Los gaiteros trasnocharon a la luna, en los Montes de María

Más de 30 grupos de gaiteros del Caribe y del interior del país asistieron el festival de San Jacinto, en los Montes de María.

Más de 30 grupos de gaiteros del Caribe y del interior del país asistieron el festival de San Jacinto, en los Montes de María.

Fueron tres días de competencias en la plaza de San Jacinto, en el departamento de Bolívar, para uno de los festivales de gaita más importantes de la región Caribe.
La gaita sonó en tiempos de paz, en los Montes de María. En San Jacinto, tierra de laureados gaiteros, de la hamaca grande y de renombrados compositores, se realizó este fin de semana el Festival Nacional Autóctono de Gaitas.

Fue el festival 23 y vinieron más de 30 grupos de gaita provenientes de diferentes regiones del país. La gaita, los cantos y los bailes alegraron los corazones, donde antes la guerra impuso explosiones, balas y dolor.

Participaron 25 parejas de bailadoras de gaita; 18 canciones inéditas; 8 decimeros repentistas y 10 grupos de gaita profesional.

La plaza estuvo a reventar y los pitos de las gaitas hembra y macho, así como las polleras, las velas y los versos de los poetas de las montañas, y los venidos de otros lares, no dejaron dormir a los Montes de María.

De la fría Bogotá vinieron los grupos Cumbalé, Gaita Cabeza ’e Cera, Gaiteros del Camino, Son de la Montaña, Son de la Provincia y Son de la Montaña.

Por Cartagena: Tumbaka Tambó; Al son de la chuana, por Arjona; Costumbres del folclor, por Turbaco; Bajeros de la montaña de San Juan Nepomuceno; Gaiteros de Guacamayal, por la Zona Bananera; Son Barají de Sahagún, Córdoba; por Ovejas Sucre estuvieron los grupos Tumbaga son y Gaiteros de plaza; Gaitambo, por Montería y Aire de los Montes de María, entre otros.

Después de cada noche, quedaban los gaiteros regados por toda plaza y las calles cercanas. En los alrededores hubo rondas de velas, donde la gaita entusiasmaba los corazones.

Cuando el alba despuntaba en las montañas —apenas se acababa ayer el festival— con la gente sin moverse y una luna que la trasnocharon los mejores gaiteros de la Patria.

Este año hubo tardes de corralejas y casetas para bailar hasta el amanecer. Se estima que estuvieron unos diez mil visitantes, entre amantes de las gaitas y turistas atraídos por esa tradición cultural.

Quizá el lunar fue la muerte en las corralejas de dos caballos. Uno de ellos fue tirado a un arroyo, lo que generó protestas y malestar entre los pobladores y defensores de los animales.

Paralelo al Festival de Gaitas se realizó el Encuentro Nacional de Danzas Folclóricas Abel Viana Reyes, en el que participaron grupos de danzas de diferentes regiones del país.

Cada año el Festival Nacional Autóctono de Gaitas es el encuentro de diversos artistas, que motivados por el rescate de sus tradiciones compiten por obtener el premio como Cacique de la Gaita y promotor de nuestra cultura ancestral por todo el mundo.

Según Jorge Quiroz, presidente de la Corporación Corfoarte, “son las manifestaciones folclóricas y culturales de nuestros ancestros, las que nos distinguen y nos dan identidad como Región Caribe, es por ello que en San Jacinto se realiza desde 1988 el Festival Nacional Autóctono de Gaitas, como una muestra de riquezas que incluyen la diversidad triétnica de nuestro país”.

El festival contó con el apoyo del Ministerio de Cultura por medio del Programa Nacional de Concertación; la Alcaldía de San Jacinto y la Gobernación de Bolívar.
POR: VICENTE ARCIERI/EL HERALDO

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