LA EXPRESION EXCREMENTAL

Eduardo Dangond Castro

Un mero concepto  de un senador de la republica cuya única finalidad era la de explicar su posición en torno al matrimonio Gay, se ha convertido en una fuente de polémica y toda clase de epítetos -por parte de los portadores de la avanzada de pensamiento- en contra del Dr ROBERTO GERLEIN, por homofóbico, o de todo aquellos  que  conciban un ideario tradicional, ético y religioso.

La libertad de pensamiento y la inviolabilidad de opinión en cabeza de los parlamentarios esta  en peligro de extinguirse por cuanto con la arremetida de los sectores interesados en la aprobación del proyecto de ley, no escatiman esfuerzo en liquidar publicitariamente a todos sus oponentes como retrógrados y cavernícolas.

Este aire del pensamiento liberalizante, modernista, intenta como una aplanadora imponer a sus opositores su propia verdad y no admite discusión alguna sin intentar acallar las voces opositoras hasta el paroxismo, de amenazarlos con denunciarlos como discriminatorios.

La libertad de expresión reglamentada en la Carta política es una conquista que data de la revolución francesa y consagrada en los derechos del hombre, amenazada por los portadores de la nueva verdad, que esgrimen la discriminación como arma de apaciguamiento en contra de todo aquel que posea la enjundia de enfrentarlos religiosa, ideológica o conceptualmente.

La legalización del alcohol, de la droga, del aborto, del matrimonio de la comunidad LGBT, son pasos que han venido desencadenándose positivamente en el mundo entero como una moda de modernismo- liberalizante y como un efecto propio derivado de los defectos de las democracias que someten a las mayorías los asuntos comprometedores y espinosos en lugar de trasladárselos a los expertos, científicos y sabios en la materia.

De allí, resulta la pregunta de porque en el tema del aborto se prefiere el derecho de la mujer a decidir en lugar de defender a ultranza  la preservación de la vida humana. La ligereza de la dictadura de las mayorías se impone bajo juicios ligeros de inexpertos del tema a la hora de debatir y decidir.

Todo lo anterior, sin importar la base de la discusión real que consiste en el interrogante:¿ desde que momentos se inicia la VIDA HUMANA, porque no se acepta el concepto de los genetistas? Porque se acepta el concepto de estos laboratorios  para definir la paternidad y no se acepta su concepto para definir cuando se inicia la VIDA HUMANA ?

Si la  altas Cortes  aceptan el aborto por vía jurisprudencial como desarrollo de la personalidad en casos específicos como la VIOLACION SEXUAL, porque no se ordena que el hijo concebido en esta situación sea dado en adopción en lugar de ser eliminado mediante la figura del aborto? No es una solución mas sencilla y elemental?

Si la Constitución política consagra la definición de familia como la unión de un hombre y una  mujer como respuesta de la filosofía que persigue como finalidad suprema  la PROCREACION de la especie humana y como  fuente de su conservación. De donde resulta la  novedosa tesis que familia es la unión de un hombre y otro hombre o de dos mujeres. Que derechos se vulneran al no proteger y reglamentar la actitud de la comunidad LGBT, inútil, estéril y excremental a decir del senador GERLEIN?

Si sus pretensiones son la conquista de los derechos patrimoniales que se derivan del matrimonio y siendo sus uniones diferentes en su finalidad -al estar imposibilitados en la procreación-porque pretenden un tratamiento igualitario ? No resultaría mas elemental que constituyan en parejas una sociedad comercial? Quien les impide por ejemplo que realicen  testamentos mutuos y el producto de sus esfuerzos y trabajos sean heredados por sus parejas, bien parejas ?.

 En el caso GERLEIN, se conculca hoy la inviolabilidad de opinión de los congresistas, la mera libertad de expresión y se impone como un mal precedente para la aprobación de las leyes en cabeza del ejército que hoy conforman los inexpertos de la dictadura de las mayorías.

El avance de la ciencia y la tecnología hasta ahora no ha servido a la humanidad para impedir el aborto, el alcoholismo, la drogadicción, la depresión y  el suicidio y en lugar de perseguir su erradicación de la especie humana, nos hemos declarados derrotados por estas enfermedades crónicas y por el contrario, con un acto de facilismo hemos preferido legalizar estos males.

En nombre de la dictadura  de las mayorías insertas en  la democracia el mundo civilizado ha dilapidado su esfuerzos para perfeccionar la condición humana y por el contrario, ha legalizado los adefesios que atentan contra su propia perfección como los matrimonios excrementales.

El avance de la tecnología, la ciencia y la modernidad no ha alcanzado para erradicar los genes del ser humano que todavía insiste en dominar a su propio hermano, en despojarle de todos sus derechos o de los gobernantes que para imponerse ejercen la violencia y así las cosas, continuamos matándonos entre nosotros mismo como si viviéramos todavía en la edad de piedra.

Dos mil años de civilización sucumben ante los nuevos lazos de sociedad excremental.

 EDUARDO DANGOND CASTRO.

 

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