Gustavo Gutiérrez el del cantar herido, ya no está triste en el Valle

Crónica

Por Juan Rincón Vanegas | @juanrinconv

‘El Flaco de Oro’, el mismo que se la pasaba caminando por los caminos agreste de Patillal, ese que no le tenía miedo a la distancia, así encontrara el olvido, una tarde no aquella de sus recuerdos donde entregó el corazón, le tocó salir corriendo para una clínica. Tenía grave dificultad para respirar y una tos persistente.

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Compositor Gustavo Gutiérrez fue dado de alta en Valledupar

Trece días permaneció en la Unidad de Cuidados Intermedios del Instituto Cardiovascular del Cesar en Valledupar, compositor Gustavo Gutiérrez, quien este domingo fue dado de alta luego de padecía afecciones respiratorias a consecuencias del Covid-19.

“Ya mi papá está en casa y estamos agradecidos con Dios; los médicos y todas esas oraciones de la gente que lo aprecia”, manifestó Enrique ‘Kike’ Gutiérrez, hijo y manager del artista.

Afirmó que su padre muestra buen ánimo, se siente feliz de regresar junto a la familia que lo cuidará de manera especial hasta lograr su recuperación absoluta.

Es importante recordar, que Gutiérrez, quien tiene 81 años, se enfermó luego de cumplir con una agenda de presentaciones durante la versión 54 del Festival de la Leyenda Vallenata, que este año se realizó entre el 13 y 17 de octubre, en homenaje a Rosendo Romero.

Durante su estadía en el centro asistencial, ‘El flaco de oro’ respondió a todos los tratamientos médicos que lograron tenerlo con buen ánimo y el mejor semblante. Estuvo en una UCI intermedia y luego pasó a una habitación, donde finalmente superó el cuadro clínico.

El compositor, quien cuenta con el esquema completo de vacunación contra el Covid-19, inicialmente presentó resfriado y tos persistente, lo que conllevó a buscar ayuda médica y fue ingresado al centro de salud, donde se realizaron placas en los pulmones, pero lo encontraron bien, luego la prueba Covid-19 dio positivo y la tos se fue complicando presentando bajas saturaciones de oxígeno, que ameritan atención médica especializada.

Al amor, a la vida, la amistad y a la familia, le ha compuesto el maestro Gustavo Gutiérrez. Su sencillez y humildad las plasma en cada una de sus composiciones que ha sido interpretadas por grandes de la música vallenata como: Jorge Oñate, Los Hermanos Zuleta, Binomio de Oro, ‘Los Diablitos’, Iván Villazón, Diomedes Díaz, Jorge Celedón, entre otros.

Es autor de clásicos como: ‘Así fue mi Querer’, ‘Calma mi Melancolía’, ‘Paisaje de Sol’, ‘Confidencias’, ‘De tanto Verte’, ‘Camino Largo’ ‘Sin Medir Distancias’,  ‘La Espina’, ‘Corazón Martirizado’, ‘Lamento Provinciano’, Rumores de Viejas Voces’, ‘El Cariño de mi Pueblo’, entre otros.

GUSTAVO GUTIÉRREZ CABELLO SIGUE ESTABLE Y DE BUEN ANIMO

El Instituto Cardiovascular del Cesar dio a conocer el segundo parte médico sobre la salud del compositor vallenato GUSTAVO GUTIÉRREZ CABELLO, quien está actualmente hospitalizado por covid-19

Según informó la clínica en el comunicado, Gutiérrez Cabello continúa hospitalizado en la institución y si bien cuenta con un diagnóstico de Infección Respiratoria Aguda, su condición de salud es estable.

“Su condición continúa estable, con muy buen ánimo y recibiendo manejo de su condición respiratoria. Sin embargo, aún requiere continuar en monitorización, manejo médico y terapias respiratorias”, informó la clínica.

Desde la institución de salud desearon al compositor, que fue hospitalizado el pasado martes, una pronta recuperación. De igual manera, familiares y seguidores del folclor han elevado cadenas de oración por su recuperación.

