vallenata se realizará del 7 al 11 de octubre de 2021

La Fundación Festival de la Leyenda Vallenata fijó la fecha del 54° Festival de la Leyenda Vallenata que se llevará a cabo en Valledupar del 7 al 11 de octubre de 2021, en reconocimiento al compositor Rosendo Romero Ospino, ‘El poeta de Villanueva’, quien con sus cantos marcó una historia matizada por romances y narraciones costumbristas.

Él es uno de los compositores que ha encumbrado el vallenato a los sitios donde se ubican las más destacadas músicas del mundo. Sus canciones se armonizan con las notas más líricas del pentagrama vallenato, y por casi medio siglo ha permanecido escribiendo versos que transportan el sentir colectivo.

Adicionalmente, se acordó que el 55° Festival de la Leyenda Vallenata, Quinto Rey de Reyes, si las circunstancias lo permiten, se realizará el próximo año en homenaje a Jorge Oñate, ‘La Leyenda’, quien supo a través de su canto darle la mayor trascendencia a la música vallenata, al lado de los más grandes acordeoneros.

El propósito es rendir un homenaje, ojalá de manera presencial, del mismo tamaño de la grandeza musical del maestro Jorge Antonio Oñate González, quien hoy es paradigma del canto vallenato puro y tradicional, ese que fue declarado Patrimonio Histórico e Inmaterial de la Humanidad.

La realización presencial del 55° Festival de la Leyenda Vallenata, estará sujeta a las autorizaciones y permisos que otorguen las autoridades sanitarias del país, dependiendo del comportamiento de la pandemia.

Conversatorio virtual: ‘Experiencias de la música vallenata en pandemia’

A su vez, la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, teniendo en cuenta el periodo de pandemia que ha afectado al mundo, de la cual la música vallenata no ha sido ajena, realizará de manera virtual el 30 de abril de 2021 a partir de las 9:30 a.m. el conversatorio virtual ‘Experiencias de la música vallenata en pandemia’.

En este espacio estarán presentes Reyes Vallenatos, artistas y gestores culturales que contarán sus experiencias a partir del cual se cerró el círculo musical, dificultando la difusión de la música vallenata y la realización de distintos eventos en los que el acordeón, la caja, la guacharaca, el canto y el verso, marcan la pauta.

Esta será la ocasión propicia para conocer historias de personas unidas al folclor vallenato que le cambió la vida de un momento a otro, teniendo que reinventarse en estos momentos difíciles que se están viviendo y que ha variado todo de manera indescifrable.

Concierto Sinfónico ‘La lírica de los juglares’

La Fundación Festival de la Leyenda Vallenata se une al concierto virtual de la Sinfónica Vallenata denominado ‘La lírica de los juglares’ que se realizará el 30 de abril a partir de las 8:00 p.m. donde se congregarán en un mismo escenario los Reyes Vallenatos: Álvaro López, Saúl Lallemand, Orangel ‘El Pangue’ Maestre, Ciro Meza, Álvaro Meza, Julián Rojas, Manuel Vega y Alberto ‘Beto’ Villa, quien desde hace tres años puso en marcha este proyecto musical que busca salvaguardar el vallenato tradicional.

Además, en el concierto virtual estarán los acordeoneros Juancho de la Espriella José Vásquez, José Alfonso ‘Chiche Maestre, Jimmy Zambrano, Manuel Julián Martínez, Rodolfo de la Valle, Joche Zuluaga, Humberto Yudex, Horacio Escorcia y Rubén Lanao.

Dentro del certamen se le hará un homenaje al maestro Jorge Oñate, ‘La Leyenda’, quien durante más de 50 años contribuyó a la difusión de nuestra música vallenata, y además estuvo presente en el segundo concierto de la Sinfónica Vallenata llevado a cabo en Bogotá el siete de marzo de 2020.

Rodolfo Molina Araújo
Presidente Ejecutivo

Rosendo Romero Ospino, ‘El poeta de Villanueva

JUAN RINCÓN VANEGAS
Jefe de Prensa
Fundación Festival de la Leyenda Vallenata
Carrera 19 No. 6N-39
prensa@festivalvallenato.com
www.festivalvallenato.com
Cel. 3182406485 – Twitter – Instagram @juanrinconv
Valledupar – Cesar – Colombia

Jorge Oñate, la evolución del canto vallenato

Rosendo Romero Ospino/diariodelnorte.net


En los años sesenta. Los corraleros del Majagual y Aníbal Velásquez, mandaban en la radio, pero en el año 1969 ocurrió en la región del valle del cacique Upar, un acontecimiento extraordinario que cambió el mapa musical de Colombia, porque surgió el conjunto de los hermanos López con su cantante Jorge Oñate, ellos le dieron renacimiento al estilo de Luis Enrique Martínez, y asumen el formato del ya exitoso Alfredo Gutiérrez, quien por ser un modelo de los juglares, empieza a sentir la enorme competencia de esta nueva fórmula, acordeonista, cantante y compositores por separados, son tres fuerzas con mucho poder, Oñate con una voz hermosa y tronante nos hace olvidar al ídolo internacional del momento, el baladista español Nino Bravo, y se produce una auténtica evolución de nuestra música, los juglares eran muy buenos cantantes; pero no eran voces bellas, la voz de Jorge sonaba como si hubiese salido de un conservatorio español, afinada, voluminosa, bien timbrada, con una dicción elegante y melodiosa, con un valor agregado; el sabor vallenato puro, cautiva a jóvenes y viejos.

Nacen los reencauches como recurso de actualización de reconocidos clásicos, ‘Bertha Caldera’, ‘El cantor de Fonseca’ y ‘Que dolor’ suenan en la voz de Jorge como si fueran de estreno, y con estos cantos penetra todos los rincones de la costa Caribe y gran parte del país. ‘Noche sin Lucero’, ‘Igual que aquella noche’, ‘Mi nido de amor’, lo meten en el círculo intelectual del país, ‘La vieja Sara’, ‘Rosa Jardinera’, ‘La mujer Conforme’ y ‘Paisaje de Sol’ lo llevan a los grandes escenarios, viene la televisión, premios y galardones por ventas.

Oñate saca de las cantinas a las rancheras, los boleros, las orquestas, realmente fue un hombre extraordinario, una bendición de Dios para nuestra música, en toda Suramérica no hay una voz como la de Jorge para cantar una música con raíces folclórica, él es la evolución del canto vallenato, Jorge Oñate y el Festival Vallenato, convierten a nuestra música en una industria productiva, todas las agrupaciones que facturan hoy día, se lo deben a Jorge Oñate, él fue que abrió el camino.

Nunca dejó de ser un hombre de pueblo, siempre vivió en su pueblo La Paz, contrario a muchos, él con los años se enamoró más de su esposa Nancy, nunca grabó una canción mala. Gracias ‘Ruiseñor de mi valle’ por darnos tanta importancia, con tu voz y tu estilo, gracias por cantar mi canción ‘Noche Sin Luceros’ y por grabar el primer autoanálisis que se hace en la música vallenata ‘Cadenas’, paseo vallenato de mi autoría. Descansa en paz.

Afiche oficial del 53 Festival de la Leyenda Vallenata, que rendiría homenaje al ‘Jilguero de América’ Jorge Oñate  y un reconocimiento al compositor Rosendo Romero Ospino, ‘El poeta de Villanueva, el cual se llevaría a cabo del 29 de abril al 2 de mayo de 2020.