Almes Granados estuvo acompañado en la caja por su hermano Adelmo y en la guacharaca por Reynaldo Ortiz.(Foto: Raúl López/VANGUARDIA)

Valledupar amaneció ‘somnolienta y sosegada’. Un sonido de ‘canciones lejanas’ matizaba un poco el silencio de resaca que se percibía por doquier y daba cuenta del epílogo de una celebración memorable.

En unas pocas esquinas había equipos de sonido que ‘en voz baja’ amenizaban la mañana a los que a esa hora no se habían ido a dormir, porque querían beberse el último sorbo de la fiesta.

Retozando debajo de los árboles de la plazoleta de su barrio estaba él, con su acordeón todavía en el pecho, esta vez en silencio, teniendo sobre sí la investidura de monarca obtenida horas antes. Estaba rodeado de sus amigos, pero sobretodo de los miembros de un linaje de reyes, que tiene capítulo propio en el tratado del folclor.

Una romería de periodistas, reporteros gráficos y camarógrafos lo había seguido desde el comienzo del domingo, que tuvo su epicentro en los lados del norte de la ciudad, donde pitos y bajos causaron un estremecimiento colosal que mantuvo en vilo al país entero hasta el instante en que todo estuvo consumado y el cielo se iluminó de juegos pirotécnicos que notificaban el final de la zozobra.

Almes Granados: “Rey Vallenato 2011”, gritó alguien y apareció él, con su piel de ébano y sus 1.80 de estatura dentro de traje blanco, levantando los brazos en señal de triunfo.

“Cuando terminé de mi presentación, me senté debajo de la tarima a esperar, estaba con mi hermano (‘Memo’), mi esposa (Amalia) y mi sobrino (‘Billito’). Veía a la muchacha que me hacía señas desde la escalera para que fuera, cuando llegué a donde ella me dijo: Ven que te voy a felicitar, eres el nuevo rey vallenato, busca el acordeón que te van a entrevistar en Telecaribe. Cuando me dijo eso, yo me regresé, me encontré con ‘Memo’ y le dije: ¡Ganamos hermanos!, nos abrazamos y entonces salí a buscar el acordeón porque ya me estaba esperando Telecaribe”.

Así narró Almes Granados los momentos que vivió ‘detrás de bambalinas’ desde que hizo su última presentación como concursante del Festival 2011 hasta que se enteró que es el nuevo embajador del acordeón, en reemplazo de Luchito Daza Maestre, mientras el escenario principal y la atención de las personas que lo vieron le pertenecían a la cantante mexicana Ana Gabriel.

Vinieron entonces las primeras declaraciones a los medios de comunicación y los juegos pirotécnicos. Salió del Parque de la Leyenda Vallenata directo para la casa de su hermano Ovidio, en el barrio Los Caciques, donde sonó otra vez el acordeón, en honor a la estirpe de las ocho coronas y en homenaje al mentor. “Mi hermano (Ovidio) está muy orgulloso, muy contento y todo esto se lo debemos a él porque es el anfitrión de todos nosotros”, dijo ayer el soberano.

Con los primeros rayos del sol, una caravana triunfante se fue para Garupal, y se estacionó en la plazoleta, muy cerca de la residencia del Rey.

La batalla final

Emocionados y ansiosos estaban cinco acordeoneros la tarde del sábado, cuando, tras una competencia semifinal, escucharon por radio sus nombres en la lista de los que se disputarían en horas de la noche la gran final: Alfonso Monsalvo, Julián Mojica, Fernando Rangel y Manuel Vega. Almes Granados fueron esos nombres.

Él fue el primero en salir, acompañado por su hermano ‘Memo’ (Adelmo) quien tocó la caja, y Reynaldo Ortiz, quien hizo lo propio con la guacharaca. Y ‘todo el mundo’ los vio interpretando el merengue ‘El malherido’ del homenajeado Leandro Díaz, el paseo ‘El pobrecito’, de Ovidio Granados, la puya ‘Los parecidos’ de Andrés Beleño y el ‘soncito’ de Calixto Ochoa.

En su orden, salieron luego al escenario Julián Mojica, Alfonso Monsalvo, Fernando Rangel y Manuel Vega, quienes tocaron su acordeón como para ganar.

