«El Cantautor de la espiritualidad en el canto vallenato»

Por: Ramiro Elías Álvarez Mercado

Hochiminh Vanegas Bermúdez, cuyo nombre es de origen vietnamita: HO-CHI-MINH, que significa «el que trae la luz  o el que ilumina»,  nombre del  líder vietnamita que los liberó del yugo francés y el de los yankees. Conocido popularmente como «Hochi», nació el 25 de septiembre del año 1970 en Valledupar en el sector conocido como Calle La Garita. Hijo de padres guajiros: su madre Gladys María Bermúdez Bracho, modista y ama de casa oriunda del caserío Los Pozos, y su padre Saúl Darío Vanegas Castro, nacido en El Tablazo, ambos caseríos pertenecientes al municipio de San Juan del Cesar (Guajira); su progenitor se desempeñaba como funcionario del ICA (Instituto Colombiano Agropecuario), trabajaba en la parte de radioteléfonos y comunicaciones con las diferentes sedes y fincas de la organización; de allí salió pensionado.

Esta profesión la alternaba con el gusto por la música vallenata de la cual era un buen compositor. Canciones de su autoría como: ‘Conoci la pena’, grabada por Los Embajadores Vallenatos (Robinson Damián y Ramiro Colmenares); ‘Estás Equivocada’, grabada por Édgar Peñalosa y Las Estrellas Vallenatas; ‘Grandeza de un amor’, grabada por Beto Martínez y Miguel Ahumada; ‘No te enojes negra’, grabada por Beto Martínez y Luis Enrique Martínez Argote, entre otras, que hacen parte de su repertorio musical. Vena artística que fue heredada por su hijo Hochiminh quien desde niño mostró inclinación por la creación de letras y melodías. Hochi hizo sus estudios primarios en el colegio Colombo Inglés y la secundaria en el tradicional colegio Nacional Loperena, ambos de Valledupar.

Criado entre la ciudad de los Santos Reyes y la Guajira cosa que hizo que su infancia estuviera rodeada de música vallenata en barrios tradicionales como el Cañaguate y el Barrio Obrero, muy cerquita de la reconocida plaza «Alfonso López», experiencia que fue combinando durante las vacaciones escolares con la cultura guajira en poblaciones como: Fonseca, Villanueva, San Juan del Cesar, Cañaverales y los Haticos, entre otras, escuchando canciones de sus ídolos en la música vallenata, maestros por los que profesa una gran admiración y respeto tales como: Leandro Díaz, Gustavo Gutiérrez, Rafael Manjarrés, Hernando Marín, Marciano Martínez, Rosendo Romero y otros de una nueva camada que siguieron esa senda del vallenato lírico, con contenidos poéticos, filosóficos muy profundos o lo que yo denomino como la palabra bien dicha en los cantos vallenatos. Otros a los que siguió muy cerca son: Fernando Dangod Castro, Hernán Urbina Joiro, Jacinto Leonardi Vega Gutiérrez.

Aprende a interpretar guitarra y el canto de manera empírica, como lo hicieron esos grandes exponentes de la música vallenata que pusieron en un pedestal muy alto esta bellísima expresión musical, folclórica y cultural. Acompañado de sus amigos de infancia, con los que se bañaba en el río Guatapurí y jugaban fútbol: otra de sus pasiones, conforman una pequeña agrupación con la que hacían presentaciones en las semanas culturales del colegio, serenateaban a hermosas quinceañeras y primeras conquistas amorosas, lo mismo que a las madres de sus amigos en fechas especiales.

Luego viene un episodio muy doloroso en la vida de Hochiminh y es la separación de sus progenitores y ésto afecta la economía familiar, por lo que él debe abrirse paso en la vida realizando distintos trabajos desde la adolescencia: venta de rifas, chances (bolitas, también le dicen en otras regiones), arreglos de zapatos y bolsos para ayudar con los gastos en su hogar, pero sin dejar de escribir y cantar sus vivencias y es así cuando llega su primera inspiración titulada «Simulación» una canción de despecho y un poco de rabia e impotencia, fruto de una desilusión amorosa de las que normalmente vivimos en la etapa de la juventud. En el año 1988 se gradúa como bachiller y un año más tarde se presenta para prestar el servicio militar en la Primera División de Santa Marta. La añoranza, la falta del calor de hogar y la tristeza por no poder compartir con su  novia el primer aniversario de la relación fueron fuentes de inspiración y compone una canción titulada ‘Mensaje en el Viento’ la cual interpretaba junto a su amigo en la milicia Javier Vega en los momentos de descanso en la agitada vida militar.