Crónica: ‘Rumores de viejas voces’, de Gustavo Gutiérrez, el poeta romántico del vallenato

Por: Juan Rincón Vanegas– @juanrinconv

-‘El flaco de oro’, en el año 1969 se coronó como el primer rey de la canción inédita del Festival de la Leyenda Vallenata y 13 años después volvió a repetir el triunfo-

Gustavo Enrique Gutiérrez Cabello.Valledupar, Cesar, 12 de septiembre de 1940.

Gustavo Gutiérrez Cabello, el hijo de Evaristo Gutiérrez Araújo y Teotiste Cabello Pimienta, desde muy joven tuvo la virtud de convencerse que la vida sin amor no tiene ningún sentido. De igual manera, en sus canciones se descifra el más extenso poema cantado por donde corre un mundo lleno de nostalgias, tristezas y pocas alegrías.

Definitivamente es el hombre solitario que le canta a su Valledupar del alma y muy bien lo afirma con toda sinceridad. “En el transcurso de mi vida me he ido volviendo más melancólico y más triste por los años. Eso sí le agradezco a Dios que me otorgó el talento justo a mis pretensiones y eso vale todo el tesoro del mundo”.

No se podía ingresar al objetivo de la historia porque el poeta romántico y soñador continuaba exponiendo sus razones de vida. “Yo soy una persona común y corriente: sencillo, simple y me catalogo cariñoso. Me gusta la tranquilidad, estar solo y rodeado de pocas personas. Nunca estuve deseoso de fama y popularidad, y he tratado de eludirla hasta donde es posible, pero llega un momento en que es imposible”.

Siguiendo a toda carrera por sus comienzos como compositor expresó. “Mi inicio fue producto de un desengaño, quien lo iba a creer, pero es la verdad. Mi primera canción la hice por unos celos cuando contaba con 19 años. A ese desengaño le hice una letra que titulé ‘La espina’, y como con la poesía no me iba bien le puse música y la estrené con el acordeonero Nicolás Elías ‘Colacho’ Mendoza”.

Continuó diciendo. “Dicen que mi primera canción es ‘Suspiros del alma’, pero esa fue como una especie de ensayo porque para mí la primera es ‘La espina’, que me marcó toda la vida, una marca indeleble que me grabaron inicialmente las orquestas de Pacho Galán y La Billos Caracas Boys”.

Valledupar, novia inmortal

Una buena cantidad de canciones de Gustavo Gutiérrez giran alrededor de Valledupar, la Capital Mundial del Vallenato. Esa donde ha vivido precisamente en todo el corazón de esta bella tierra, la plaza Alfonso López. Exactamente en sus palabras lo plasmó con total claridad.

“Valledupar es mi novia inmortal, la más fiel de todas, la que nunca me produjo desengaños, ni celos. Siempre está ahí inmutable y la contemplo hermosa en el pasado, el presente y la contemplaré hermosísima en el futuro. Yo diría que mi gran amor es Valledupar”.

Enseguida entró a dar una explicación precisa sobre la canción ‘Rumores de viejas voces’ que lo catapultó a la gloria del folclor vallenato, al ser el primer ganador en el año 1969 del concurso de la canción inédita del Festival de la Leyenda Vallenata.

“Hace 52 años gané con esa canción que hice cuando ví que Valledupar estaba cambiando. Comenzaban a pavimentarla, se tuvo la primera invasión en ‘Las tablitas’, hoy barrio Primero de mayo. Iba creciendo como algo ineludible porque el progreso no se podía contener, pero hice la advertencia que ojalá nunca cambiara su sentido musical, ese de las vivencias cantadas porque se perdería el encanto de esta amada tierra”.

En ese momento del diálogo llegó la memorable frase de ‘La Cacica’, Consuelo Araujonoguera. “Yo quiero que se mantenga viva y perenne la lámpara votiva de la fe en nuestra música vallenata, en nuestros valores, en nuestro sentido de pertenencia para que cuando pasen los años podamos decirle a Valledupar como Gustavo Gutiérrez Cabello: Rumores de viejas voces de tu ambiente regional, no dejes que otros te cambien el sentido musical”.

De otra parte, en el año 1982 Gustavo Gutiérrez volvió a saborear su segundo triunfo en el Festival de la Leyenda Vallenata con la canción ‘Paisaje de sol’ que después grabara Jorge Oñate con Juancho Rois, donde vuelve a enmarcar a Valledupar.

