La Madre

Fotografía Eilyn Diaz Romero

Fotografía Eilyn Diaz Romero

A las mujeres de Santa Cruz (Átlantico- Colombia), porque aguantan el dolor con las manos abiertas, porque un día cualquiera descifraron las metáforas

Por María Cristina Martínez

El 22 de junio 1976, María Cristina Cournou (mejor conocida como La Negra Cristina) fue secuestrada junto a su esposo Claudio Nicolás Grandi, por los militares de la dictadura más sangrienta que ha tenido Argentina. La Negra formaba parte de la resistencia. Tenía cinco meses de embarazo y 28 años de edad cuando el llamado Proceso de Reorganización Nacional le pasó factura.

Su padre, el viejo Camilo Cornou, la buscó durante un año. No soportó la espera y un infarto le puso punto final a su angustia. La madre, Antonia Heredia, consagró su vida (o lo que quedaba de ella) a rastrearla sin descanso. Con las fuerzas que la mantenían en pie crió a Yamila, el primer retoño del matrimonio desaparecido, y siguió bucando en los recovecos infinitos del país. Lo hacía con el alma, con las uñas, con el corazón en la garganta.

Después de muchos años- desde Roma- viviendo su segundo exilio, el hermano de La Negra, Víctor Heredia (un cantor jovenzuelo y desgarbado), le comenta a la madre: “qué devastador es no tener ninguna noticia de Cristina”. Ella, que ya para entonces se había blindado contra el olvido, le dispara- diría Silvio Rodríguez- con su cañón del futuro, una frase tremenda: “Hijo, todavía podemos esperar, todavía podemos tener esperanzas”.

Y ese ‘Todavía’ qué pronunció Antonia, en medio de la tragedia colectiva de un país hecho pedazos, quedó dando vueltas en la cabeza de Víctor. Él agarró su guitarra y comenzó a cantar, quiero decir, comenzó a crear un himno:Todavía cantamos / todavía pedimos / todavía soñamos / todavía esperamos / a pesar de los golpes que asestó en nuestras vidas el ingenio del odio desterrando al olvido a nuestros seres queridos.

La madre no logró olfatear el rastro de La Negra Cristina, ni el de su yerno, ni el de su nieto que crecía en el vientre de la hija. Preguntó por ellos pero nadie le dio respuesta. Los siguió esperando en casa pero nunca llegaron. Quiso enterrarlos pero no encontró sus huesos.

Víctor Heredia interpretando su canción Todavía cantamos

https://pueblochicox.wordpress.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.