Arte que explora facetas del mundo femenino

img_0811‘Hálito divino’ obra de Ruby Rumié que representa el dolor, el duelo y el renacer de mujer por encima de sus experiencias de maltrato.

La reflexión y defensa de género en las obras de Ruby Rumié, Alexa Cuesta y Jéssica Mitrani. Apuntes históricos de la mujer Caribe en las artes plásticas.

La reflexión sobre el ser mujer y todo el universo de significados sociales y culturales que rodean el género femenino es uno de los temas que nutre las obras de artistas contemporáneas  de la Región Caribe como  Alexa Cuesta, Ruby Rumié, Jessica Mitrani y Rosario Heins quienes desde distintos ángulos exploran el tema.

Para la historiadora e investigadora Isabel Cristina Ramírez en la actualidad hay una reivindicación alrededor de la equidad de género desde las obras de las artistas contemporáneas.

‘‘En la producción artística  la mujer ha ganado espacios amplios, pero eso tiene los mismas dificultades de circulación de obras en la región que los hombres’’, explica Ramírez.

Una investigación realizada por la Redhada (Red de mujeres artistas del Caribe), entre 2009 y 2010 identificó a 620 mujeres vinculadas al arte  oriundas o residentes de la Región Caribe. Los datos fueron recolectados mediante convocatoria pública y rastreo de datos en instituciones culturales.

Para Alexa Cuesta, artista y miembro de la red, este resultado demuestra el potencial artístico de las mujeres en la región y además dio paso al primer proyecto encaminado a visibilizar la producción de las mismas.

‘‘No solo la obra de artistas locales, también la experiencia de las residentes en el extranjero para enriquecer el panorama cultural’’, señala Cuesta.

Historia.  En el Caribe colombiano los primeros acercamientos de la mujer al arte se encontraban mediados por el estatus social, según lo señala la historiadora  Ramírez.

‘‘Era bien visto que las mujeres de alta clase social se dedicaran a pintar o a tocar piano’’; sin embargo desde los años 40, con los cambios en el contexto social como el acceso de la mujer a la universidad, la idea sobre la participación femenina en el arte cambió con personajes como Cecilia Porras, que estuvo al nivel de artistas como Alejandro Obregón y Enrique Grau.

‘‘Cecilia Porras fue una mujer que inauguró esa puesta en escena de la mujer artista y bohemia en la región’’, explica Ramírez.

La defensa de la mujer.  Para la cartagenera Ruby Rumié el arte se constituye en un puente para mover al espectador, generar preguntas y ‘‘crear un cortocircuito mental’’ que capture la atención sobre temas como el maltrato a la mujer, pero lejos de una perspectiva de víctima, sino desde el empoderamiento.

Hálito divino, obra de Ruby  Rumié, es el resultado de la experiencia de la artistas con 100 mujeres cartageneras que sufrieron maltratos. La obra aborda la reivindicación del dolor representado en unas vasijas donde las participantes se despojaron simbólicamente de esas terribles vivencias.  Otras dos vasijas representan el duelo y las últimas el renacer de la mujer.

La interculturalidad.  Alexa Cuesta, artistas cartagenera, a través de su performance Intercultural: Tierrabomba I, explora las dinámicas de la comunidad afrodescendiente desde uno de sus valores culturales como lo son las trenzas, elemento que según ella carga el peso histórico de la etapa de esclavitud y el proceso de la lucha por la libertad, pero al tiempo hace parte de la estética femenina.

Estereotipos. Jessica Mitrani, artista barranquillera residente en New York desde su trabajo audiovisual pone en manifiesto los esterotipos sociales de varias culturas que le restan la autenticidad a la mujer.  De acuerdo con la revista española ‘Veinte minutos’, Mitrani  presenta en su instalación once  tocados femeninos inspirados en creencias religiosas. “Son diseños que pretenden mostrar un camino hacia la paz, más allá de las diferencias”.

retratos del Caribe. Rosario Heins, artista nacida en Barranquilla que expone en sus obras los rostros de  los distintos personajes que interactúan en los escenarios del Caribe, plasma en óleo y dibujo, en especial a la mujer palenquera en sus oficios tradicionales como vendedora de cocadas y dulces en las playas del Caribe.  Todas ellas plantean narrativas diversas que van desde la denuncia hasta la exploración estética de los elementos cotidianos.

POR: KATHERYN MELÉNDEZ/EL HERALDO

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