Así cuenta la historia de la célebre canción. “En aquella ocasión estuve en el corregimiento de Atánquez con motivo de la fiesta del Corpus Christi, y en la tarde al regresar a Valledupar vi un maravilloso paisaje de sol que me llamó mucho la atención. Ya en horas de la noche con toda esa vivencia me senté a hacer la canción que tuvo la mayor proyección en el mundo vallenato”.

Sin dar espacio a más nada cantó uno de los versos. “Traigo la esperanza del hombre alegre de aquel cantor, que en versos y flores mitiga el alma, mata el dolor. Las nubes descansan en la serranía y al bajar al Valle llueven de alegría. Aquel paisaje nació sobre una tarde de sol y allí el destino marcó el sendero de mi canción. Y desde entonces yo soy romántico y soñador, porque no puedo cambiar la fuerza de mi expresión”.

Música a las poesías

Dentro de las confesiones de Gustavo Gutiérrez, está que se inició como poeta y después le añadió la música.

Gustavo Gutierrez Cabello sigue cantando y anorando a su viejo Valledupar

“Antes de componer música vallenata hacía poesías. Lo que pasa es que la poesía es un género en el aspecto escrito que ante la actitud de la vida existe y es hermosísima, pero no comercial y de una vez pensé que llegaba más al público poniéndole música. Entonces en vista de que con la poesía ví que no iba a pasar nada, fue cuando me nació la idea de ponerle melodía a mis letras y casi todas tienen rima y las puedo declamar”.

Al final cuando la charla era larga, la poesía giraba alrededor de las palabras, los cantos eran la mayor fuente de inspiración y ahora más que nunca teniendo una vida calmada que le produce quietud espiritual, él agradeció especialmente el más grande homenaje que le hicieron en el Festival de la Leyenda Vallenato del año 2013. Entonces se aprovechó el instante para invitarlo a recordar una de sus canciones y se quedó con ‘El cariño de mi pueblo’, esa que lo pinta de cuerpo entero con su flacura a cuestas.

Es la verdad porque en esos versos expresa con el corazón en la mano que es un honor que todos lo quieran, es el gran placer que le regala la vida y que muchos desearían. Así es el poeta cantor que ha tenido momentos felices de esos que nunca se olvidan. Además, que lo más bello para él es regalar ternura hasta sentir el cariño de la gente de su pueblo.

Eso sí, teniendo en cuenta que como en la canción ‘Rumores de viejas voces’, no se puede dejar que otros le cambien a Valledupar su sentido musical. “Ese es mi clamor”, recalcó Gustavo Gutiérrez.

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BLOG DEL AUTOR: Juan Rincón Vanegas

‘Rumores de viejas voces’, de Gustavo Gutiérrez, el poeta romántico del vallenato

Crónica

-‘El flaco de oro’, en el año 1969 se coronó como el primer rey de la canción inédita del Festival de la Leyenda Vallenata y 13 años después volvió a repetir el triunfo-

Por Juan Rincón Vanegas
@juanrinconv

Gustavo Gutiérrez Cabello, el hijo de Evaristo Gutiérrez Araújo y Teotiste Cabello Pimienta, desde muy joven tuvo la virtud de convencerse que la vida sin amor no tiene ningún sentido. De igual manera, en sus canciones se descifra el más extenso poema cantado por donde corre un mundo lleno de nostalgias, tristezas y pocas alegrías.

Definitivamente es el hombre solitario que le canta a su Valledupar del alma y muy bien lo afirma con toda sinceridad. “En el transcurso de mi vida me he ido volviendo más melancólico y más triste por los años. Eso sí le agradezco a Dios que me otorgó el talento justo a mis pretensiones y eso vale todo el tesoro del mundo”.

No se podía ingresar al objetivo de la historia porque el poeta romántico y soñador continuaba exponiendo sus razones de vida. “Yo soy una persona común y corriente: sencillo, simple y me catalogo cariñoso. Me gusta la tranquilidad, estar solo y rodeado de pocas personas. Nunca estuve deseoso de fama y popularidad, y he tratado de eludirla hasta donde es posible, pero llega un momento en que es imposible”.