A finales del año 1990 después de haber terminado su servicio militar vuelve a Valledupar siendo Subteniente de Reserva y con la medalla «Juan Bautista Solarte Obando» que se le otorga al mejor soldado del contingente. Ingresa a la Universidad Popular del Cesar y hace dos semestres de Contaduría Pública carrera que tuvo que interrumpir por motivos económicos. Buscando mejores condiciones de vida su hermano mayor se traslada y radica en Bogotá y lo llama diciéndole que en la fría capital colombiana habían oportunidades laborales y posibilidades para estudiar, y fue así como Hochi empaca maletas y se despide de su madre, novia, amigos y de su Valledupar del alma y se radica en Bogotá. En medio de la agitada vida de la gran ciudad su alma y corazón siguen anhelando los sonidos de la música de su tierra, empieza a plasmar versos y melodías describiendo añoranzas, esperanzas, vivencias, aventuras y mucha espiritualidad en relatos y cantos vallenatos, lo que da forma a un compendio importante de canciones con la firme convicción de engrandecer y hacer un aporte significativo a la música vallenata.

Con mucho esfuerzo y dedicación se gradúa como Tecnólogo en Sistemas de la Corporación Tecnológica de Bogotá  y luego homologó en la UNAD (Universidad Nacional Abierta y a Distancia) donde finalmente se convirtió en Ingeniero de Sistemas. Comienza a ejercer su profesión en el Banco Caja Social ocupando el cargo de Técnico de Soportes, donde también conoce al amor de su vida y musa inspiradora de varios de sus cantos, Olga Lucía Gómez Suárez de familia Boyacense, nacida en Chía (Cundinamarca) y criada en Bogotá, canciones como: ‘Enamorado’, ‘Creo que me gustas’, ‘Nenita linda’, ‘Sueño’, ‘Tu me fascinas’ ,son muestras del amor que siente por su esposa fruto del cual nacieron dos retoños: Ekii y Yeray, cuando le pregunté el porqué de esos nombres me respondió: «Ekii es una  expresión Wayuu que significa «principio, origen, la cabeza del grupo», quise conectar con mis raíces guajiras. Yeray es una expresión de las Islas Canarias que significa «Grande y Fuerte»».

Para Hochiminh todos sus caminos y vivencias han sido fuentes de inspiración para componer, por ejemplo: la madre, la tierra, una hermosa mujer, un gran amor, la frescura y belleza de la  naturaleza, la amistad, Dios nuestro creador. Sentimientos que podemos encontrar descritos en temas como: ‘Sueño de amor’, ‘Atardeceres de sentimientos’, ‘Motivo de regreso’, Canto a mamá’, ‘Mensaje en el viento’, ‘Soy mujer’, ‘Amiga’, entre otras. Hochi es un compositor al cual se le puede apreciar un altísimo contenido espiritual, estético, amor y reconciliación por su cercanía con el creador del universo, es un hombre creyente muy agradecido de Dios y la vida algo que siempre es su fiel reflejo.

Con más de más de 120 canciones compuestas y un poco cansado después de compartir por mucho tiempo sus composiciones con diferentes artistas del género vallenato y sin obtener respuesta alguna decide desarrollar un proyecto musical, con el fin de presentarse ante el competido y difícil mundo vallenato  y los medios  de comunicación como «Hochi Cantautor Vallenato», bajo la dirección de Carlos Lengua, reconocido productor y músico, el acompañamiento del versátil acordeonista Fredy Quintana, graba y nos muestra a los amantes de la música vallenata un trabajo discográfico titulado ‘No lo dudes más’, un proyecto musical social que incluye 20 canciones de su autoría.

Para Hochiminh Vanegas Bermúdez muchos éxitos y bendiciones en este camino artístico en el cual le auguro muchos éxitos.

BLOG DEL AUTOR: Ramiro Elías Álvarez Mercado