Don Fulano, la máxima creación de Enrique Díaz

ENRIQUE-DIAZ-INTERNET

Hoy ya se encuentra en la tumba don Fulano/tanto orgullo que mandaba y se los le dije/
y que a todos siempre nos comía el gusano /y como plata tenía lo halló imposible…

‘Don Fulano’ es el título del mayor éxito musical de la creación del maestro, Enrique Díaz Tovar, campesino natural, acordeonero empírico, compositor innato, con una tonalidad de voz baja o profunda que le dio un sentimiento melancólico y nostálgico a sus canciones, las cuales pasan más de quinientos títulos grabados, de él y otros compositores.

Enrique Díaz, era oriundo de un corregimiento del municipio Bolivarense de María la Baja, donde había nacido en 1945, criado por su abuela realizando labores agrícolas, en esos menesteres conoció, la dulzaina, interpretada por compañeros de trabajo, de la cual se enamoró y aprendió a ejecutar desde muy joven.

Su sepelio, se llevó a cabo, con ausencia de los artistas vallenatos, en Planeta Rica, donde vivió sus últimos días, fue sepultado al lado de Alejo Durán, su ídolo y maestro, por petición expresa.
Fue, en el corregimiento Nueva Estación, lugar que hizo famoso en varias de sus canciones, donde conoció el acordeón que aprendió tocar junto al campesino acordeonero, Darío Díaz, allegados a Kike, dicen, que pudo más su mística, que las clases recibidas; del acordeón jamás se volvió a separar, este instrumento juntos a sus cantos, le dio la fama nacional e internacional, por la autenticidad y originalidad que le imprimió a sus cantos, por cerca de 50 años de carrera musical.

En 1970, llega a Medellín entusiasmado, por tratar de emular el éxito de su ídolo, Alejando Durán, algunas de las más encopetadas disqueras del país, con sede en la capital de la montaña, le cierran las puertas, pero, Ernesto Arango, propietario de la discreta casa disquera Victoria, le da la oportunidad , allí le sirve de grabador, quien después fuera bajista de Los Corraleros de Majagual y bolerista prestigioso de nuestro país, John Mario Londoño; quienes juntos a Alberto lebrum, le brindan la oportunidad de grabar su primer sencillo de 45 rpm; “Mujer Ingrata”.

En su trashumancia musical, por caminos y veredas de la costa, conoce la canción que le daría brillo y prestancia musical en todo el país, “La Caja Negra”; del compositor, Rafael Valencia, que ya había sido grabada previamente, por “El Pollo Vallenato”, Luis Enrique Martínez; versión que, “El Tigre de María La Baja”, como fue conocido este campesino cantor, opaco.

Este canto, algunos creen que es de él, por su estilo y temática, “La Caja Negra”, conoció el éxito internacional años después, en la versión de Carlos Vives.

Enrique Díaz, fue un caracterizado cantor de la muerte, su serie de canciones alusivas a este tema así lo demuestran, “Don Fulano”, “La Caja Negra”, “Cuatro Velas”, “La Muerte a Caballo”, entre otras.

A pesar de ser uno de los acordeoneros más genuinos de la música vallenata, jamás pudo ostentar la corona de rey del festival vallenato, al cual llego a presentarse en tres oportunidades, a pesar de estos reveses, siempre como el mismo lo decía, tuvo una nutrida clientela en el valle de los reyes, fue coronado rey, del festival sabanero del acordeón en Sincelejo, en 1986.

Por Celso Guerra Gutiérrez/ El Pilón

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