Una mirada argentina a los océanos

Por Moisés Pérez Mok (*)

Buenos Aires (PL).- Con un desempeño considerado por expertos altamente satisfactorio, el cuarto satélite de observación de la Tierra de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) argentina, el SAC-D Aquarius, acaba de cumplir un año de vida en el espacio.

Diseñado y construido totalmente en la nación austral, al igual que cinco de sus ocho instrumentos, el SAC-D Aquarius fue puesto en órbita el 10 de junio de 2011 desde la Base Vandenberg en California, Estados Unidos, a bordo de un cohete Delta II dispuesto por la NASA, principal agencia asociada al proyecto.

Tras un viaje de 56 minutos y 42 segundos, el ingenio espacial llegó a su posición en órbita a 657 kilómetros de distancia de la Tierra y la primera señal de vida del satélite llegó a Argentina esa misma tarde.

De entonces a acá, confirmaron fuentes oficiales, el SAC-D Aquarius realizó exitosamente todas las etapas previstas de verificación de funcionamiento, encendido y calibración de instrumentos, “y se encuentra en plena tarea de observar el océano, el clima y el medioambiente”.

En su primer año de trabajo, el satélite argentino envió 200 Giga Bytes de datos crudos sobre su estado de salud (telemetría) y de ciencia (obtenidos por los instrumentos de observación del planeta).

Además, sus dos cámaras de observación de la Tierra: la cámara térmica NIRST y la cámara de alta sensibilidad HSC tomaron más de mil 900 imágenes, todas de utilidad para los 40 proyectos de investigación que lleva adelante el Grupo Internacional de Ciencia de la Misión SAC-D Aquarius.

El ingenio, detalló la Casa Rosada, realiza 31 pasadas por semana sobre el Centro Espacial Teófilo Tabanera, de la Conae en la provincia de Córdoba, y hasta ahora debieron realizarse 22 maniobras de corrección orbital para mantenerlo en la posición requerida para que pueda cumplir su misión científica.

SALINIDAD Y MÁS

El principal objetivo de esta misión es estimar la salinidad de mares y océanos en forma global, algo que hasta el momento sólo se conocía mediante mediciones realizadas en forma puntual y parcial a través de embarcaciones y boyas.

Conocer el contenido de sal de mares y océanos es importante para entender las interacciones entre el ciclo del agua, la circulación oceánica y el clima, por lo que contar con estos datos en forma global dará a la comunidad científica un aporte sin precedentes para la elaboración de modelos climáticos a largo plazo, indicó la propia Conae.

Otro importante propósito del SAC-D Aquarius es recopilar datos sobre la humedad del suelo a escala de grandes extensiones, un parámetro de suma utilidad para Argentina ya que contribuirá a la generación de alertas tempranas de inundaciones y aparición y/o dispersión de enfermedades, agregó la fuente.

Con esta misión estamos en la primera línea mundial del conocimiento, pero con las que vienen detrás vamos a seguir expandiendo esas fronteras, consideró el director Ejecutivo y Técnico de la CONAE, Conrado Varotto.

Durante la celebración de este primer y fructífero aniversario, el propio Varotto anunció el lanzamiento, en 2014 y 2015, de otros dos satélites que permitirán medir la humedad del suelo en la zona más productiva del país. Y eso -aseveró- es pensar a largo plazo.

(*) Corresponsal de Prensa Latina en Argentina.

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