Una milonga para celebrar a Carlos Gardel

Este 24 de junio se cumplen 81 años de la tragedia aérea que le cegó la vida en Medellín

Gardel

Carlos Gardel, “El Zorzal Criollo”

“¡Y…¿Qué querés que te diga? Coincidencias de la vida, nomás. Carlitos se nos fue un 24 de junio de 1935 y César ‘Tito’ Lusiardo”, uno de sus grades amigos, murió ese mismo día, pero en 1982. Conociendo a través de películas y libros la afinidad que los unía, no puedo imaginar lo que habrá pensado don Tito al exhalar ese último suspiro “buñuelérico” 47 años después… Llega a mi memoria el tango “Por una cabeza”, que interpretara Carlitos mientras él lo veía emocionado en el film Tango Bar.

“Por una cabeza de un noble potrillo / que justo en la raya afloja al llegar / y que al regresar parece decir: No olvides, hermano, vos sabés, no hay que jugar…”

Siempre que escriba sobre “El Zorzal Criollo he de mencionar a Tito Lusiardo, a quien solo conocí a través de la televisión. Dije ya en otra crónica que la vieja –suena bien decirle así en estos momentos- coleccionaba tangos y boleros. En el estante se podía encontrar, en un apartado, los LP de Agustín Irusta, Libertad Lamarque, Julio Sosa (El Barón del Tango), Agustín Magaldi, Roberto Goyeneche, Edmundo Rivero, don Hugo del Carril, Charlo, el estilizado Argentino Ledezma, Tita Merello, Alberto Castillo, Jorge Valdez y el gran Rafael Deyón. En otro estante, apartados de los demás, la vieja –suena bien, reitero- estaban los discos de Gardel, que ella nunca lo llamó Carlitos, “El Morocho del Abasto” u otro apelativo. En mi casa Gardel era un semidiós.

Particularmente, a mi me gustan los estilos de Julio Sosa y Argentino Ledezma. Voy de un polo a otro, pero todos ellos querían, de alguna manera, ser un poco Gardel. “Nadie como Carlitos”, comenta lloroso en un documental Tito Lusiardo, de quien aprendí, junto con ese portento de mujer que fue Tita Merello, los pasos y piruetas de la Milonga sentimental que me lanzaba con Barbarita en el bulín muy particular que era mi casa en La Vega.

“Varón, pa’ quererte mucho, / varón, pa’ desearte el bien, / varón, pa’ olvidar agravios / porque ya te perdoné. / Tal vez no lo sepas nunca,/ tal vez no lo puedas creer, / ¡tal vez te provoque risa / verme tirao a tus pies!

LOS 24 DE JUNIO

Con el tiempo, el duelo por la muerte de Gardel se convirtió en otra cosa. De la tristeza se pasó al festejo, mas que conmemoración. Al hombre había que recordarlo entre guitarras y mucho ron; olvidarse de que había pasado a otro plano ese día aciago en el aeropuerto de Medellín. En mi casa se arremolinaba un trío para conmemorar la fecha. Mis tres tíos, mi hermano y mi mamá colocaban, desde las seis de la tarde, todos los discos de Carlos Gardel; desde Tango bar hasta El día que me quieras, pasando por Mi Buenos aires querido, Volver y Por una cabeza, donde el gran protagonista junto con Gardel era el mítico Irineo Leguisamo, el jockey uruguayo, conocido como “El Pulpo”, quien montó hasta los 57 años en hipódromos de Uruguay y Argentina. Considerado el jinete mas importante de la hípica sudamericana del siglo XX y a quien conocí cuando vino a una exhibición en el Hipódromo La Rinconada. Le recuerdo medio lloroso, hablando de Carlos Gardel. De eso se habla mucho en Caño Amarillo, donde quedó plasmado en bronce la figura del cantor acompañado de sus dos guitarristas.

“Por una cabeza, metejón de un día, / de aquella coqueta y risueña mujer / que al jurar sonriendo, el amor que está mintiendo / quema en una hoguera todo mi querer”.

Este viernes 24 de junio se cumplen 81años de la tragedia en Medellín. Sobre la muerte del “Morocho del Abasto” se tejieron mil conjeturas. Tantas, que acentuaron el mito. Algunos afirmaron que Carlitos se había salvado y que se había escondido del público, toda vez que las llamas le habían dejado desfigurado…

El fatal accidente aéreo se produjo en esa ciudad de Colombia a las 3:05 de la tarde aproximadamente, cuando el avión Ford Trimotor, matrícula F-31 de la empresa SACO, “Servicio Aéreo Colombiano” que iba desde Bogotá a Cali, vía Medellín chocó mientras estaba despegando en el Aeropuerto Olaya Herrera con otro avión del mismo tipo, denominado “Manizales” de la “Scadta, Sociedad Colombo Alemana de Transportes Aéreos” que estaba detenido en espera para salir.

Como consecuencia del accidente fallecieron 17 personas: del “Manizales”, dos tripulantes y cinco pasajeros y del F-31, los dos tripulantes y ocho pasajeros, entre las cuales se encontraba el cantor Carlos Gardel.

“Por una cabeza / todas las locuras / su boca que besa / borra la tristeza, / calma la amargura… / Basta de carreras, se acabó la timba, / un final reñido yo no vuelvo a ver, / pero si algún pingo llega a ser fija el domingo, / yo me juego entero, qué le voy a hacer”.

T/Ángel Mendez |CORREO DEL ORINOCO
F/Cortesía

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