Gloria Gaitán habló con Mar Candela desde feminismo artesanal

Gloria Gaitan. Fotografía : Valentina Zuluaga

Gloria Gaitan. Fotografía :
Valentina Zuluaga

Por: Mar Candela Castilla/kienyke.com

Mar Candela: Usted es el legado de carne y hueso que dejó su padre, ha dedicado su vida a cuidar de su memoria. En conversaciones sostenidas por teléfono usted contaba que su padre quería una hija porque las “mujeres éramos educadas para servir y los hombres para competir “, muy valiosa reflexión teniendo en cuenta que hoy día somos educadas no solo para servir y tristemente muchas replicamos el modelo de la competencia y rivalidad socio política del patriarcado.

En diferentes entrevistas ha afirmado que el estado ha querido borrar las memorias de su padre y que en el imaginario colectivo no se tiene conciencia política histórica. También rechaza el Bogotazo afirmando que el 9 de abril fue mucho más que un tema de Bogotá y que se trató de un Colombianazo.

Gloria Gaitán: Rechazo el apodo de Bogotazo que le impusieron a una fecha donde el pueblo se rebeló en el intento de derrocar al gobierno genocida de Mariano Ospina Pérez. Así lo llamaron para darle una connotación de vandalismo, a fin de despojar ese día de la esencia insurreccional y revolucionaria que tuvo en todo el país.

M.C: ¿Reclama que se ha minimizado la gran batalla política que lideró su padre?

G.G: No es exactamente que se haya minimizado su batalla. Le reconocen su grandeza, pero en forma vacía, ocultando sus verdaderos propósitos y su modelo científico, tapando su quehacer político, porque quieren convertirlo en una estatua inofensiva que no dice nada y que no transmite hoy un mensaje de liberación y equidad para Colombia, como sí puede suceder si se conocen sus verdaderas ideas y objetivos de lucha.

M.C: Afirma que el Gaitanismo fue la revolución de un pueblo entero y rechaza que se recuerde ese día mas como día de vandalismo colectivo y no como el día en que su padre fue asesinado a razón de querer cambiar una democracia representativa e instaurar una democracia directa.

G.G: No lo asesinaron porque simplemente “quería” un cambio de sistema, sino porque el Movimiento Gaitanista estaba ad portas del poder y eso significaba que ese cambio de sistema era inexorable. Nada podía evitar la llegada del pueblo, liderado por mi padre, al mando del país y al cambio de modelo político, económico y social, derrotando el modelo oligárquico e imperialista imperante.

M.C: Afirma que es cosa que no comprendemos ya que la mayoría de personas consideramos que existe un problema de gobierno y no de sistema, ¿Qué la llevó a esa conclusión?

G.G: Las oligarquías liberal y conservadora tenían muy claro que la llegada de mi papá a la presidencia de la República significaba un cambio de modelo político. Es a ello a lo que le temían y desataron la violencia para impedirlo.

M.C: Usted pone de ejemplo el hecho de que cuando Simón Bolívar explicaba que se debía cambiar la monarquía por la república no lo comprendían, tanto así que muchos de sus partidarios hacían arengas que afirmaban “Viva el rey, abajo el mal gobierno” por favor argumente ese pensamiento.

G.G : En nuestra historia nacional sólo dos próceres han liderado un cambio de sistema, Bolívar y Gaitán. La mayoría de la gente cree que las cosas se solucionan con el simple cambio de un personaje u otro en la presidencia de la República. ¡No! Lo que se requiere es un cambio de sistema.

M.C: Indica que el Gaitanismo es la intención de modificar el sistema para que sea el ciudadano, cada uno de los ciudadanos quienes intervengan en la conducta directa general del país ¿cómo es eso?

