Cavernas Jumandy, en las entrañas de la Amazonía ecuatoriana

Cavernas JumandyPor Yudith Díaz Gazán*
Quito, (PL) Desde las entrañas de la tierra en la Amazonía de Ecuador emerge el complejo turístico Jumandy, cuyo atractivo radica precisamente en las míticas cavernas de similar nombre.

Según las historias contadas por los guías del lugar, las grutas enclavadas en la provincia de Napo y de más de 10 kilómetros subterráneos escondieron hace 400 años al líder indígena Jumandy y a su pueblo de los colonizadores españoles.

Las cavernas de Jumandy también fueron usadas por los shamanes o brujos para realizar rituales espirituales y obtener energías de lo profundo de la tierra.

Actualmente son administradas por los integrantes de la comunidad kichua Ruku Jumandy Kawsay, y Pedro Grefa es el adalid del grupo de 26 guías; pero el complejo de piscinas, toboganes, senderos, canchas y un restaurante es gestionado por el Gobierno Provincial de Napo.

Cuenta el líder kichua -de 65 años, piel cobriza y seño fruncido- que en el interior de las Jumandy existen hasta 20 caminos posibles.

Son los socavones de nuestros ancestros, que fueron dueños y hasta ahora seguimos con las enseñanzas de los abuelos, quienes utilizaban las cavernas para aprendizaje y hacerse fuertes, explicó Grefa.

Tras ingresar a las Jumandy se puede disfrutar de una caminata en medio de un río subterráneo, y conocer estalactitas (extensiones de barro formadas de arriba hacia abajo) y estalagmitas (de abajo hacia arriba), que al unirse forman caprichosas figuras.

Murciélagos vegetarianos ocupan las partes altas de la cueva, y al menor ruido vuelan y huyen de la luz de las linternas.

Aquí hay tres especies de murciélagos que se han ido perdiendo, y peces ciegos, pero muy pocos; por eso hemos prohibido las cámaras totalmente, solo que se puedan llevar los recuerdos en la cabeza y el corazón, precisó Grefa. Antes, recuerda el indígena, se podían encontrar en Jumandy animales típicos de la región amazónica, pero con el paso de los años han desaparecido.

La primera parada es frente a una laguna de seis metros de ancho que se puede cruzar colgado de una soga o nadando por el centro, y ese es el primer baño del cual disfrutan los aventureros turistas.

Más adentro de la cueva se pueden observar figuras como la coliflor, el brócoli o el pene de Jumandy, este último considerado un símbolo de fertilidad.

El mito cuenta que las mujeres infértiles que lo tocan o beben el agua que gotea de él pueden quedar embarazadas y convertirse en madres.

Luego se avistan los llamados pozos de los deseos, uno para el dinero, otro para la salud y el último para el amor.

El final del subterráneo se acerca y es posible sumergirse en cada pozo antes de empezar la escalada por las rocas y salir nuevamente a la superficie de las cavernas de Jumandy.

rc/ydg

*Corresponsal de Prensa Latina en Ecuador

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