Crónica: ‘Rumores de viejas voces’, de Gustavo Gutiérrez, el poeta romántico del vallenato

Por: Juan Rincón Vanegas– @juanrinconv

-‘El flaco de oro’, en el año 1969 se coronó como el primer rey de la canción inédita del Festival de la Leyenda Vallenata y 13 años después volvió a repetir el triunfo-

Gustavo Enrique Gutiérrez Cabello.Valledupar, Cesar, 12 de septiembre de 1940.

Gustavo Gutiérrez Cabello, el hijo de Evaristo Gutiérrez Araújo y Teotiste Cabello Pimienta, desde muy joven tuvo la virtud de convencerse que la vida sin amor no tiene ningún sentido. De igual manera, en sus canciones se descifra el más extenso poema cantado por donde corre un mundo lleno de nostalgias, tristezas y pocas alegrías.

Definitivamente es el hombre solitario que le canta a su Valledupar del alma y muy bien lo afirma con toda sinceridad. “En el transcurso de mi vida me he ido volviendo más melancólico y más triste por los años. Eso sí le agradezco a Dios que me otorgó el talento justo a mis pretensiones y eso vale todo el tesoro del mundo”.

No se podía ingresar al objetivo de la historia porque el poeta romántico y soñador continuaba exponiendo sus razones de vida. “Yo soy una persona común y corriente: sencillo, simple y me catalogo cariñoso. Me gusta la tranquilidad, estar solo y rodeado de pocas personas. Nunca estuve deseoso de fama y popularidad, y he tratado de eludirla hasta donde es posible, pero llega un momento en que es imposible”.

Siguiendo a toda carrera por sus comienzos como compositor expresó. “Mi inicio fue producto de un desengaño, quien lo iba a creer, pero es la verdad. Mi primera canción la hice por unos celos cuando contaba con 19 años. A ese desengaño le hice una letra que titulé ‘La espina’, y como con la poesía no me iba bien le puse música y la estrené con el acordeonero Nicolás Elías ‘Colacho’ Mendoza”.

Continuó diciendo. “Dicen que mi primera canción es ‘Suspiros del alma’, pero esa fue como una especie de ensayo porque para mí la primera es ‘La espina’, que me marcó toda la vida, una marca indeleble que me grabaron inicialmente las orquestas de Pacho Galán y La Billos Caracas Boys”.

Valledupar, novia inmortal

Una buena cantidad de canciones de Gustavo Gutiérrez giran alrededor de Valledupar, la Capital Mundial del Vallenato. Esa donde ha vivido precisamente en todo el corazón de esta bella tierra, la plaza Alfonso López. Exactamente en sus palabras lo plasmó con total claridad.

“Valledupar es mi novia inmortal, la más fiel de todas, la que nunca me produjo desengaños, ni celos. Siempre está ahí inmutable y la contemplo hermosa en el pasado, el presente y la contemplaré hermosísima en el futuro. Yo diría que mi gran amor es Valledupar”.

Enseguida entró a dar una explicación precisa sobre la canción ‘Rumores de viejas voces’ que lo catapultó a la gloria del folclor vallenato, al ser el primer ganador en el año 1969 del concurso de la canción inédita del Festival de la Leyenda Vallenata.

“Hace 52 años gané con esa canción que hice cuando ví que Valledupar estaba cambiando. Comenzaban a pavimentarla, se tuvo la primera invasión en ‘Las tablitas’, hoy barrio Primero de mayo. Iba creciendo como algo ineludible porque el progreso no se podía contener, pero hice la advertencia que ojalá nunca cambiara su sentido musical, ese de las vivencias cantadas porque se perdería el encanto de esta amada tierra”.

En ese momento del diálogo llegó la memorable frase de ‘La Cacica’, Consuelo Araujonoguera. “Yo quiero que se mantenga viva y perenne la lámpara votiva de la fe en nuestra música vallenata, en nuestros valores, en nuestro sentido de pertenencia para que cuando pasen los años podamos decirle a Valledupar como Gustavo Gutiérrez Cabello: Rumores de viejas voces de tu ambiente regional, no dejes que otros te cambien el sentido musical”.

De otra parte, en el año 1982 Gustavo Gutiérrez volvió a saborear su segundo triunfo en el Festival de la Leyenda Vallenata con la canción ‘Paisaje de sol’ que después grabara Jorge Oñate con Juancho Rois, donde vuelve a enmarcar a Valledupar.

Así cuenta la historia de la célebre canción. “En aquella ocasión estuve en el corregimiento de Atánquez con motivo de la fiesta del Corpus Christi, y en la tarde al regresar a Valledupar vi un maravilloso paisaje de sol que me llamó mucho la atención. Ya en horas de la noche con toda esa vivencia me senté a hacer la canción que tuvo la mayor proyección en el mundo vallenato”.