Siguiendo a toda carrera por sus comienzos como compositor expresó. “Mi inicio fue producto de un desengaño, quien lo iba a creer, pero es la verdad. Mi primera canción la hice por unos celos cuando contaba con 19 años. A ese desengaño le hice una letra que titulé ‘La espina’, y como con la poesía no me iba bien le puse música y la estrené con el acordeonero Nicolás Elías ‘Colacho’ Mendoza”.

Continuó diciendo. “Dicen que mi primera canción es ‘Suspiros del alma’, pero esa fue como una especie de ensayo porque para mí la primera es ‘La espina’, que me marcó toda la vida, una marca indeleble que me grabaron inicialmente las orquestas de Pacho Galán y La Billos Caracas Boys”.

Valledupar, novia inmortal

Una buena cantidad de canciones de Gustavo Gutiérrez giran alrededor de Valledupar, la Capital Mundial del Vallenato. Esa donde ha vivido precisamente en todo el corazón de esta bella tierra, la plaza Alfonso López. Exactamente en sus palabras lo plasmó con total claridad.

“Valledupar es mi novia inmortal, la más fiel de todas, la que nunca me produjo desengaños, ni celos. Siempre está ahí inmutable y la contemplo hermosa en el pasado, el presente y la contemplaré hermosísima en el futuro. Yo diría que mi gran amor es Valledupar”.

Enseguida entró a dar una explicación precisa sobre la canción ‘Rumores de viejas voces’ que lo catapultó a la gloria del folclor vallenato, al ser el primer ganador en el año 1969 del concurso de la canción inédita del Festival de la Leyenda Vallenata.

“Hace 52 años gané con esa canción que hice cuando ví que Valledupar estaba cambiando. Comenzaban a pavimentarla, se tuvo la primera invasión en ‘Las tablitas’, hoy barrio Primero de mayo. Iba creciendo como algo ineludible porque el progreso no se podía contener, pero hice la advertencia que ojalá nunca cambiara su sentido musical, ese de las vivencias cantadas porque se perdería el encanto de esta amada tierra”.

En ese momento del diálogo llegó la memorable frase de ‘La Cacica’, Consuelo Araujonoguera. “Yo quiero que se mantenga viva y perenne la lámpara votiva de la fe en nuestra música vallenata, en nuestros valores, en nuestro sentido de pertenencia para que cuando pasen los años podamos decirle a Valledupar como Gustavo Gutiérrez Cabello: Rumores de viejas voces de tu ambiente regional, no dejes que otros te cambien el sentido musical”.

De otra parte, en el año 1982 Gustavo Gutiérrez volvió a saborear su segundo triunfo en el Festival de la Leyenda Vallenata con la canción ‘Paisaje de sol’ que después grabara Jorge Oñate con Juancho Rois, donde vuelve a enmarcar a Valledupar.

Así cuenta la historia de la célebre canción. “En aquella ocasión estuve en el corregimiento de Atánquez con motivo de la fiesta del Corpus Christi, y en la tarde al regresar a Valledupar vi un maravilloso paisaje de sol que me llamó mucho la atención. Ya en horas de la noche con toda esa vivencia me senté a hacer la canción que tuvo la mayor proyección en el mundo vallenato”.

Sin dar espacio a más nada cantó uno de los versos. “Traigo la esperanza del hombre alegre de aquel cantor, que en versos y flores mitiga el alma, mata el dolor. Las nubes descansan en la serranía y al bajar al Valle llueven de alegría. Aquel paisaje nació sobre una tarde de sol y allí el destino marcó el sendero de mi canción. Y desde entonces yo soy romántico y soñador, porque no puedo cambiar la fuerza de mi expresión”.

Gustavo Gutiérrez Cabello sigue cantando y añorando a su viejo Valledupar

Música a las poesías

Dentro de las confesiones de Gustavo Gutiérrez, está que se inició como poeta y después le añadió la música.

“Antes de componer música vallenata hacía poesías. Lo que pasa es que la poesía es un género en el aspecto escrito que ante la actitud de la vida existe y es hermosísima, pero no comercial y de una vez pensé que llegaba más al público poniéndole música. Entonces en vista de que con la poesía ví que no iba a pasar nada, fue cuando me nació la idea de ponerle melodía a mis letras y casi todas tienen rima y las puedo declamar”.

