Gallina colombiana busca el récord Guinness tras poner un huevo de 245 gramos

CURIOSIDADEl dueño de ‘Franciscana’, Hernando Niño, está convencido de que el huevo que puso su gallina es el más grande de este tipo en el mundo.

El dueño de una gallina que puso un huevo de 245 gramos en Santander aseguró hoy a Efe que lo presentará para el récord Guinness porque está convencido de que es el más grande de este tipo en el mundo.

CURIOSIDADEl dueño de ‘Franciscana’, Hernando Niño, está convencido de que el huevo que puso su gallina es el más grande de este tipo en el mundo.

El dueño de una gallina que puso un huevo de 245 gramos en Santander aseguró hoy a Efe que lo presentará para el récord Guinness porque está convencido de que es el más grande de este tipo en el mundo.
 
“Vamos por la búsqueda del Guinness Récord en gallinas criollas. Estaba en 175 gramos en China, después que en México otra gallina puso un huevo de 135 gramos; pero hoy nosotros tenemos el nuestro, de casi un cuarto de kilo”, detalló a Efe Hernando Niño, propietario de la granja Altamira y de la ya famosa gallina.
 
“Franciscana”, como se llama el animal, se ha convertido así en el orgullo de este campesino santandereano desplazado por la violencia hace dos décadas, época en la que creó su finca en San Francisco, Cundinamarca.
 
Hoy esta finca es pionera en autosuficiencia alimentaria con una agricultura orgánica, donde está excluido el uso de fertilizantes y otros químicos.
 
Ésta es una gallina “común y corriente”, de cinco años de edad y con cuatro de producción, que “come como las demás: maíz y otros alimentos naturales”, explicó Niño.
 
La granja Altamira se beneficia de un clima especial gracias a sus 1.720 metros de altura sobre el nivel del mar. Un clima privilegiado por “los aires calientes que suben del río Magdalena, kilómetros abajo, y los fríos de la sabana de Bogotá”, ubicada a mayor altura, detalló.
 
Niño explicó que su granja es “pionera en permacultura y plantea un modelo de vida para aprovechar al máximo los recursos naturales sin violentar la naturaleza”.
 
Altamira, con una extensión de unos 54.000 metros cuadrados, produce lo que se consume en una dieta balanceada, además de plantas medicinales y aromáticas.
 
“En la granja se producen pollos, huevos, hortalizas, leche y sus derivados”, precisó el propietario, quien ha vinculado este proyecto a los programas de desarrollo de la ONG Corporación Colombia Orgánica.
 
En definitiva se trata de “un bosque de alimentación y medicinas” naturales, como define Niño a este lugar.
 
Y es que allí hay “33 líneas de gallinas criollas”, además de 21 variedades de plátanos, 512 especies de árboles forestales y más de 156 tipos de alimentos; además se han rescatado tubérculos ancestrales como marangol, bayo, sagú, malanga y chachafruto, “con más nutrientes que las hortalizas”, afirmó Niño.
 
Una granja que capacita a campesinos y también recibe frecuentes visitas de escolares procedentes de los colegios de Bogotá.
 
Por eso, Hernando Niño no busca más razones para explicar lo ocurrido con “Franciscana”, simplemente afirma: “en un lugar tan especial no es extraño que haya puesto un huevo así”. EFE

 

 
“Vamos por la búsqueda del Guinness Récord en gallinas criollas. Estaba en 175 gramos en China, después que en México otra gallina puso un huevo de 135 gramos; pero hoy nosotros tenemos el nuestro, de casi un cuarto de kilo”, detalló a Efe Hernando Niño, propietario de la granja Altamira y de la ya famosa gallina.
 
“Franciscana”, como se llama el animal, se ha convertido así en el orgullo de este campesino santandereano desplazado por la violencia hace dos décadas, época en la que creó su finca en San Francisco, Cundinamarca.
 
Hoy esta finca es pionera en autosuficiencia alimentaria con una agricultura orgánica, donde está excluido el uso de fertilizantes y otros químicos.
 
Ésta es una gallina “común y corriente”, de cinco años de edad y con cuatro de producción, que “come como las demás: maíz y otros alimentos naturales”, explicó Niño.
 
La granja Altamira se beneficia de un clima especial gracias a sus 1.720 metros de altura sobre el nivel del mar. Un clima privilegiado por “los aires calientes que suben del río Magdalena, kilómetros abajo, y los fríos de la sabana de Bogotá”, ubicada a mayor altura, detalló.
 
Niño explicó que su granja es “pionera en permacultura y plantea un modelo de vida para aprovechar al máximo los recursos naturales sin violentar la naturaleza”.
 
Altamira, con una extensión de unos 54.000 metros cuadrados, produce lo que se consume en una dieta balanceada, además de plantas medicinales y aromáticas.
 
“En la granja se producen pollos, huevos, hortalizas, leche y sus derivados”, precisó el propietario, quien ha vinculado este proyecto a los programas de desarrollo de la ONG Corporación Colombia Orgánica.
 
En definitiva se trata de “un bosque de alimentación y medicinas” naturales, como define Niño a este lugar.
 
Y es que allí hay “33 líneas de gallinas criollas”, además de 21 variedades de plátanos, 512 especies de árboles forestales y más de 156 tipos de alimentos; además se han rescatado tubérculos ancestrales como marangol, bayo, sagú, malanga y chachafruto, “con más nutrientes que las hortalizas”, afirmó Niño.
 
Una granja que capacita a campesinos y también recibe frecuentes visitas de escolares procedentes de los colegios de Bogotá.
 
Por eso, Hernando Niño no busca más razones para explicar lo ocurrido con “Franciscana”, simplemente afirma: “en un lugar tan especial no es extraño que haya puesto un huevo así”. EFE

 

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