Sin dar espacio a más nada cantó uno de los versos. “Traigo la esperanza del hombre alegre de aquel cantor, que en versos y flores mitiga el alma, mata el dolor. Las nubes descansan en la serranía y al bajar al Valle llueven de alegría. Aquel paisaje nació sobre una tarde de sol y allí el destino marcó el sendero de mi canción. Y desde entonces yo soy romántico y soñador, porque no puedo cambiar la fuerza de mi expresión”.

Música a las poesías

Dentro de las confesiones de Gustavo Gutiérrez, está que se inició como poeta y después le añadió la música.

Gustavo Gutierrez Cabello sigue cantando y anorando a su viejo Valledupar

“Antes de componer música vallenata hacía poesías. Lo que pasa es que la poesía es un género en el aspecto escrito que ante la actitud de la vida existe y es hermosísima, pero no comercial y de una vez pensé que llegaba más al público poniéndole música. Entonces en vista de que con la poesía ví que no iba a pasar nada, fue cuando me nació la idea de ponerle melodía a mis letras y casi todas tienen rima y las puedo declamar”.

Al final cuando la charla era larga, la poesía giraba alrededor de las palabras, los cantos eran la mayor fuente de inspiración y ahora más que nunca teniendo una vida calmada que le produce quietud espiritual, él agradeció especialmente el más grande homenaje que le hicieron en el Festival de la Leyenda Vallenato del año 2013. Entonces se aprovechó el instante para invitarlo a recordar una de sus canciones y se quedó con ‘El cariño de mi pueblo’, esa que lo pinta de cuerpo entero con su flacura a cuestas.

Es la verdad porque en esos versos expresa con el corazón en la mano que es un honor que todos lo quieran, es el gran placer que le regala la vida y que muchos desearían. Así es el poeta cantor que ha tenido momentos felices de esos que nunca se olvidan. Además, que lo más bello para él es regalar ternura hasta sentir el cariño de la gente de su pueblo.

Eso sí, teniendo en cuenta que como en la canción ‘Rumores de viejas voces’, no se puede dejar que otros le cambien a Valledupar su sentido musical. “Ese es mi clamor”, recalcó Gustavo Gutiérrez.

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BLOG DEL AUTOR: Juan Rincón Vanegas

‘Rumores de viejas voces’, de Gustavo Gutiérrez, el poeta romántico del vallenato

Crónica

-‘El flaco de oro’, en el año 1969 se coronó como el primer rey de la canción inédita del Festival de la Leyenda Vallenata y 13 años después volvió a repetir el triunfo-

Por Juan Rincón Vanegas
@juanrinconv

Gustavo Gutiérrez Cabello, el hijo de Evaristo Gutiérrez Araújo y Teotiste Cabello Pimienta, desde muy joven tuvo la virtud de convencerse que la vida sin amor no tiene ningún sentido. De igual manera, en sus canciones se descifra el más extenso poema cantado por donde corre un mundo lleno de nostalgias, tristezas y pocas alegrías.

Definitivamente es el hombre solitario que le canta a su Valledupar del alma y muy bien lo afirma con toda sinceridad. “En el transcurso de mi vida me he ido volviendo más melancólico y más triste por los años. Eso sí le agradezco a Dios que me otorgó el talento justo a mis pretensiones y eso vale todo el tesoro del mundo”.

No se podía ingresar al objetivo de la historia porque el poeta romántico y soñador continuaba exponiendo sus razones de vida. “Yo soy una persona común y corriente: sencillo, simple y me catalogo cariñoso. Me gusta la tranquilidad, estar solo y rodeado de pocas personas. Nunca estuve deseoso de fama y popularidad, y he tratado de eludirla hasta donde es posible, pero llega un momento en que es imposible”.

Siguiendo a toda carrera por sus comienzos como compositor expresó. “Mi inicio fue producto de un desengaño, quien lo iba a creer, pero es la verdad. Mi primera canción la hice por unos celos cuando contaba con 19 años. A ese desengaño le hice una letra que titulé ‘La espina’, y como con la poesía no me iba bien le puse música y la estrené con el acordeonero Nicolás Elías ‘Colacho’ Mendoza”.

Continuó diciendo. “Dicen que mi primera canción es ‘Suspiros del alma’, pero esa fue como una especie de ensayo porque para mí la primera es ‘La espina’, que me marcó toda la vida, una marca indeleble que me grabaron inicialmente las orquestas de Pacho Galán y La Billos Caracas Boys”.

