Rodolfo Molina Araújo, quien maneja las riendas del Festival, piensa en dejar su cargo como Presidente de la Fundación del Festival de La Leyenda Vallenata (Foto: Neftalí Castellar/VANGUARDIA)
De manera sorpresiva el presidente ejecutivo de la Fundación del Festival, Rodolfo Molina Araújo, de La Leyenda Vallenata anunció ayer que estudia la posibilidad de renunciar de su cargo.
“Pienso retirarme del puesto actual que tengo en la Fundación. Debo consultarlo con la Junta Directiva del Festival y luego de eso tomar la debida decisión”, dijo Molina Araújo, quien prevé por estos días un descanso fuera de la ciudad.
Cuando fue cuestionado por los motivos que gestaron su determinación, aseguró que eran asuntos personales. Él no quiso dar mayores detalles de su revelación.
Lo bueno y lo malo del Festival
Al caer ‘el telón’ del 45 Festival de La Leyenda Vallenata surge el balance general de esta fiesta folclórica, que dejó contentos a unos y con un sinsabor a otros.
Al caer ‘el telón’ del 45 Festival de La Leyenda Vallenata surge el balance general de esta fiesta folclórica, que dejó contentos a unos y con un sinsabor a otros.
Para la comunidad valduparense fue destacable la gran cantidad de turistas, de diferentes rincones del país y del mundo, que se apreciaron en la ciudad, haciendo posible el incremento de las fuentes de empleo (tanto formal como informal).
Uno de los ‘lunares’ de este evento, según los cesarenses, especialmente los de menos recursos económicos, fueron los altos precios que se manejaron en los show del parque de La Leyenda y el hecho que cobrarán en los concursos desarrollados en La Pedregosa y en la Feria Ganadera.
Otro de los aspectos negativos, en el marco de esta fiesta de acordeones, lo constituyó el caos vehicular registrado en la capital del Cesar, que hizo difícil la movilización por las calles.
Para los trabajadores de los medios de comunicación fue denigrante la ubicación que les dieron este año en el parque de La Leyenda, a un costado derecho, donde casi no se apreciaban las presentaciones musicales, impidiendo un buen desempeño en su oficio. De igual manera, les negaron el acceso a los reporteros gráficos a las tarimas donde se desarrollaban los concursos.
Ellos resaltaron la agilidad en los resultados de los semifinalistas de los diferentes concursos del Festival.

Tuve la oportunidad de conversar telefónicamente con Juan Rincón y expresarle mi inconformidad ante lo que considero un absurdo; resulta que en la programación oficial para el día 29 en el “Parque de la Leyenda” estaba incluida la final de acordeoneros infantiles y cuando fui a adquirir la boletería para mi familia incluido mi hijo y nieto pequeños 10 y 6 años respectivamente; me dijeron que no podían venderle a menores de 14 años, entonces me pregunte: ¿No es acaso la final de infantiles?, ¿no pueden entonces, los niños de Valledupar, Colombia y el mundo, asistir a tal espectáculo?, me contestó Juan que “eso” no era un asunto de la Fundación, si no, de la Alcaldía. El punto es, que no importa de quien es la responsabilidad, lo importantes es corregir el absurdo y programar – si es por seguridad para los menores – la final en otro lugar y bajo especiales medidas de seguridad. Por fortuna, la final se postergó – no se si por mis argumentos o no, pero se postergó y realizó en la Plaza Alfonso López. Para el futuro, ojala se tenga en cuenta estas sugerencias y se programe mejor la fiesta vallenata de los niños, el semillero y columna del folclor.
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