El matrimonio 1ra. parte

RODRIGUEZ-GUSTAVO-2Por: Rodríguez Gómez/grg1939@yahoo.com

 El matrimonio es una institución de carácter universal, en la cual se busca la unión entre un hombre y una mujer, con el fin de constituir una familia. En todas las culturas en las que existe, el acto de contraer matrimonio se halla rodeado de ritos y ceremonias, cuyo fin es el de lograr que la sociedad conozca la nueva unión. Ésta es la norma que lo define; sin embargo, lo esencial del matrimonio es la convivencia entre sus miembros, la cual debe de ser armónica.

A propósito de esta armonía, no encuentro nada más acorde que lo extraído de la siguiente carta, hallada entre los pergaminos tantas veces mencionados en esta columna, a lo largo de sus casi doce años de existencia:

«Siempre le he oído decir a mi papá lo importante que ha sido para él como hombre, haber formado un hogar y haberlo forjado con una excelente mujer como mi madre. Y al haber sido fruto de esa hermosa unión, he podido aprender que la pareja -que al comienzo son sólo dos- han de ser uno solo en el futuro; para que, siendo cada uno, uno mismo, se pueda vivir para el otro, vivir de la vida del otro, vivir en el otro.

El encontrar la media naranja y decidir unir sus vidas, se debe hacer teniendo la convicción de que se hace porque se complementan espiritualmente, y se comprenden mentalmente, porque cada uno desea que el otro llegue a ser lo que siempre ha sido. La pareja necesita del esfuerzo de cada día para hacerse, y muchas veces también para rehacerse. Se llega a una unidad por la complementación, no por la igualdad. La pareja convive, no cohabita; porque para cohabitar es suficiente contar con el cuerpo, en cambio para convivir se necesita armonía en el alma y en el espíritu. No se debe formar una pareja con un ideal abstracto (sin conocer quién es), sino con una persona concreta, de la cual se conocen sus cualidades y también sus defectos.

Con el hogar de mis padres he aprendido que el matrimonio no es la meta de un camino, sino más bien su punto de partida. Es un sendero hacia cimas cada vez más altas, lo cual exige superar dificultades y disfrutar de muchos logros. Un matrimonio, no se debe fundar en consideraciones intelectuales, ni en aspectos sexuales, ni en conveniencias sociales, ni en el interés individual. Sería como construir una casa sobre arenas movedizas. Una pareja será sólida cuando cada uno haya desarrollado ideas claras, una sensibilidad sana, una voluntad firme. Las parejas que actúan desunidas, son las que no se tienen en cuenta entre sí; porque las invade el egoísmo.

Se puede decir que la ley básica en un matrimonio es la tolerancia, unida a la generosidad.

Se debe tener en cuenta la vida de trabajo que se lleva fuera de la casa y la que se lleva dentro de ella; también se debe procurar compartirlo todo. Si uno de los dos está muy ansioso o se encuentra disgustado, antes de llegar a la casa debe dejar los problemas en la puerta y entrar al hogar sin ellos. Entre los dos diseñar un hogar en donde sea posible recobrar la paz interior después del trabajo. No dejar de aprovechar las ocasiones de dar juntos un paseo, aunque sea corto.

No se debe confundir la  sencillez con el descuido, cada uno debe de estar pendiente de cuidar su aspecto y conocer los gustos del otro. Al sentarse a la mesa no dejar mucha distancia entre los dos; si se pueden tocar, sería excelente.

Él o ella se pueden  molestar de muchas formas, pero uno de los dos debe estar en el papel de moderador; saber escuchar, no pensar que lo que quiere decir la otra persona no vale la pena; no se le puede restar importancia sin antes haber razonado.

Puede llegar un día en que los defectos del otro parezcan mayores que sus cualidades. Se puede elegir el camino de la desilusión o el de la comprensión. Ésta vendrá si se es humilde y generoso.

Los roces comienzan siendo pequeños. En ese momento deben sentarse y dialogar, no hay por qué dejarlos crecer. Todo desarrollo humano pasa por crisis de crecimiento. La crisis purifica y mejora.

Se puede afirmar que la vida en pareja hace parte del desarrollo del ser humano, bajo la inspiración de lo Divino.»

2 comentarios sobre “El matrimonio 1ra. parte

  1. Que excelente artículo,ahora que está tan de moda la equidad de género,que le quieren hacer creer a uno que es normal,casarse dos hombres,o dos mujeres,en fin una serie de cosas que mas allá de respetar no comparto bajo ningún punto de vista,soy una convencida del matrimonio y una defensora de él,y comparto que el, es el comienzo de una vida de convivencia,en donde debe prevalecer el respeto y la tolerancia,que el matrimonio se construye todos los días con las pequeñas cosas que hacen el día a día,que la mujer es el pilar fundamental para que ese matrimonio avance con pie firme,sin descuidar por supuesto que sin Dios caminamos rumbo al cataclismo,el matrimonio es una empatía entre el alma y el espíritu de dos seres, que decidieron por voluntad propia unir sus vida,como bien se dice en el altar en las buenas y en las malas hasta que el Señor nos separes.

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    1. Doña Ana Hinojosa Suárez:
      Gracias por su comentario alusivo a mi última columna «El matrimonio»; muy acertada su opinión sobre las bases que fortalecen a esta institución y lo valedera que es su perdurabilidadad. Pero más agradecido me siento por saber que me ha leído.
      Cordialmente,
      Gustavo Rodríguez Gómez

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