Valledupar, novia inmortal

Una buena cantidad de canciones de Gustavo Gutiérrez giran alrededor de Valledupar, la Capital Mundial del Vallenato. Esa donde ha vivido precisamente en todo el corazón de esta bella tierra, la plaza Alfonso López. Exactamente en sus palabras lo plasmó con total claridad.

“Valledupar es mi novia inmortal, la más fiel de todas, la que nunca me produjo desengaños, ni celos. Siempre está ahí inmutable y la contemplo hermosa en el pasado, el presente y la contemplaré hermosísima en el futuro. Yo diría que mi gran amor es Valledupar”.

Enseguida entró a dar una explicación precisa sobre la canción ‘Rumores de viejas voces’ que lo catapultó a la gloria del folclor vallenato, al ser el primer ganador en el año 1969 del concurso de la canción inédita del Festival de la Leyenda Vallenata.

“Hace 52 años gané con esa canción que hice cuando ví que Valledupar estaba cambiando. Comenzaban a pavimentarla, se tuvo la primera invasión en ‘Las tablitas’, hoy barrio Primero de mayo. Iba creciendo como algo ineludible porque el progreso no se podía contener, pero hice la advertencia que ojalá nunca cambiara su sentido musical, ese de las vivencias cantadas porque se perdería el encanto de esta amada tierra”.

En ese momento del diálogo llegó la memorable frase de ‘La Cacica’, Consuelo Araujonoguera. “Yo quiero que se mantenga viva y perenne la lámpara votiva de la fe en nuestra música vallenata, en nuestros valores, en nuestro sentido de pertenencia para que cuando pasen los años podamos decirle a Valledupar como Gustavo Gutiérrez Cabello: Rumores de viejas voces de tu ambiente regional, no dejes que otros te cambien el sentido musical”.

De otra parte, en el año 1982 Gustavo Gutiérrez volvió a saborear su segundo triunfo en el Festival de la Leyenda Vallenata con la canción ‘Paisaje de sol’ que después grabara Jorge Oñate con Juancho Rois, donde vuelve a enmarcar a Valledupar.

Así cuenta la historia de la célebre canción. “En aquella ocasión estuve en el corregimiento de Atánquez con motivo de la fiesta del Corpus Christi, y en la tarde al regresar a Valledupar vi un maravilloso paisaje de sol que me llamó mucho la atención. Ya en horas de la noche con toda esa vivencia me senté a hacer la canción que tuvo la mayor proyección en el mundo vallenato”.

Sin dar espacio a más nada cantó uno de los versos. “Traigo la esperanza del hombre alegre de aquel cantor, que en versos y flores mitiga el alma, mata el dolor. Las nubes descansan en la serranía y al bajar al Valle llueven de alegría. Aquel paisaje nació sobre una tarde de sol y allí el destino marcó el sendero de mi canción. Y desde entonces yo soy romántico y soñador, porque no puedo cambiar la fuerza de mi expresión”.

Gustavo Gutiérrez Cabello sigue cantando y añorando a su viejo Valledupar

Música a las poesías

Dentro de las confesiones de Gustavo Gutiérrez, está que se inició como poeta y después le añadió la música.

“Antes de componer música vallenata hacía poesías. Lo que pasa es que la poesía es un género en el aspecto escrito que ante la actitud de la vida existe y es hermosísima, pero no comercial y de una vez pensé que llegaba más al público poniéndole música. Entonces en vista de que con la poesía ví que no iba a pasar nada, fue cuando me nació la idea de ponerle melodía a mis letras y casi todas tienen rima y las puedo declamar”.

Al final cuando la charla era larga, la poesía giraba alrededor de las palabras, los cantos eran la mayor fuente de inspiración y ahora más que nunca teniendo una vida calmada que le produce quietud espiritual, él agradeció especialmente el más grande homenaje que le hicieron en el Festival de la Leyenda Vallenato del año 2013. Entonces se aprovechó el instante para invitarlo a recordar una de sus canciones y se quedó con ‘El cariño de mi pueblo’, esa que lo pinta de cuerpo entero con su flacura a cuestas.

Es la verdad porque en esos versos expresa con el corazón en la mano que es un honor que todos lo quieran, es el gran placer que le regala la vida y que muchos desearían. Así es el poeta cantor que ha tenido momentos felices de esos que nunca se olvidan. Además, que lo más bello para él es regalar ternura hasta sentir el cariño de la gente de su pueblo.

Gustavo Gutiérrez Cabello, el poeta y soñador que nunca se cansa de cantar con el alma en la mano

Eso sí, teniendo en cuenta que como en la canción ‘Rumores de viejas voces’, no se puede dejar que otros le cambien a Valledupar su sentido musical. “Ese es mi clamor”, recalcó Gustavo Gutiérrez.

