Valledupar, septiembre 18 de 2026 – Boletín de Prensa No. 031

Por Juan Rincón Vanegas

En todo un acontecimiento en Valledupar se constituyó la apertura de ‘La Casona’, ubicada en la Plaza Alfonso López, amplio espacio de la memoria y recuerdos que engrandecieron la música vallenata partiendo del año 1968, con la creación del Festival de la Leyenda Vallenata, teniendo como protagonista a Consuelo Araujonoguera, ‘La Cacica’.

Rodolfo Molina en el acto de apertura de La Casona

Dieciocho años después, en ese mismo lugar se constituyó formalmente el 26 de abril de 1986, la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, ente creado para asumir la defensa, conservación y proyección de este patrimonio cultural.

La apertura fue realizada con un compromiso y sentido de pertenencia, que permitirá unir a la comunidad alrededor de la historia y el patrimonio cultural de Valledupar. No solamente será habilitar un espacio físico, sino regresar al lugar donde una idea comenzó a tomar forma; es reencontrarnos con nuestras raíces y reconocer la visión de quienes entendieron que el vallenato debía ser protegido, celebrado y compartido con el mundo.

Durante más de dos horas se resaltó su nombre a través de sentidas palabras, por haber logrado el propósito de darle identidad a Valledupar dejando un legado que permanece en el recuerdo de todos. También se llevaron a cabo presentaciones musicales, dramatizadas y se develó un cuadro de ‘La Cacica’.

Este concurrido acto fue promovido por la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, la Fundación Universitaria del Área Andina y la Alcaldía de Valledupar a través de la Oficina Municipal de Cultura, teniendo el respaldo del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, Radio Guatapurí y Cacica Stereo.

Todo comprende la programación ‘Consuelo vive’ al cumplirse 25 años de la partida de Consuelo Araujonoguera, hecho sucedido el 29 de septiembre de 2001 y tendrá un concierto inmersivo en la Plaza Alfonso López, ofrenda floral en el

monumento ‘La Pilonera Mayor’ y el conversatorio ‘Del juglar a la memoria: la cadena que salvaguarda el vallenato’.

En el acto tomaron la palabra el presidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, Rodolfo Molina Araújo; la arquitecta y gestora cultural Yarime Lobo Baute; y Yanelis González, secretaria de cultura de Valledupar.

La música vallenata se hizo presente en la apertura de La Casona

El presidente de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, en su intervención, dijo. “No estamos solamente frente a un lugar que hace parte de la historia de Valledupar. Estamos frente a un espacio que guarda la memoria, los afectos y los sueños de una generación que entendió que esta tierra tenía una identidad cultural que debía ser preservada para siempre. Hablar de La Casona de don Hernando Molina Céspedes, es adentrarnos en uno de los escenarios donde se tejieron historias, conversaciones y encuentros que marcaron para siempre el rumbo cultural y folclórico de Valledupar. Entre sus paredes quedaron las voces de hombres y mujeres que soñaron con darle al vallenato el lugar que merecía y con convertir nuestras tradiciones en motivo de orgullo para Colombia”.

“Y allí está profundamente ligada a esta historia, la figura de Consuelo Araujonoguera, ‘La Cacica’: escritora, periodista, gestora cultural y defensora incansable de nuestras raíces. Una mujer que supo interpretar el sentimiento de un pueblo y que, junto con Alfonso López Michelsen y Rafael Escalona, hizo realidad en 1968 una idea que cambiaría para siempre la historia de nuestra música al crearse el Festival de la Leyenda Vallenata. La Casona fue testigo de aquellos tiempos en los que el vallenato todavía recorría caminos, patios y parrandas, y en los que comenzaba a tomar forma el sueño de reunir en Valledupar a sus grandes intérpretes, compositores y juglares”.

“De esos encuentros nació una fiesta que con el paso de los años se convirtió en una de las mayores expresiones culturales de Colombia y en una verdadera embajadora del Caribe ante el mundo. Cada año, a finales de abril el acordeón, la caja y la guacharaca vuelven a encontrarse con los cantos, los versos y la memoria de nuestros juglares. Pero hablar de La Casona también es hablar de nuestros padres, de nuestros mayores y de una generación que trabajó por Valledupar desde diferentes escenarios. Es reconocer que detrás de las grandes

obras existen conversaciones, amistades, ilusiones y seres humanos que alguna vez se atrevieron a soñar”.

“En esta casa también permanece la memoria de Consuelo. Aquí se siente la presencia de aquella mujer rigurosa, noble, generosa y apasionada que nos enseñó a querer a Valledupar, a defender sus tradiciones y a comprender que el vallenato no es solamente música: es una manera de contar nuestra historia y de reconocernos como pueblo.

Desde estos espacios escribió, pensó y soñó muchas de las páginas que la hicieron conocida en Colombia, entre ellas su inolvidable ‘Carta Vallenata’, a través de la cual llevó el sentir de nuestra tierra a miles de lectores”.

“Por eso, mirar sus fotografías, recorrer estos espacios y recordar a quienes alguna vez estuvieron aquí puede producir nostalgia. Pero, sobre todo, produce orgullo. Orgullo de saber que hubo una generación que creyó en su tierra. Orgullo de saber que de aquellos sueños nació un Festival que hoy es Patrimonio Cultural de la Nación y que ha llevado el nombre de Valledupar y del vallenato a Colombia y al mundo. Y orgullo de saber que el legado de quienes hicieron posible esta historia continúa vivo en cada acordeón, en cada caja, en cada guacharaca, en cada canción y en cada niño que aprende a amar nuestra música. Porque las casas pueden cambiar con el paso del tiempo, pero las historias que se construyeron en ellas permanecen”.

“La Casona seguirá siendo entonces, mucho más que una edificación: será un lugar de memoria, un testimonio de nuestra historia y un símbolo de aquellos días en que un grupo de visionarios comenzó a darle forma a un sueño que hoy pertenece a todos”.

“Y cuando volvamos la mirada hacia aquellos años, podremos decir con orgullo que aquí también se escribió parte de la historia del Festival de la Leyenda Vallenata. Porque La Cacica vive. Vive en el Festival. Vive en Valledupar. Vive en el vallenato. Y vive, para siempre, en la memoria de quienes entendemos que conservar su legado es también honrar la historia de nuestra tierra”.

JUAN RINCÓN VANEGAS
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