G.G : Hay una frase de mi padre que es clara y contundente en sus propósitos: “Lo que queremos es la democracia directa, aquella donde el pueblo manda, el pueblo decide, el pueblo ejerce control sobre los tres poderes de la democracia burguesa: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial y que, además, garantice la equidad en el aspecto económico. Allí donde el pueblo es el pueblo, el pueblo ordena y ejerce un mandato directo sobre y en control de quienes han de representarlo. Todo esto exige trabajar honda y apasionadamente en el cambio de una cultura que despierte en el pueblo voluntad para regir directamente sus destinos y exige un profundo cambio constitucional para disponer de una Constitución acorde con la necesidad de un mandato popular directo sobre los destinos de la patria, que elimine los filtros que la democracia burguesa establece y defiende”.

M.C: Afirma que Colombia es un país que está sumergido en el capitalismo el cual necesita un gran cambio estructural donde haya control del capital financiero para que no exista pobreza extrema. Por favor argumente ¿cómo sería eso?

G.G: El neocapitalismo, en el marco de la globalización, lleva indefectiblemente a la concentración de la riqueza, al desempleo y el dominio absoluto del capital financiero en los destinos de la economía. Por ello hay que eliminarlo si se quiere un país equitativo y con justicia social.

M.C: ¿Sin reforma económica no habrá paz?

G.G: Así es, porque la guerra, siendo la política por otros medios como bien lo anotaba Clausewitz, la guerra y la política son la confrontación entre dos formas de concebir el modelo económico.

M.C: ¿Qué significa el feminismo en su vida?

G.G: Pienso que la mujer, al luchar por obtener un espacio equitativo en las relaciones en sociedad, tanto en lo económico como en lo político y en lo social, debe ingresar a esos espacios con los valores que la exaltan y no repitiendo los mismos esquemas culturales que priman en el género masculino. No se trata entonces de buscar ser “iguales” al modelo que ha forjado el machismo en todos los aspectos de la vida, que cueste lo que cueste busca primar sobre los demás, sino que debe ser el logro de una sociedad equitativa, que modifique el comportamiento que, como género dominante, hasta ahora ha modelado el género masculino.

M.C: Son muchas las preguntas que transitan en mi cabeza cuando pienso en la hija de Jorge Eliecer Gaitán y quedaría corta en cuestionario. Pregunté a personas del común sobre que les gustaría preguntarle a la hija de Gaitán y aunque no puedo hacer todas las preguntas, aquí van algunas que me parecieron muy interesantes.

Harold Borda un ingeniero de sistemas pregunta: ¿Qué ha hecho desde su realidad para continuar el legado de su papá?

G.G: Toda mi vida se la he consagrado a que la gran batalla de mi padre y del pueblo que lo acompañó no quede estéril y trunca. Inicialmente intenté fomentar la creación de un Movimiento Gaitanista. No fue nada fácil, porque para aquellos años, la gente estaba encandelillada con el Frente Nacional y yo repetía, con poquísimo eco, que lo importante era forjar la unidad de todo el pueblo contra la alianza de las oligarquías. Por lo demás, no había quien – ni hombres ni mujeres – que no me descalificaran diciendo “lástima que el doctor Gaitán no hubiera tenido un hijo hombre”. La participación de las mujeres era ínfima, apenas habían obtenido recientemente el derecho al voto, pero eso no significaba la aprobación de la ciudadanía para que se desempeñara políticamente en los cuerpos colegiados o en la administración pública. Además, yo repetía que mi papá no era liberal sino socialista, como todas sus declaraciones lo demostraban. Luchaba porque se entendiera que mi padre había estado en el partido liberal para que el pueblo se lo tomara transformándolo en “el partido del pueblo”, invitando a los conservadores a que ingresaran a ese partido popular, mientras que la oligarquía liberal debía pasarse al partido conservador. Y comentaba: “así estaremos claros”.

En Risaralda se logró conformar una organización Gaitanista triunfante, logramos senador, representante, diputado y dominábamos la mayoría de los concejos, pero comenzaron a asesinarnos a todos los líderes municipales y destruyeron el movimiento.

