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El antes y después de la plaza Alfonso López

plaza-alfonso-lopez-valleduparLa plaza Alfonso López es el centro de las principales celebraciones en Valledupar. Este lugar, rodeado de casas de arquitectura colonial muy bien conservadas, se distingue por un árbol de mango bajo el cual se reúnen las personas a conversar. Leonardo Alvarado/EL PILÓN

Uno de los sitios más emblemáticos de Valledupar es la plaza Alfonso López, la cual ha tenido transformaciones a través del tiempo. Este sitio conocido en el pasado como la Plaza Mayor en 1930 era atravesado por un arroyo cristalino y los predios colindantes estaban enmarcados desde tiempos coloniales por solariegas casas que aún hoy brindan testimonios de aquellas épocas. Así lo relata Jorge Dangond Daza en su libro ‘Renacimiento de Valledupar’, donde añade que el afluente fue desviado por conveniencias urbanísticas.

Los adultos mayores de la región aún recuerdan episodios de antaño de este lugar, muchas veces transmitidos por sus padres, coincidiendo en afirmar que inicialmente los animales (caballos y ganado) pastaban en el lugar, que con el paso de los años se convirtió en una especie de jardín, la cual estaba cercada con alambres de púas y sus calles colindantes eran de piedra y arena.

De acuerdo con Alba Luz Luque Lommel, miembro honoraria del Consejo Directivo de la Fundación Aviva, en 1936, el dirigente político y agricultor Eloy Quintero Baute sembró dos árboles de mango en el lado de la plaza que colinda con la carrera 16, recomendando a su hija Emelina Quintero Araújo y a Abigail Escalona Martínez para que regaran con agua el árbol que aún permanece en el lugar, y a Carmen Montero Castro y a Ana Quintero Trespalacios para que regara el otro sembrado al otro extremo de la plaza, el cual se secó.

“La plaza estuvo sembrada de lirios rojos, heliotropos y lilas, también tenía dos árboles de higuito y estaba cercada con alambre de púas para evitar que los equinos se comieran las flores. En la plaza había además tres acacias rojas que fueron erradicados en 1957 cuando el alcalde Jorge Dangond comenzó a pavimentar las calles.  Había también cañahuates que fueron erradicados y se comenzó a diseñar la plaza con un concepto arquitectónico”, rememoró Luque, en un resumen que realizó del Primer Conversatorio sobre Silvicultura Urbana en la ciudad.

Pavimentación

Dangond Daza rememoró en su obra que en el año de 1955, un buldócer penetró el rectángulo de la Plaza Mayor y empezó a nivelar los andenes de las casas con miras a su pavimentación en concreto.
“Para lograr tal efecto primero se debió descuajar cuatro antiguos palos de higuitos, arrollar dos limoneros y llevarse por delante una madrina vieja, donde solían amarrarse las bestias, medida que fue recibida por algunos como una profanación como lo manifestó el patriarca Pedro Castro Monsalvo. A pesar de la objeción, los trabajos prosiguieron”, acotó Dangond Daza, quien fungía como el alcalde.

De esta manera, la plaza fue el punto de arranque de la pavimentación en Valledupar. De allí prosiguió la Calle del Cesar y rodeó el perímetro del Cementerio.

Centro de polémicas

En la plaza se construyó una tarima de cemento, con menos de un metro de altura para manifestaciones políticas y presentaciones musicales, en especial de conjuntos de música vallenata y bandas.

Una publicación del periódico El Tiempo da cuenta que muchos vallenatos protestaron cuando en 1987 se decidió remodelar la antigua tarima, considerada símbolo central de la colonial Plaza Alfonso López, ‘templo sagrado’ del folclor vallenato.

Pasaron varios episodios para llegar a la decisión de derrumbar la vieja y pequeña tarima, entre ellos la realización de una ‘radiotón’ a cargo de las Damas Grises para ayudar a la Liga de Lucha contra el Cáncer.
“Resulta que nos dimos cuenta de que esa tarima no era suficiente para realizar todo lo programado para recolectar fondos y fue cuando comenzamos a pensar en una más grande y moderna, acorde con la grandeza que ya había adquirido el Festival Vallenato”, comenta Efraín ‘El Mono’ Quintero Molina, quien era el jefe de Planeación Municipal, bajo el mandato del alcalde Fausto Cotes Núñez.

De allí, Cotes acogió la idea de construir una nueva tarima, decisión que le causó más de un problema, en especial con los vecinos de la plaza, quienes encabezados por Rodrigo Montero Castro, conocido en Valledupar como ‘Romoca’, hicieron una recolección de firmas para oponerse a la construcción. Entre los argumentos para oponerse planteaban la inconveniencia de construir unos baños públicos junto a la tarima, como preveía el proyecto.

Según afirma ‘El Mono’ Quintero, debido a las presiones en contra, la vieja tarima se demolió un domingo 18 de enero a las cinco de la mañana para evitar que muchos se percataran del hecho.

Epicentro cultural

El primer Festival de la Leyenda Vallenata se realizó en la plaza en 1968. En 1986, en medio de una fuerte polémica fue construida una moderna tarima llamada Francisco ‘El Hombre’ para celebrar con mejor talante los festivales de música vallenata que cada año eran más numerosos. La carrera quinta, entre calles 15 y 16, fue sellada y convertida en parte de la plaza; esto fue entre la Iglesia de la Inmaculada Concepción y el convento de Monjas , lo que hoy es el Concejo Municipal.

Intentos fallidos de remodelaciones

En el 2007, el arquitecto guajiro Gonzalo Orozco Daza, en una acción popular le pidió al alcalde Ciro Pupo Castro que demoliera la tarima ‘Francisco El Hombre’, alegando que supuestamente invadía el espacio público, sin embargo, tras las protestas de los dirigentes culturales de la ciudad, la iniciativa fue desechada. En marzo de 2010, la administración del alcalde Luis Fabián Fernández intentó remodelar la plaza, pero el proyecto fue rechazado.

Usos de la plaza

Los primeros pobladores españoles se establecieron alrededor de la plaza. Utilizando técnicas de construcción colonial española, los colonizadores y criollos construyeron la Iglesia de la Inmaculada Concepción, un convento de monjas y caserones alrededor de la plaza. Fue organizada para ser el centro de reuniones de la población, igualmente para ceremonias militares y centros de congregaciones políticas, culturales y comerciales.

Durante la independencia de Valledupar en el Siglo XVIII, la plaza fue centro de organización política para liberar a la región del imperio español. Ciudadanos de Valledupar y la región se reunieron en la plaza Mayor para conspirar contra las tropas realistas, leales a la corona española.

En los alrededores de la plaza Alfonso López comenzó la historia de Valledupar. En un inició se denominó como Plaza Mayor; posteriormente dirigentes del partido Liberal, le cambiaron el nombre por el del expresidente Alfonso López Pumarejo, cuya madre era oriunda de Valledupar.

Annelise Barriga Ramírez/EL PILÓN

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