BRINDIS POR EL INSTPECAM

Por José Atuesta Mindiola

I

De mi Mariangola natal
en el año sesenta y siete,
yo viajé como un cohete
a estudiar en la Industrial.
Temporada matinal
de los juegos y los cuentos
en las sonrisas del viento;
las ventanas en preludios
de pubertad, y el estudio
en las rutas del talento.

II

Hermosos años dorados,
hay recuerdos sempiternos
de compañeros fraternos
y maestros recordados.
Después volví licenciado
para enseñar Biología,
comienzo la epifanía
de ejercer el magisterio,
donde comparto el misterio
de la ciencia y la poesía.

III

Tiempo de mi nombramiento
setentiocho, mes de marzo,
y en regocijo me esparzo
por ese acontecimiento.
Bendecido y muy contento
de mi colegio querido:
Instpecam nunca te olvido,
porque mi vida está en ti,
y siempre serás para mí
paraíso reverdecido.

IV

Quiero que brinden conmigo
con este vino de antaño,
por esos cuarenta años
aquí cosechando amigos.
La amistad es el abrigo,
ternura de protección.
Hoy me lleno de emoción
al Instpecam recordar:
todas las olas del mar
caben en mi corazón.

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