Paralelamente impulsé la creación de El Exploratorio, monumento arquitectónico para forjar una cultura participativa que prepare al pueblo para el ejercicio de la democracia directa. Este monumento está en litigio porque el gobierno está adelantando sistemáticamente el memoricidio para que las ideas de mi padre no se difundan e impedir que el pueblo vuelva por el camino del triunfo en la toma del poder.

También he escrito un libro, no biográfico, sino en torno a las ideas de mi padre. Pocos lo leen porque ningún periódico ha dicho que es importante. El ser humano dispone de lo que en neurociencias se llama “neuronas espejo”: repite lo que otros piensan, hacen o dicen. Es por eso que en las películas gringas se oyen risas de fondo cuando hay una escena chistosa, para que la gente comprenda que hay que reírse.

Ahora, a estas tareas, le sumo mi lucha por la verdad histórica que con la aplicación de la Ley 1448 de 2011 han pretendido ocultar. Estoy escribiendo dos libros, uno autobiográfico y el otro sobre la verdadera historia de la generación del conflicto por parte del Estado.

Andrés Reina, reconocido fotógrafo colombiano pregunta: ¿Cuáles fueron las políticas de Jorge Gaitán para fomentar la cultura en el país?

G.G: En Colombia y casi en todo el mundo, hay una gran confusión con el término cultura. Se piensa que cultura son las expresiones artísticas: pintura, música, escultura, fotografía, danza, etc, cuando estas expresiones del arte son manifestaciones de la cultura, pero no son LA CULTURA. La cultura es la estructuración en nuestro cerebro de determinadas redes neuronales que nos hacen pensar, sentir, analizar y ver el mundo que nos rodea bajo determinados parámetros específicos. Es decir, es el filtro con el que percibimos la realidad, que es diferente para cada cual y que nos hace ver “lo real” a nuestra manera. Esa cultura, que anida en el subconsciente, se conforma en parte por el ADN y luego por el decurso de nuestra vida: el lugar donde nacimos, el clima que nos envolvió, las especificidades de nuestra familia, amigos y conocidos, nuestros juegos y experiencias, nuestros estudios, conocimientos y trabajo. Todo eso forma nuestra cultura que es la que nos hace ver nuestro entorno de manera particular. La cultura es, en suma, lo que nos ordena nuestros comportamientos y gobierna nuestras acciones. Mi padre trabajó intensamente en forjar una cultura participativa, que sustituyera la cultura delegatoria que actualmente tenemos y que corresponde al mundo de la democracia representativa. Pero en cuanto a las artes hizo muchas cosas que aún perduran: como ministro de educación fundó la Orquesta Sinfónica de Colombia y el Salón de Artistas Nacionales, que hasta hoy siguen en pie. Organizó los conciertos populares. Como alcalde de Bogotá instituyó la Feria del Libro, que continúa. Promovió el cine y las bibliotecas ambulantes. Creó el teatro la Media Torta para presentar espectáculos populares. Impulsó la construcción del campus de la Universidad Nacional. Creó el Instituto Caro y Cuervo en el campo de la literatura y la lengua. Fundó el Instituto de Antropología para el estudio de las culturas indígenas. Todo eso lo hizo en 8 meses de ejercer como alcalde de Bogotá y 8 meses como Ministro de Educación.

María Reinoso, estilista: ¿Piensa que alguna vez alguien tendrá el liderazgo que tuvo su padre?

G.G: Es difícil encontrar un líder tan completo. Un intelectual científico destacado, que a su vez supo interpretar los sentimientos y sueños de su pueblo, un hombre que escribía y hablaba en forma extraordinaria, de una rectitud intachable y una fuerza de carácter absoluta, gran disciplina, orden y carácter. Pero la historia ha demostrado que, si bien es cierto no es frecuente un ser excepcional como él, aparecen en la vida de los pueblos seres que cambian el rumbo de la historia.