BLOG DEL AUTOR: Juan Rincón Vanegas

Las nostalgias y los recuerdos se esconden en el alma de Gustavo Gutiérrez

Crónica

-‘El Flaco de Oro’ agrega a su vida 81 años de vida en medio de sus bellas canciones que son alimento para el folclor vallenato. Tiene grabado en su memoria a ese Valledupar del alma al que tanto le canta.-

Por Juan Rincón Vanegas
@juanrinconv

Gustavo Gutiérrez canta en Valledupar cuando sale el sol…

El cantautor Gustavo Gutiérrez Cabello, ‘El Flaco de Oro’, llega a sus 81 años con una pesada carga de nostalgia, unida a todos los recuerdos de sus días de parrandas y de las historias de ese amado Valledupar que lo hicieron inspirar teniendo el corazón en la mano.
Sin esperar ninguna pregunta salió a contar que tenía pintada en su alma el dolor por la muerte de sus fieles amigos Alberto Herazo Palmera y Carlos Espeleta Jiménez, al que lo unían grandes lazos de hermandad y de vallenatía pura.
En su voz se notaba la tristeza y las lágrimas entraron a cumplir con su oficio. De esta manera su mundo interior no ha dejado de dolerle.
En ese recorrido del sentimiento apareció la frase “Gustavo Gutiérrez canta en Valledupar cuando sale el sol, nada compara ese encanto solo tu mirar, divino mi amor”.
Esa frase hace parte del vestido de la canción ‘Confidencia’, esa misma con que comienza cada una de sus presentaciones en distintos escenarios del país. Detener el pensamiento en esas letras con una sentida melodía es poner a cabalgar el corazón por los caminos del ayer donde los besos de todos los días conformaron la más grande cadena de amor. Y el autor fue más allá, pidiendo que esos besos fueran hasta la hora de la muerte.
La inspiración nunca engaña porque tiene la virtud de buscar la mayor estrategia del pensamiento con la finalidad de detener el tiempo, armar el crucigrama del encanto y envolver en una melodía la sensibilidad de la vida.
Entonces con esa idea definir a Gustavo Gutiérrez Cabello, es tener por obligación que pintar su nobleza, su talento, su carisma y sus deseos de que Valledupar vuelva a ser ese remanso de dicha y paz, amenizado con un acordeón teniendo a su lado una voz parrandera.
La canción ‘Confidencia’ daba vuelta por el entorno. Había que aterrizarla para contar su historia donde no se medía la distancia porque el camino era largo hasta que llegó a morir en el silencio de un dolor en lejanía.
Gustavo Gutiérrez con su amabilidad característica aceptó sentarse en el banquillo del recuerdo para de su viva voz dedicar un tiempo a contar los amores con su primera novia, una joven vallenata de 20 años.
Cuando saboreaba las mieles del sentimiento postrado a la diestra de aquella experiencia inigualable, le tocó irse a estudiar administración de empresas a Bogotá, y ella quedó muy triste.
Él, tenía lo que llaman ahora los jóvenes “una traga maluca”, y la comunicación era escrita. Las cartas de amor iban y venían hasta que de un momento a otro ella no lo hizo más.
“Yo, escribía y escribía, hasta una carta diaria, y tiempo después no tenía ninguna respuesta. Ante la angustia no tuve otra opción que llamar a mi compadre, el guitarrista Carlos Espeleta, para exponerle mis razones de amor. Él, no midió las consecuencias y me dijo que ella ya tenía novio”. Enseguida Gustavo Gutiérrez lanzó una pregunta bastante difícil de contestar. ¿Se imagina esa respuesta?
En aquel momento él sintió que la tristeza era mayor que su estatura y el dolor traspasaba las fronteras de su cuerpo.
En la fría capital del país su corazón comenzó a deambular sin encontrar un destino fijo y aprovechando las vacaciones de Semana Santa, se vino para su tierra. De inmediato la fórmula precisa fue encerrarse en su habitación y en cinco horas hizo su primera canción que tiempo después él mismo la grabó, y en el año 1968 también lo hizo Alfredo Gutiérrez.
“Eso fue una noche donde entre el trance de la melancolía unida a la inspiración pude componer esa canción que es mi carta de identidad y la que nunca dejo de cantar”, cuenta Gustavo Gutiérrez, quien no volvió a encontrarse con aquella novia, pero ella supo a través de sus amigos que era la inspiradora de ‘Confidencia’, además de ‘La espina´ y ‘Ensueño’.

