CANCIONES A DIOMEDES, Y SU TALANTE DE CANTAUTOR

Por José Atuesta Mindiola

 En la memoria se esconde un recuerdo que disfruto:  son las palabras… ay ombe, Diomedes con mucho gusto. Este estribillo es una fiesta sonora en la voz de Marina Quintero, cuando interpreta el merengue ‘Decimas a Diomedes’, con el acordeón de Hildemaro Bolaño, que fue grabada en el año 2016, con motivo de tercer aniversario de la muerte de este histórico artista de la composición y el canto vallenato.

Para amantes del canto vallenato el 22 de diciembre, será siempre una fecha recordada porque fue el día de la muerte del artista de las multitudes de la música vallenata, Diomedes Diaz. Cada uno de sus seguidores busca la forma de hacerle un homenaje: unos les apuntan al chance. Los pintores le hacen un cuadro. Los que tienen afinidad con la poesía le escriben poemas. Los compositores le hacen una canción. El cantante Julio Ospino grabó con Rubén Orozco en el 2015, de su autoría ‘El Inmortal´.  Kikey Diaz con Oscar Correa en el 2017, ‘El nobel de folclor´ de la autoría de Crispín Gutiérrez.

El próximo 22 de diciembre, en el quinto aniversario de su muerte, Jaime Hinojosa hace el lanzamiento oficial de su canción ‘Adiós a Diomedes’ que fue grabada en la voz de Jhon González con el acordeón de Walter Muegues. Jaime Hinojosa, director del periódico virtual El Portal Vallenato, investigador cultural y defensor de la identidad Caribe, nos sorprende con esta faceta de compositor, donde con versos sencillos nos regala esta canción, que es una elegía al inolvidable cantautor, ‘El Cacique’ de La Junta.

Como vela que se apaga se extinguió tu vida,
emprendiste el vuelo con rumbo a la eternidad;
llevas en tu alma el amor y la alegría de tus seguidores, que eran: ” tu fanaticada”, tristeza y dolor nos ha dejado tu partida…

Diomedes Diaz, afamado cantautor vivió estremecido por la alucinación de Las Musas, tal vez en su alma apuntaba la innegable intuición que según el filósofo Platón: “todo aquel que osara aproximarse al santuario de la poesía sin estar agitado por este delirio de las Musas, quedaría lejos de la perfección; siempre sería eclipsada la poesía de los sabios, por los cantos que respiran divina locura”. Diomedes vivió la divina locura, con el don de la gracia para el canto. Era un cantante natural que ostentaba el poder de seducción e irradiaba pasión y éxtasis. Era un actor que vivía la canción, contagiaba sentimientos, se mecía entre las olas del goce romántico del amorío y la lejana penumbra del despecho. En ocasiones, el movimiento de sus hombros bordeando la caligrafía del remolino, e incitaba a la euforia en los corazones desbordantes por los alegres acordes de un merengue vallenato o de otro ritmo tropical.

En la composición fue versátil en la temática; compuso a todos los matices de la vida, del amor, del olvido, de la alegría, la tristeza, al hijo, al padre, a la madre, al ahijado huérfano. Fiel a sus ancestros campesinos escribió versos sencillos, trasparentes, enraizado a la poesía popular. Las canciones de su autoría, las que ya alcanzaron la categoría de clásicos del vallenato, por las melodías frescas, sus versos rítmicos y poéticos, son en mi opinión: ‘Oye Bonita’, ‘Tu Cumpleaños’, ‘Te necesito’, ‘Mi primera cana’, ‘La ventana marroncita’ y ‘Mi Muchacho’.

Diomedes vivió lo que tenía que vivir. Nadie puede ufanarse de profeta para cuestionar la vida del artista y propagar las falsas afirmaciones de que no quiso morir de viejo. No murió por el desorden ni por su desobediencia; si así de fácil fueran las cosas de la vida, los niños no murieran.

La dialéctica de la vida es la muerte, ella no nos espera, nos sigue; es como una sombra intangible que desde que nacemos viaja atada a nuestros pies. El tiempo de morir no tiene edad.

La muerte desconoce horas y calendarios, en cualquier instante puede llegar silenciosa en diferentes maneras: por un accidente, lenta por una larga enfermedad o súbitamente por un infarto en el corazón. Esta muerte muchos la prefieren por el viejo aforismo de algunos poetas: morir del corazón es un privilegio de los románticos.

Existe en el ser humano la tendencia inquisidora de juzgar y pretender imponer nuestras razones a los demás. La vida del artista no es la vida privada, es su obra. De Diomedes Díaz, el cantautor más exitoso en la historia de la música vallenata, puede afirmarse que sus canciones y su carismática interpretación son su biografía. La vida del artista son los atributos de su obra y las bondades de su talento.

Agradecidos estamos todas las personas a quienes nos gusta la música vallenata, por la alegría y la felicidad que nos regaló Diomedes con sus canciones, que permanecen como tatuaje en la piel del alma. Todos los que pertenecemos a la generación de los años dorados de Diomedes, tenemos recuerdos inolvidables de sus cantos.

caratula-1200Audio:

Descargar MP3: Adiós Diomedes

 

jose_atuesta_250BLOG DE AUTOR: José Atuesta Mindiola

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