Festival Francisco Llirene: ritmo y sabor al son de la gaita en Ovejas

ovejas_1El grupo Gaiteros de Guacamayal, de Magdalena, uno de los clasificados en la categoría gaita larga juvenil. Por: José Luis Cruz.

Grupos de diferentes regiones compiten por la Mohán de Oro. El desfile folclórico con los bailarines y grupos clasificados en la primera ronda fue la principal atracción del domingo.

La tarima del Festival Nacional de Gaitas Francisco Llirene, certamen que cumple 30 años difundiendo el folclor más raizal de los Montes de María, acogió la noche del sábado a participantes de todas las edades.

Y es que las ‘clases’ en la llamada ‘Universidad de la Gaita’ corrieron por cuenta de las escuelas de gaita infantil y juvenil que, con la primera ronda eliminatoria, abrieron la segunda de las cuatro tardes de este milenario género musical.

Cinco de las 18 escuelas inscritas en la categoría de gaita larga infantil consiguieron un cupo a la siguiente ronda. Ovejas competirá con Tradición Ovejera, Raíces Gaiteras, Renacer Gaitero y Son Mojana, mientras que Cereté (Córdoba) con Sabores del Saber.

También en las escuelas de gaita larga, pero en la rama juvenil, hubo cinco clasificados, de 16 inscritos. Se trata de Golpe Indio y Son Folclor, de Ovejas; Chuana Chinuana y Funvizenú, de Chinú (Córdoba), y Antonio Serge, de Guacamayal (Magdalena).

El turno fue luego para los intérpretes de los 15 temas inscritos en la categoría de canciones inéditas, una de las presentaciones más esperadas por el público, pues muestra la destreza de quienes le ponen letras al sonar lastimero de la chuana (nombre indígena de la gaita).

Las canciones inéditas que pasaron la prueba son Remembranza, de Andrés Narváez; Lamento de una gaita, de Héctor Benavides; La chuana y el rey tambor, de Misael Acosta; El pájaro de la montaña, de Owen Chamorro; Gaita inmortal, de Juan Gabriel Castillo; Volvieron las garzas blancas, de Hernando Coba; El palo de caucho, de Luis Carlos Amaya, y Los invito a cantar, de Luis Alberto Jiménez.

Frente a la imagen de San Francisco de Asís –el patrono de Ovejas– en lo alto de la parroquia principal participaron más tarde los inscritos en la categoría de parejas bailadoras de gaita. Fueron 35 presentaciones, 20 de las cuales compiten en la categoría aficionado y el resto en la profesional.

A las calles. La tarde del domingo, tercer día del Festigaitas, las empinadas calles de Ovejas albergaron un río humano de alegres y coloridos bailadores en el tradicional Desfile Folclórico. No se trató de un recorrido prediseñado, pues los bailarines y grupos que lo integraron fueron los clasificados en la primera ronda eliminatoria. Ese fue su primer ‘premio’: el derecho a mostrarse públicamente como los mejores y recibir el tributo del público.

El Festigaitas, este año en homenaje a Antonio Toñito Cabrera Fontalvo, su primer presidente y cofundador, termina este lunes con la ronda final en todas las modalidades y categorías. Así termina la espera del codiciado galardón: la Mohán de Oro.

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