Hacer al amor

hacer el amorPor Gustavo Rodríguez Gómez/El Pilón

Carta encontrada en los pergaminos que el asiduo lector de esta columna ya conoce. Este es el relato conmovedor que un individuo, cuya esposa ha muerto, le hace a un amigo a quien había dejado de ver por muchos años:

«Ese día estaba haciendo el amor con una mujer bellísima; para mí, la más bella de todas las mujeres, pues su feminidad era exquisita y su respuesta al amor, intensa; mi naturaleza varonil se encendía con su proximidad.

Tocarla, saborear sus besos, hacía que mi corazón se inflamara de alegría, mientras todo mi cuerpo estallaba de placer. En realidad, esta mujer no solamente era hermosa, sino que además satisfacía todas mis expectativas de ternura.

No obstante su espalda y su pecho presentaran profundas quemaduras negras (imposibles de ignorar en su bella piel), para mí era placentero acariciarla. A pesar de que su cutis luciera pálido, seco, agostado, ni tuviera cabello ni cejas, para mí seguía siendo hermosa. Aunque, donde antes hubiera un busto voluptuoso, ahora luciera una cicatriz de 50 centímetros, el deleite de recostar mi cara en su tórax, seguía siendo agradable.

Esa mujer, cuyo deterioro físico no le hacía perder atractivo ante mis ojos, era mi esposa que venía padeciendo de cáncer de mama desde hacía tres años. Había sido sometida a una cirugía en la que le fueron mutilados los senos, en un desesperado esfuerzo por evitarle la metástasis; las intensas sesiones de quimioterapia le hicieron perder el cabello y le secaron la piel. Las irradiaciones le habían quemado su maltrecho cuerpo.

Para muchas personas, esa mujer seguramente era un monstruo, un adefesio; pero para mí, era la mujer más hermosa que podían ver mis ojos, que pudiera sentir mi cuerpo, que pudiera amar mi corazón. Yo la amaba con todas las fuerzas de mi alma, la amaba de verdad.

No sé si recordarás las fiestas patronales en aquel pueblito a donde solíamos ir con tus padres y los míos y nuestros hermanos, en las vacaciones de mitad del año lectivo. Allí había una niña, un poco menor que nosotros dos; aquella de ojos profundos, la de las trenzas atadas con un lazo que la hacía resaltar entre todas las demás. Pues allá volví al terminar mis estudios de medicina para hacer el año rural. Tan pronto la vi, la reconocí; sus insondables ojos negros, tenían la misma mirada acariciadora que luciera en la pubertad. Cuando me di a conocer, surgió una linda amistad que pronto se convirtió en amor, en amor profundo, en amor eterno. Tres años después nos casamos.

Su belleza nunca disminuyó, ni siquiera cuando enfermó. Siempre se mantenía arreglada para agradarme; me coqueteaba y me seducía con sus mimos y sus besos. Tal vez, lo hacía para que no echáramos de menos los hijos que no pudimos tener.

El día que festejamos las bodas de plata, su enfermedad había tomado ventaja, pues se presentó agazapada y sólo se le descubrió cuando ya era tarde y se encontraba en su fase más crucial que la hacía irreversible. Mas esto no fue obstáculo para que celebráramos: destapé una botella de champaña, saqué las copas de la boda, le regalé un ramo con 25 rosas, una por cada año de felicidad y, al final, bailamos. Luego la llevé en brazos a la alcoba y la deposité con ternura y con amor en el lecho; nos besamos, nos acariciamos e hicimos el amor. Agotados nos dormimos y caímos en un sueño profundo, llenos de amor y de paz. Mi esposa no despertó nunca; esa noche murió. Cuando me desperté la mañana siguiente, vi que una hermosa sonrisa cubría su rostro.

La amé y la sigo amando, porque el amor no sabe de otra cosa que no sea amor. Cuando amas una flor, también la amarás cuando se vuelva mustia. Cuando amas profundamente, no importa el paso de los años, ni la desaparición de la belleza física; más aún, también amarás después de la muerte de ese ser a quien amaste en vida.

Hacer el amor, es eso: amar enamorado de alguien a quien entregaste el corazón; es poseer un don que va más allá de la edad, del alcance del tiempo y de las circunstancias de la vida.»

Valledupar, 9 de abril del año 2013

grg1939@yahoo.com

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