Fanny Pachón, activista colombiana pregunta: ¿Qué sentimientos guarda sobre lo sucedido con su padre? ¿ Ya perdonó a quienes le hicieron daño? ¿Qué le dice a las personas víctimas de las circunstancias socio-políticas como usted?

G.G: El problema no radica en perdonar o no. La cuestión es luchar para que lo que el crimen abortó pueda renacer para completar la parábola histórica que el pueblo, con su líder gestó y que quedó trunca. Todos los colombianos, sin excepción, somos víctimas de ese crimen, porque la verdad es que Colombia no habría vivido el conflicto que padecemos si las oligarquías no hubieran apelado el genocidio al Movimiento Gaitanista, que comprendió el asesinato de mi papá. Si la oligarquía no desata la violencia para impedir el acceso del pueblo al poder Colombia tendría paz. Todos los colombianos somos víctimas de estas “circunstancias socio-políticas”. Por ello a los colombianos les digo que deben estudiar el pensamiento de Gaitán porque, por ser un visionario, sus ideas, absolutamente contemporáneas, son un faro importante para sacar a Colombia de la crisis en que estamos sumidos.

C: Hoy día está pidiéndole al gobierno de Juan Manuel Santos que la haga participe de los diálogos de paz que se desarrollan en cuba, ¿petición en nombre de su padre?

G.G: No sólo a Santos le pido que, a nombre de las víctimas del genocidio al Movimiento Gaitanista, me permitan ir a La Habana a exponer esta tragedia y la restauración de los derechos que perdió el pueblo con esa persecución. Mi petición va a todos los que integran la mesa de paz: las FARC y el gobierno y los organismos designados para hacer la lista de las delegaciones de víctimas que viajarán a Cuba: la Universidad Nacional y las Naciones Unidas. Pero no es fácil lograrlo, porque quien está ejecutando el MEMORICIDIO es la Universidad Nacional por encomienda del gobierno.

M.C: En una entrevista que concedió a contagio radio afirma que se habla de que necesitamos una reconciliación para la paz y cuestiona. ¿Reconciliarnos con quienes han asesinado a los nuestros? acto seguido responde: “No hay que hablar de reconciliación si no de rehabilitación de esos individuos que son unos criminales e indolentes. ¿Algo que explicar sobre esta reflexión?

G.G: Uno no se reconcilia con los criminales que siguen delinquiendo. Sólo puede reconciliarse con quienes han reconocido sus delitos y están dispuestos a no continuar por el camino de la opresión y la maldad.

M.C: ¿Cuál sería su participación en estos diálogos?

G.G  Relataré los hechos que le dieron origen al conflicto en Colombia, presentando pruebas incontrovertibles para que el Estado pida perdón y se comprometa a modificar sus procedimientos que hasta hoy en día no han cambiado. En cuanto a la victimización del Gaitanismo, demostraré que ha sufrido sucesivamente GENOCIDIO (1945-1949), MAGNICIDIO (1948) y MEMORICIDIO (1948-2014), para que quede claro que la persecución al Gaitanismo no sólo ha sido el asesinato de mi papá. Como resarcimiento pediré que las leyes y decretos en homenaje a mi padre, que fueron eliminados todos por decreto presidencial, se retrotraigan para que las cosas vuelvan a su estado anterior, comprometiéndose el gobierno a poner en práctica esas leyes y decretos que, en su mayoría, quedaron incumplidos.

M.C: ¿Qué tiene por decirle al presidente Juan Manuel Santos sobre los diálogos de paz?

G.G: Le digo a Santos que paz no habrá mientras siga diciendo que el modelo económico no es negociable. El conflicto se inició porque el Gaitanismo estaba ad portas del poder, lo que iba a producir un cambio de modelo: del capitalista e imperialista imperante causante de la miseria popular a uno justiciero, equitativo y efectivo para el crecimiento con justicia social. Si no hay cambio de modelo económico no habrá paz, fírmese lo que se firme en La Habana.

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