Al final cuando la charla era larga, la poesía giraba alrededor de las palabras, los cantos eran la mayor fuente de inspiración y ahora más que nunca teniendo una vida calmada que le produce quietud espiritual, él agradeció especialmente el más grande homenaje que le hicieron en el Festival de la Leyenda Vallenato del año 2013. Entonces se aprovechó el instante para invitarlo a recordar una de sus canciones y se quedó con ‘El cariño de mi pueblo’, esa que lo pinta de cuerpo entero con su flacura a cuestas.

Es la verdad porque en esos versos expresa con el corazón en la mano que es un honor que todos lo quieran, es el gran placer que le regala la vida y que muchos desearían. Así es el poeta cantor que ha tenido momentos felices de esos que nunca se olvidan. Además, que lo más bello para él es regalar ternura hasta sentir el cariño de la gente de su pueblo.

Gustavo Gutiérrez Cabello, el poeta y soñador que nunca se cansa de cantar con el alma en la mano

Eso sí, teniendo en cuenta que como en la canción ‘Rumores de viejas voces’, no se puede dejar que otros le cambien a Valledupar su sentido musical. “Ese es mi clamor”, recalcó Gustavo Gutiérrez.

BLOG DEL AUTOR: Juan Rincón Vanegas

Las nostalgias y los recuerdos se esconden en el alma de Gustavo Gutiérrez

Crónica

-‘El Flaco de Oro’ agrega a su vida 81 años de vida en medio de sus bellas canciones que son alimento para el folclor vallenato. Tiene grabado en su memoria a ese Valledupar del alma al que tanto le canta.-

Por Juan Rincón Vanegas
@juanrinconv

Gustavo Gutiérrez canta en Valledupar cuando sale el sol…

El cantautor Gustavo Gutiérrez Cabello, ‘El Flaco de Oro’, llega a sus 81 años con una pesada carga de nostalgia, unida a todos los recuerdos de sus días de parrandas y de las historias de ese amado Valledupar que lo hicieron inspirar teniendo el corazón en la mano.
Sin esperar ninguna pregunta salió a contar que tenía pintada en su alma el dolor por la muerte de sus fieles amigos Alberto Herazo Palmera y Carlos Espeleta Jiménez, al que lo unían grandes lazos de hermandad y de vallenatía pura.
En su voz se notaba la tristeza y las lágrimas entraron a cumplir con su oficio. De esta manera su mundo interior no ha dejado de dolerle.
En ese recorrido del sentimiento apareció la frase “Gustavo Gutiérrez canta en Valledupar cuando sale el sol, nada compara ese encanto solo tu mirar, divino mi amor”.
Esa frase hace parte del vestido de la canción ‘Confidencia’, esa misma con que comienza cada una de sus presentaciones en distintos escenarios del país. Detener el pensamiento en esas letras con una sentida melodía es poner a cabalgar el corazón por los caminos del ayer donde los besos de todos los días conformaron la más grande cadena de amor. Y el autor fue más allá, pidiendo que esos besos fueran hasta la hora de la muerte.
La inspiración nunca engaña porque tiene la virtud de buscar la mayor estrategia del pensamiento con la finalidad de detener el tiempo, armar el crucigrama del encanto y envolver en una melodía la sensibilidad de la vida.
Entonces con esa idea definir a Gustavo Gutiérrez Cabello, es tener por obligación que pintar su nobleza, su talento, su carisma y sus deseos de que Valledupar vuelva a ser ese remanso de dicha y paz, amenizado con un acordeón teniendo a su lado una voz parrandera.
La canción ‘Confidencia’ daba vuelta por el entorno. Había que aterrizarla para contar su historia donde no se medía la distancia porque el camino era largo hasta que llegó a morir en el silencio de un dolor en lejanía.
Gustavo Gutiérrez con su amabilidad característica aceptó sentarse en el banquillo del recuerdo para de su viva voz dedicar un tiempo a contar los amores con su primera novia, una joven vallenata de 20 años.
Cuando saboreaba las mieles del sentimiento postrado a la diestra de aquella experiencia inigualable, le tocó irse a estudiar administración de empresas a Bogotá, y ella quedó muy triste.
Él, tenía lo que llaman ahora los jóvenes “una traga maluca”, y la comunicación era escrita. Las cartas de amor iban y venían hasta que de un momento a otro ella no lo hizo más.
“Yo, escribía y escribía, hasta una carta diaria, y tiempo después no tenía ninguna respuesta. Ante la angustia no tuve otra opción que llamar a mi compadre, el guitarrista Carlos Espeleta, para exponerle mis razones de amor. Él, no midió las consecuencias y me dijo que ella ya tenía novio”. Enseguida Gustavo Gutiérrez lanzó una pregunta bastante difícil de contestar. ¿Se imagina esa respuesta?
En aquel momento él sintió que la tristeza era mayor que su estatura y el dolor traspasaba las fronteras de su cuerpo.
En la fría capital del país su corazón comenzó a deambular sin encontrar un destino fijo y aprovechando las vacaciones de Semana Santa, se vino para su tierra. De inmediato la fórmula precisa fue encerrarse en su habitación y en cinco horas hizo su primera canción que tiempo después él mismo la grabó, y en el año 1968 también lo hizo Alfredo Gutiérrez.
“Eso fue una noche donde entre el trance de la melancolía unida a la inspiración pude componer esa canción que es mi carta de identidad y la que nunca dejo de cantar”, cuenta Gustavo Gutiérrez, quien no volvió a encontrarse con aquella novia, pero ella supo a través de sus amigos que era la inspiradora de ‘Confidencia’, además de ‘La espina´ y ‘Ensueño’.

