Hernando Marín & Máximo Jiménez: Dos Cantores del Pueblo

Por: Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi

Hernando Marín y Máximo Jiménez:

El primero Guajiro y el segundo Cordobés; ambos levantados en medio de dos Departamentos de la Región Caribe, cuyas estelas de corrupción, crímenes, saqueos de erarios, entrega de bienes a multinacionales, despojo de tierras y masacres por parte de grupos armados ilegales y tantas otras cosas, sirvieron de fondo a estos dos “Cantores del Pueblo”, para pintar en sus canciones, el clamor de millares de colombianos, cuya destino incierto los ha conducido a buscar refugio, en asentamientos urbanos, sin que el Estado haya provisto justicia para ellos.

Fueron estos escenarios, donde Hernando y Máximo, dolidos por la suerte de sus congéneres, se basaron para crear sus cantos, los cuales reflejan el dolor y la angustia de millares de familias desplazadas a sangre y fuego, todo para que sus propiedades pasasen a otras manos. De igual modo, ambos visualizaron como nuestras riquezas materiales, serían entregadas a intereses económicos foráneos, obviamente con la complacencia de sus lacayos colombianos, y que por “sécula seculorum”, nos han dominado con sus procederes oscuros e ilegales, es decir, a punta de sangre y fuego, les ha sido posible, como único modo de mantenerse aferrados, amparados en mentiras, engaños y en manipulaciones.

En buena hora, con sus voces erguidas y sus cantos desafiantes, estos juglares ambulantes, surgidos en la entraña misma de las poblaciones marginadas y vulnerables, no incurrieron en el error de exaltar a sus verdugos, esos mismos que agazapados en las sombras impunes, ordenan y acribillan, a quienes no respaldan esos terribles procederes.

No en vano, Hernando Marín Lacouture, compuso “La Ley del Embudo”, para que sus hermanos Guajiros, al igual que todos sus compatriotas, despertásemos de ese letargo, en el cual nos han tenido sumidos por largos años.

“LA LEY DEL EMBUDO” (Paseo). Canta: Hernando Marín

Quizás algunos lectores estén pensando, que esta columna esté haciendo apología a alguna doctrina. Se equivoca quien ello presuma. Basta con indagar seriamente, acerca de hechos que se han ocultado de la memoria histórica de los colombianos, y entender el tipo de conflictos que se han dado, en primer lugar por la tenencia de la tierra, tanto en el sector rural como urbano.

“A Dios lo que es de Dios, y al Cesar lo que es del Cesar”, reza un verso bíblico, para dar a entender que todo debe atenerse a un orden legal, que en nuestra patria ha sido formal, pues la gente pudiente (no toda), ha hecho prevalecer su poder e influencias, para apabullar a quienes poco o nada poseen.! Por eso estamos, como estamos!.

Para poner un ejemplo concreto: Antes que se descubriese a la América Latina, existían en esta parte del mundo, habitantes de diversas comunidades indígenas. Si ellos eran quienes residían en estos lares, y por qué razón, después de más de 500 años, se les tiene aún marginados. De sus territorios ancestrales, han sido desalojados, con la complacencia pasiva del Estado, que no acude ni hace respetar las leyes que deben regir para todos.

Un personaje de origen campesino, que ha padecido en carne propia los rigores de la pobreza, ha sido el cantautor Máximo Jiménez, quien en muchas de sus composiciones, ha puesto en evidencia, procederes criminales de ciertos dueños de tierras, que en su afán de riqueza, amplían sus fronteras, con ejércitos de mercenarios, y la complicidad de funcionarios estatales.

Una gran canción, de este aguerrido luchador, llamado Máximo Jiménez, ha sido la que compuso a los indígenas de su tierra, en forma de protesta, por el abandono y el saqueo, que se ha hecho de su herencia.