Desde su lugar, Almes estaba atento a los demás “para coger más confianza”, pues “el acordeón mío – para mi – era muy diferente al de ellos, más vallenato”. Además, él fue el único que cantó los cuatro aires. Pero sabía Almes que la última palabra la tenía el jurado: La pianista y cantante Adela Maestre de Pimiento; el ‘padre de la caja’, Pablo López; el abogado Álvaro Gonzáles, el periodista y escritor Juan Cataño Bracho y el sacerdote Enrique Iceda. Y éstos se pronunciaron. Vanguardia

Almes Granados. Un Rey con dinastía

La corona profesional nuevamente se fue para la tierra del ‘Cachaquito’. Con una autentica nota vallenata, el acordeonero profesional Almes Granados Durán, cumplió el sueño de coronarse rey del Festival Vallenato y sumó otra corona para la dinastía de los Granados.
Almes Guillermo Granados Durán, quien comenzó a tocar acordeón a los 18 años, le dijo a EL PILÓN que cuando vivía en su natal Mariangola era aficionado a la caja y al llegar a Valledupar se ubicó en la casa de su hermano Ovidio Granados, quien le arreglaba los acordeones a ‘Colacho’ Mendoza, Emiliano Zuleta, Chiche Martínez, Israel Romero, entre otros.
“Yo le dañé como treinta ollas a mamá, porque las cogía como cajas, cuando vine a estudiar el bachillerato, Ovidio me ponía a que le probara los acordeones que tenía en el taller y de ahí comencé a tocar este instrumento, que hoy me ha dado la satisfacción más grande de mi vida al ser rey vallenato”, explicó.
En la dinastía de los Granados tienen corona de rey vallenato Hugo Carlos y Juan José, quienes ganaron en las categorías infantil, aficionados, profesional y rey de reyes, además las ganadas por Memo Granado como cajero.
La rutina de Almes Granados, está basada en las escuelas de Ovidio Granados, Calixto Ochoa Campo, Emiliano Zuleta y Nicolás Elías ‘Colacho’ Mendoza. “Me gusta mucho la nota de estos acordeoneros y de ellos he tomado mucho para perfeccionar mi estilo musical”, dijo Almes.
Interpretando el merengue ‘El malherido’ (Leandro Díaz), el paseo ‘El pobrecito’ (Ovidio Granados), la puya ‘Los parecidos’ (Andrés Emilio Beleño y el son ‘El soncito’ (Calixto Ochoa), Almes demostró su casta musical para quedarse con la corona en el certamen que homenajeó a los juglares Leandro Díaz Duarte y Lorenzo Morales. El nuevo Rey Profesional estuvo acompañado por su hermano Adelmo ‘Memo’ Granados en la caja y Reynaldo Ortiz en la guacharaca.

El jurado
Para quedarse con la corona de rey profesional Almes Guillermo Granados Durán, tuvo que convencer con su nota al los jurados en cada una de las rondas y al desinado para tomar la decisión final en la tarima ‘Colacho’ Mendoza del coliseo Cacique Upar del parque de la Leyenda Consuelo Araujo Noguera.
El jurado estuvo integrado por el cajero Pablo López Gutiérrez, el abogado Álvaro González Pimienta, el docente e investigador Juan Cataño Bracho, el párroco Enrique Iceda Guerra y Adela Maestre de Pimiento.

Al final el cuadro de honor quedó de la siguiente manera:

1- Almes Guillermo Granados Durán 
2- Fernando Isaac Rangel Molina 
3- Manuel Eduardo Vega Vásquez

La agenda del rey

Además de los compromisos que tiene que cumplir con la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, el nuevo rey vallenato centrará su atención en la nueva producción musical al lado de Jimmy Murgas, titulada Mi cuarto de hora.
“Ya grabamos los 18 temas que vienen incluido en el trabajo musical, solo falta darle los últimos retoques y definir la fecha para el lanzamiento de este trabajo que hicimos preservando las raíces del vallenato”, agregó Almes.
El nuevo embajador del vallenato tendrá que recorrer varios países promocionando el festival y difundiendo la música más representativa de Colombia. El Pilón