EN EL OCTAVO MES DE LA PARTIDA DE MI AMIGO, HERMANO Y COMPADRE JORGE OÑATE

En el octavo mes de la partida de mi amigo, hermano y compadre Jorge Oñate son muchos los recuerdos que reflejan la vida de un batallador de nuestra música vallenata. Construir un nombre en medio de las dificultades, no fue una tarea fácil, solo su instinto como buscador de sueños lo salvó, al descubrir que cantando podía ser alguien reconocido.
Siendo un niño y a pie descalzo, se escabullía para escuchar las notas musicales en las eternas parrandas que se hacían en la casa de Pablo y Agustina, los padres de los López Gutiérrez, en donde la rutina de tantos estilos era recogida por Miguel, quien jamás pensó que el inquieto niño que espantaban, diciéndole que lo iban a acusar con su madre Delfina Oñate, se convertiría en la estrella del canto vallenato nueve años después.

Con su guacharaca en la mano y el torrente de voz que lo hizo brillar, se iba con Elberto López a las fiestas de Manaure, muchas veces a pie, solo con la esperanza de ser escuchado. Sobre ese momento, el músico Juan Manuel Muegues me dijo: «a Jorge lo vi muy jovencito, cantar en Manaure. Nunca imaginé en lo grande que se convertiría. Desde niño tuvo una voz sonora».

Todas esas inquietudes eran acolitadas por su tía Julia Martínez, quien obró siempre como una hada madrina y especie de segunda madre, quien siempre le habló al oído a Jorge Oñate a manera de una orden imperial.
Conoció a Bogotá muy muchacho, donde viajó en compañía de su señora madre. Allí no descansaba en su afán de mostrar su canto. Un día especial de 1968, llegó su primo Alonso Fernández Oñate con una delegación musical con el acordeonero Emilio Oviedo a la cabeza, en donde debían grabar para sello Vergara un LP con doce de sus obras musicales. Estando en el ensayo, el compositor y abogado se acordó que tenía en Bogotá, un familiar que cantaba. Lo hizo ir, a un incipiente estudio de grabación, cerca de la carrera 8 con calle 18. Emilio Oviedo lo referencia así, «Estábamos listo para la grabación. Me había aprendido las doce canciones porque las iba a cantar y tocar como era la costumbre en ese momento. Estábamos con Pablo López, Esteban Salas, Virgilio Barrera, listos para grabar y el Dr Alonso dijo que él tenia un familiar que tenía afición musical y que por lo menos lo dejaran cantar una canción. Así fue. A la media hora llegó un joven de unos 19 años. Alonso le dio las letras de sus canciones. Cuando cantó «Campesina vallenata» sentí que mi canto sobraba. Es tan cierto eso que canto ocho canciones e hizo coros en muchas de ellas. Así nació la agrupación Los Guatapurí».

Así se inició en la discografía, previo al inicio del Festival Vallenato. Luego grabó con el músico Bolivarense Nelson Díaz, un destacado arreglista, quien le produjo para el sello Epic, con la anuencia de Gabriel Muñoz, un producto orquestado en donde quiso darle rienda suelta a un sueño de grabar música tropical.
Esos dos inicios no fueron trascendentales como éxitos pero sí afianzaron su vocación por el canto. A la tercera fue la vencida. Después de tocar varias puertas con Miguel y Pablo López, fueron escuchados por Santander Díaz, productor artístico de CBS, quien en una parranda en el Círculo de Periodistas de Bogotá, expuso todo un repertorio selecto del vallenato, en donde el bautizo lo logró el Merengue de Carlos Araque Mieles «El siniestro de Ovejas», que despertó las fibras de todos los asistentes. Así comenzó en 1969, la historia, que maduró el proceso del canto separado del acordeón, cuyos antecedentes fueron valiosos pero que con este hecho artístico, liderado por el canto de Jorge Oñate y el acordeón de Miguel López, se presentó una nueva manera de hacer vallenato. Lo demás es una historia llena de éxitos con los hermanos López en los dos formatos que presentaron y luego, separado de ellos, pese a que el cantante quiso volver después de haber grabado con Emiliano Zuleta Díaz, pero las huestes Lopistas impidieron ese reencuentro.

Junto a Miguel y Pablo fue rey del Festival Vallenato, donde ganó el premio Fortunato Fernández a la mejor voz.
Toda la vida musical de Jorge Oñate fue exitosa. Con cada uno de los acordeoneros, logró dejar obras que con el pasar del tiempo se volvieron clásicas. Las notas melodiosa a de los acordeoneros afianzaron su historia triunfadora. «Colacho» Mendoza, «Chiche» Martínez, Juan Rois, Álvaro López, «Cocha» Molina, Cristian Camilo Peña, Fernando Rangel, Julián Rojas.

La academia de la Grabación le otorgó el premio Grammy a la excelencia, que sumado a los congos, discos de oro y platino, ratifican su paso triunfador por la música vallenata.

Para el 2022, la Fundación del Festival de la leyenda vallenata hará ese evento en su honor. Todos los seguidores del vallenato esperamos, que ese evento sirva para testimoniarle a Jorge Oñate lo que significa para la Cultura musical de Colombia, quien defendió con creces a la música vallenata en cada uno de sus tiempos»-Fercahino.

Félix Carrillo Hinojosa

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