
I
Entre acordeones de abril
la fiesta tenía motivos,
y un sanjuanero nativo
trajo en su alma un atril,
era Máximo Móvil
cargado de sutileza,
la verde naturaleza
aroma de su poesía,
como un árbol se mecía
con versos de gran belleza.

II
Santander Durán, un vate
de esta tierra provinciana
que descubre en la mañana
la risa del cañaguate.
El amor el acicate:
los ojos del corazón,
la guitarra su ilusión
de aquel sueño libertario,
y el trovador solitario
se envuelve con su canción.

III
Está Rosendo Romero
poeta reconocido,
a un ave le cambió el nido
por un gajo de luceros.
Su reloj sin minutero
en el tiempo matinal
y el rostro primaveral
se detiene en el espejo,
para no ponerse viejo
oye cantar el turpial.

IV
Iván Villazón Aponte,
el vallenato cantor
con matices de tenor
que brilla en el horizonte.
Su trinar es de sinsonte
despertando la alborada,
con su copla enamorada
pinta de música el viento;
los corazones contentos
suspiran con su tonada.
BLOG DEL AUTOR: José Atuesta Mindiola

