El juglar Abel Antonio Villa será homenajeado en México

Abel Antonio Villa

Abel Antonio Villa

Abel Antonio Villa, considerado como el padre del acordeón vallenato, nació el 1 de octubre de 1924 en Tenerife, Magdalena.

Villa fue el primero en grabar de manera comercial música de acordeón en Colombia.

Un homenaje de tres días, por todo lo que le representó al folclor no solo de Colombia, sino de América Latina, se le rendirá en México al juglar Abel Antonio Villa, considerado el padre del acordeón vallenato.

Los actos conmemorativos, en honor a la celebración de la Independencia de Colombia, arrancarán el jueves 19 de junio en la Sala de Armas de Ciudad de México, proseguirá el 20 de julio en Acapulco y concluirá el sábado 21 en Monterrey, la más ‘vallenata de las ciudades del país azteca’. Entre los artistas colombianos que estarán en la gran celebración se destacan los nombres de los Hermanos Zuleta, Jorge Celedón y la dinastía de los Villa, encabezada por Aida Luz Villa, la  más versátil de los descendientes del maestro Abel Antonio.

Aida Luz estrenará en México ‘Olvídalo’ y ‘Abre tu corazón’, bellas canciones incluidas en su más reciente producción discográfica, e interpretará ‘Regalo de Dios’, el sentido paseo que le compuso su padre, y cuyo estribillo inicial dice así: Gracias mi Dios por regalarme esta canción/ que fue el Espíritu Santo que me dijo que cantara/ que cantara para mi padre, mi padre de mi alma (bis)/ mi padre es Abel Antonio, el padre del acordeón/ el primero que grabó, música vallenata…

De acuerdo con investigadores de gran credibilidad como Tomás Darío Gutiérrez y Julio Oñate Martínez, Abel Antonio Villa fue el primero en grabar música vallenata, en forma comercial en Colombia. Abel Antonio abrió las puertas, en 1944, con un paseo-son que figuró con el título de ‘Las cosas de las mujeres’. Su hermano Fabián, en la caja; Ezequiel Rodríguez, en la guacharaca, y el cienaguero Guillermo Buitrago, con la guitarra, lo acompañaron en la grabación. En el reverso estaba el paseo ‘La pobre negra mía’.

El disco de 78 RPM fue prensado por la casa Odeón, de Chile. Ambas canciones llevaron el crédito de Abel Antonio Villa como intérprete y autor. De esa manera se inició una nueva etapa en la música popular de Colombia. Después vendrían Luis Enrique, Emiliano Zuleta, Calixto Ochoa y una lista extensa de acordeoneros.

abelitoEl maestro Abel Antonio en compañía de su hija Aida Luz/ archivo particular.

El origen del juglar

En el hogar conformado por Antonio Villa Salas y María del Tránsito Villa Barrios nació  Abel Antoni Villa el 1 de octubre de 1924 en Piedras de Moler, un caluroso y pobre corregimiento de sol y arena perteneciente a Tenerife, departamento del Magdalena. Fue el tercero de 11 hermanos.
En Piedras de Moler transcurrió su infancia y realizó sus estudios de enseñanza primaria. El acordeón lo agarró por primera vez, a la edad de ocho años. Gilberto Bermúdez, afamado músico de la región y entrañable amigo de su padre, fue el primero en llevar ese instrumento a Piedras de Moler.

“Cada vez que Gilberto Bermúdez iba a mi casa a reposar sus borracheras, yo aprovechaba para tocar el acordeón con Fabián, mi hermano mayor. La labor del aprendizaje no fue tarea difícil. Sin darnos cuenta nos convertimos en acordeoneros de perrenque. Otros acordeoneros que escuché en aquellos remotos años fueron Porfirio Támara, Rafita Camacho y Pacho Rada, mi gran maestro. A él lo conocí cuando cumplí 14 años. Se encontraba en Chivolo (Magdalena), y mi papá me llevó hasta allá. De Pacho Rada asimilé muchísimo la ejecución del Son”, me dijo el maestro Abel Antonio Villa, en u n reportaje que me concedió el 16 de junio de 2003, en su casa del barrio El Silencio, en Barranquilla.

La muerte de Abel Antonio

El negro Villa, como cariñosamente le decían a este músico que siempre se caracterizó por su impecable presencia física, con prendas que incluían zapatos de cuero de buena marca; camisa mangas largas, lentes de fina montura y sombrero Barbisio, dio a la luz el que es catalogado un clásico del folclor vallenato: La muerte de Abel Antonio.

La canción, en aire de paseo, narra en su propia voz, su supuesta muerte por un malentendido en 1944.

La muerte de Abel Antonio/ en mi tierra la sintieron los muchachos/ Fueron cinco noches que me hicieron de velorio/ para mis nueve noches todavía me deben cuatro…

Abel Antonio no llores/ Eso le pasa a los hombres/ Abel Antonio no te pongas a llorar, que eso le pasa al que sale a caminá…

Alfredo Gutiérrez, quien hizo una extraordinaria versión de ese tema, no duda en asegurar que Abel Antonio Villa es uno de los más grandes representantes del reino vallenato. “En sabor y repentismo no le ganaba nadie. Mi respeto y admiración para el maestro Abel Antonio Villa”, señala Alfredo Gutiérrez.

Abel Antonio Villa, intérprete de grandes éxitos como ‘El higuerón’, ‘Los amores de Zolila’ y ‘La camaleona’, entre otros, murió el 11 de junio de 2006 en Barranquilla, a los 81 años. En este 2014 se cumplen ocho años de su muerte.

POR: FAUSTO PÉREZ VILLARREAL/EL HERALDO

 

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