“EL INDIO SINUANO” (Pasaje) – Canta: Máximo Jiménez

En esta la versión original que Máximo Jiménez interpreta, pero con posterioridad aparecen otras en cabeza de grandes artistas, como Alfredo Gutiérrez y Alejandro Durán. Vale recordar que son muchas las canciones que este Juglar grabó, pero se vio abocado a huir de Colombia, por estar amenazado de muerte, y ya deben imaginar por parte de quienes.

No se requiere mayor imaginación, para identificar los déspotas y asesinos, que se dan ínfulas democrateras; esos que posan como redentores, pero en la realidad odian a los que no aceptan sus postulados, y jamás admiten o aceptan, que se controvierta con ellos.

Precisamente por ello, durante el transcurso de un Festival, le fue negado a Máximo un reconocimiento, porque tras haber clasificado, con sus canciones sociales y de protesta, al lado de cinco finalistas, los jurados no se dieron por aludidos y omitieron mencionarlo. Esta es la triste y cruel realidad, cuando un artista correcto, no se pliega ante quienes manejan los hilos del poder a su antojo y se burlan del pueblo.

Pero retornando a esa Guajira, por años saqueada por políticos de la peor laya, es de resaltar como la figura de Hernando Marín por doquier se respetaba. Sus cantos a la tierra, el paisaje y los amigos, fueron verdaderos poemas, que en su voz adquirían un cierto encanto, por la forma como los interpretaba.

Aunque compuso grandes temas alusivos a la forma como se explotaba a obreros, maestros y gente del pueblo, también se erigió como un vocero en contra de la explotación extranjera. Motivado por ello, creó una de las mejores piezas musicales, como profetizando hechos que desde entonces se vislumbraban.

“LA DAMA GUAJIRA” (Paseo) – Canta: Hernando Marín L.

Aunque para muchos compatriotas nuestros, que se han negado a aceptar, los orígenes de este grave conflicto, solo basta que un artista valiéndose de su oficio, denuncie los atropellos y clame por justicia, para que de inmediato se le tilde de subversivo, de comunista o guerrillero.

Esa es y ha sido siempre la justificación maniobrera, en la cual los “poderosos” se han apoyado, para crear fantasmas y desviar a las gentes, de tal modo que no piensen por sí mismas, sino que permitan que otras personas decidan por ellas. Es lo que se denomina una captura mental, que se aprovecha del bajo nivel cultural, de sus explotados, quienes quedan aniquilados por esa actitud masoquista.

Las ideologías extremas, grave daño le han hecho a Colombia, y ha sido el pueblo raso, quien ha sufrido las consecuencias, pues todos los actores del conflicto, han conculcado sus vidas y les han destrozado patrimonio, hogares y envilecido por siempre, sin que hayan sido reparados mínimamente.

Un claro ejemplo de ello, ha sido la vida de Máximo Jiménez, un hombre de condición humilde y trabajador, quien viéndose atropellado, alzó su voz en el Sinú, una voz de dolor, llamando a la liberación del yugo de los partidos, cuna de ladrones y asesinos, los cuales se han venido apoyando en hampones y mafiosos, en agentes del Estado y en los carteles que rondan por Juzgados y Tribunales.

En estas condiciones Máximo Jiménez se vio abocado, a salir de Colombia, con rumbo a otro País, donde pasa los años que le restan, mientras que otros colegas suyos, hacen loas, cantos y vivan a los que masacran al pueblo. Escuchemos esta entrevista, que este cantante del pueblo, concedió a unos periodistas.

 

alejandro_gutierrez_250BLOG DEL AUTOR: Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi

Un comentario

  • Grandes en nuestro folklore. Admiración y respeto. Con el cordobés, tuve el privilegio de cantar la canción que él había grabado: “EL BURRO LEÑERO”, en Lorica, Córdoba, 1976. Él interpretó el acordeón y yo canté. Era una semana cultural donde participamos varios cultores (estudiantes de colegios de pueblos de la región). Hubo entre otros, declamadores, teatreros, …

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