Gustavo Gutiérrez Cabello, el poeta y soñador que nunca se cansa de cantar con el alma en la mano – Foto Juan Rincón Vanegas

Si pudiera volver al pasado,
en confidencia disfrutaría
de tus besos con mayor encanto
y en confidencia, te pediría
Bésame todos los días
hasta la hora de la muerte
Y más allá de la muerte
no me olvides vida mía.

Él, demoró mucho tiempo en direccionar su corazón hacía otra mujer, pero lo logró para que nacieran otras canciones y volviera a ser el compositor romántico y soñador. También, el sol del amor le resplandeció y atrás quedó el alma herida de aquel hombre solitario.
Se le insistió para que diera a conocer el nombre de la mujer que lo sacó de su vida cuando el amor levantaba vuelo, pero se negó con un valedero argumento. “Ella supo, y ese hecho gracias a Dios me hizo ser poeta y compositor. En aquel momento perdí y después gané con mis cantos”…
Efectivamente, ganó porque a través de sus canciones tiene una hoja de vida prolífera en el mundo vallenato donde aparece el homenaje en el Festival de la Leyenda Vallenata del año 2013. Además, del récord en los Premios Grammy Latino modalidad Vallenato/Cumbia, donde se hizo partícipe a través de cuatro artistas que ganaron ese galardón.
Peter Manjarrés, le incluyó las obras ‘Aquella tarde’ y ‘Te quiero porque te quiero’ (2008); Diomedes Díaz, ‘A un ladito del camino’ (2010); Juan Piña, ‘La espina’ (2012) y Fonseca, ‘Sin medir distancia’ (2016). Cabe anotar que Gustavo Gutiérrez cantó a dúo con Juan Piña su propia canción.
Al final y sin pedírselo tomó su guitarra e hizo un corto recorrido por varias de sus canciones, claro sin faltar ‘Confidencia’ porque de su vida nunca han podido huir las nostalgias y los recuerdos que se esconden en su alma.
Así es. Todo sucedió allá por Valledupar donde se escucha un lamento triste y la noche es larga, pa’ sollozar. A él, los destellos del amor lo fueron acostumbrando a encontrarse con las penas y a conocerlas de frente, pero también tuvo la virtud de borrarlas como lo hace la lluvia con las huellas.

Desde aquella ocasión el corazón de ‘El Flaco de Oro’ se enamoró mil veces para que los versos pudieran ser guiados por el viento llegando a un bello paisaje de sol. Es más, se regresó al pasado y notó como las costumbres se van muriendo en el recuerdo, y entonces las enmarca en esa nostalgia del viejo Valle que Darío Pavajeau cantaba con su guitarra….

BLOG DEL AUTOR: Juan Rincón Vanegas