Tinto con limón y hielo

La Honda de David

Por: David Esguerra Tache. 

Hace unos días en medio de una charla en torno a un tinto con limón y hielo, un conocido introdujo suspicazmente el tema político, luego que hubiésemos abordado el deportivo y comenzáramos a tratar el de la economía en recesión, la cual nos llega como las tormentas de mediados de año: cruzando el Atlántico y trayendo consigo las calurosas temperaturas que comienzan a agobiar al viejo continente, debido más a las protestas de los indignados por la crisis financiera de la caótica economía neoliberal, que al calentamiento global.

Y si digo suspicazmente, lo hago porque, de golpe, obviando con la mirada a los demás concurrentes, se dirigió a mí espetándome una pregunta, muy seguramente preparada de antemano: “David, ¿pero sí es cierto que tú eres chavista? Claro, y también donramonista, chilindrinista, profesor jirafalista… De inmediato, y sin dejarme enumerar los fabulosos personajes de la serie mexicana creada por el Magistral Roberto Gómez Bolaños, todos soltaron la carcajada, menos él, quien quería arrinconarme con su punzante indagatoria, cuyo presupuesto era ponerme en evidencia ante los demás con algo que considero normal, en una sociedad democrática del siglo XXI: El tener un criterio sólido, aunque disidente de lo que piensa la gran mayoría, sobre la base de la búsqueda de un equilibrio informativo, sin tragarme entero lo que nuestros grandes medios de comunicación procuran que repitamos sobre una historia que construyen con falacias, pero sobre todo, porque creo que debemos tener respeto por la soberanía de los pueblos hermanos.

No obstante, le acepté el reto y le dije: Oiga viejo, ¿usted ha visto lo que ha venido sucediendo allá al lado?, ¿o simplemente sabe lo que quieren que usted sepa, o repite, que “Chávez tiene los días contados”, como dijo un alto funcionario de los dueños del capital mundial? Déjeme decirle que Sí, claro que los tiene, como también los tiene ese execrable personaje, y los tiene usted y yo, y todos los seres vivos; lo importante no es eso, no es la muerte, la muerte debe ser ganada con honores y su actitud, nada lacaya, recia y de amor por su pueblo, es lo que cuenta, pues así sea hoy o a lo largo del tiempo que Dios lo mantenga con vida y ojalá sea por largos años, porque no soy quién para desear soterradamente el fallecimiento de nadie, lo que importa es si es o no un ser de mucha valía; lo que vale es el criterio que tengamos frente al escenario que vivimos y que no salgamos a odiar porque los demás odian, o que veamos amorosamente a los personajes porque así nos los muestran, eso dejémoslo para cuando nos deleitemos con los paradigmas de los personajes de las grandes comedias o tragedias literarias, o  a quienes estúpidamente se solazan con las cursis telenovelas; aprendamos a valorar de donde vienen los conceptos que generan la mal llamada opinión pública, o la construida opinión de quienes se empeñan que sea esa la opinión generalizada; analicemos, si es que queremos tener un tema de conversación, si el presidente de un país que nos está sacando ventaja en la formación profesional de sus nuevas generaciones y en la creación de una infraestructura patriótica, es de por sí un ser deleznable o un ser trascendente, cuyo valor humano y social lo pone por encima de las banalidades que nos ocupan a la mayoría de los seres humanos.

Otra tanda de tinto por favor, sí, igual, gracias. Sabe qué mi hermano, he tenido la oportunidad de ver, leer y escuchar lo que está sucediendo en el proceso electoral que concluirá el 7 de octubre próximo en la República Bolivariana de Venezuela y que determinará sí continúa en su proceso de fortalecimiento de lo nacional desde la revolución del socialismo del siglo XXI, o si vuelve a un pasado lleno de distancias sociales, la cual concentró a la población venezolana en seis grandes y caóticas ciudades, mientras se abandonaba el campo y se volvían dependientes en muchos aspectos, por falta de productividad; mientras se creaba una violencia social urbana que lejos está de poder ser derrotada, pues a base de una basura mediática impartida desde cuatro canales televisivos fue inculcada y sigue siéndolo, por quienes no quería ni quieren la capacitación de un pueblo sino la distracción y la enajenación, porque con ello logran más fácilmente la manipulación y el dominio sobre sus voluntades.

Quien tiene una sola cara de la información que de allá llega, repite que el jovenzuelo Capriles Radonski con su discurso light, tiene posibilidades de alcanzar la paridad en la aceptación popular que tiene el actual mandatario venezolano; incluso con base en encuestas manipuladas se dice que lo supera porcentualmente, pero déjenme decirles, esto es peligroso, se está fraguando un desconocimiento de los resultados electorales, una situación que pudiera degenerar en un conflicto de incalculables proporciones que nos puede afectar a todos en la región y que terminaría beneficiando los intereses armamentistas de las potencias extranjeras. El gran problema de la derecha venezolana radica en que no tienen un candidato de peso que pueda enfrentar con ideas claras, lo que significa gobernar un país, que se ha ido colocando a la vanguardia en el desarrollo hemisférico. La marea roja que ya comienza a inundar a toda la República Bolivariana de Venezuela es más diciente que la realidad virtual que proyectan quienes piensan con el deseo más que con la razón.  No es lo mismo un golpe de Estado en Honduras o en Paraguay, o una intentona de golpe sublevando a la Policía en Ecuador o Bolivia, que emprender, utilizando los medios, una aventura de desconocimiento de un triunfo aplastante como el que se prevé, en un país que lleva trece años construyendo una realidad que ha venido favoreciendo a su población con salud, educación, vivienda, empleo etc., o para ser más claro, en una seguridad social basada en la dignidad del ser humano. Son millones los seres humanos que se han visto beneficiados por el gobierno socialista de Hugo Rafael Chávez Frías, y eso va a ser determinante tanto el próximo 7 de octubre como en los meses y años posteriores, tanto para ellos como para todo el continente y nuestra ecuanimidad frente a lo que allí ocurra será también determinante.

Ya para terminar, porque creo que ustedes también tendrán sus puntos de vista, quiero decirles, que las líneas programáticas del Programa de la Patria del candidato Presidente proyectan un gobierno que nos debe poner a pensar, hacia dónde orientan nuestras políticas, si hacia la profundización de una mayor productividad o hacia el consumo de los productos extranjeros que nos llegan gracias a los Tratados de Libre Comercio que viene firmando nuestro país, los cuales deben contemplar y si no superar por lo menos igualarse con el proteccionismo que imponen a sus productos por encima de nuestras exportaciones; si hacia una economía que surja de la soberanía nacional o hacia la aceptación de los principios neoliberales que ya muestran su fracaso en los países desarrollados. Y les pregunto, ¿hasta cuándo soportará el resorte social la presión que le ejercen los distintos poderes, sin que se produzca un rebote que supere nuestra capacidad de aguante?

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