Gustavo Gutiérrez Cabello, el poeta y soñador que nunca se cansa de cantar con el alma en la mano – Foto Juan Rincón Vanegas

Si pudiera volver al pasado,
en confidencia disfrutaría
de tus besos con mayor encanto
y en confidencia, te pediría
Bésame todos los días
hasta la hora de la muerte
Y más allá de la muerte
no me olvides vida mía.

Él, demoró mucho tiempo en direccionar su corazón hacía otra mujer, pero lo logró para que nacieran otras canciones y volviera a ser el compositor romántico y soñador. También, el sol del amor le resplandeció y atrás quedó el alma herida de aquel hombre solitario.
Se le insistió para que diera a conocer el nombre de la mujer que lo sacó de su vida cuando el amor levantaba vuelo, pero se negó con un valedero argumento. “Ella supo, y ese hecho gracias a Dios me hizo ser poeta y compositor. En aquel momento perdí y después gané con mis cantos”…
Efectivamente, ganó porque a través de sus canciones tiene una hoja de vida prolífera en el mundo vallenato donde aparece el homenaje en el Festival de la Leyenda Vallenata del año 2013. Además, del récord en los Premios Grammy Latino modalidad Vallenato/Cumbia, donde se hizo partícipe a través de cuatro artistas que ganaron ese galardón.
Peter Manjarrés, le incluyó las obras ‘Aquella tarde’ y ‘Te quiero porque te quiero’ (2008); Diomedes Díaz, ‘A un ladito del camino’ (2010); Juan Piña, ‘La espina’ (2012) y Fonseca, ‘Sin medir distancia’ (2016). Cabe anotar que Gustavo Gutiérrez cantó a dúo con Juan Piña su propia canción.
Al final y sin pedírselo tomó su guitarra e hizo un corto recorrido por varias de sus canciones, claro sin faltar ‘Confidencia’ porque de su vida nunca han podido huir las nostalgias y los recuerdos que se esconden en su alma.
Así es. Todo sucedió allá por Valledupar donde se escucha un lamento triste y la noche es larga, pa’ sollozar. A él, los destellos del amor lo fueron acostumbrando a encontrarse con las penas y a conocerlas de frente, pero también tuvo la virtud de borrarlas como lo hace la lluvia con las huellas.

Desde aquella ocasión el corazón de ‘El Flaco de Oro’ se enamoró mil veces para que los versos pudieran ser guiados por el viento llegando a un bello paisaje de sol. Es más, se regresó al pasado y notó como las costumbres se van muriendo en el recuerdo, y entonces las enmarca en esa nostalgia del viejo Valle que Darío Pavajeau cantaba con su guitarra….

BLOG DEL AUTOR: Juan Rincón Vanegas

CUMPLEAÑOS DE GUSTAVO GUTIERREZ

Por José Atuesta Mindiola

I

Del piano una sinfonía
en las manos de Evaristo,
con Teotiste había previsto
que Gustavo nacería;
doce de septiembre el día
regocijo de oraciones,
también muchas bendiciones
del cielo cae una flor,
que siempre muestra el cantor
cuando canta sus canciones.

II

El romántico cantor
con estilo y elegancia
que desborda la fragancia
en sentimientos de amor.
La nostalgia y el dolor,
la amistad y la quimera
son edén de primavera
en sonora epifanía;
es el rey de la poesía,
el lirismo es su bandera.

III

Su música está en el viento,
en las aves y en las flores,
en los ensueños de amores
y en la luz del pensamiento.
Su melodía es un portento
y muy pensativo comenta:
hoy ya llegó a los ochenta
y Dios siempre me bendijo,
Feliz estoy con mis hijos
y mi esposa Jenny Armenta
.

BLOG DEL AUTOR: José Atuesta Mindiola

Gustavo Gutiérrez, el hombre del cantar herido (Tintas en Parranda)

Por: Marcela Osorio |El Espectador

A Gustavo Gutiérrez sus primeras canciones le salieron en ritmo vallenato, más por contexto que por iniciativa propia. Lo suyo eran la guitarra y los boleros, pero el haberse criado en medio de parrandas de acordeón, sancocho de gallina y anécdotas de juglares terminó marcándolo lo suficiente como para que sus melodías exhalaran aire vallenato. Primero las melodías y luego las letras, porque en ese orden salen sus composiciones.

Gustavo Gutiérrez Cabello nació en Valledupar el 12 de septiembre de 1940.Ilsutración: Jonathan Bejarano

Aprendió a tocar guitarra desde los trece años, pero tenía 23 cuando su primer desengaño amoroso lo llevó a componer Confidencias, un relato de escritura romántica que hablaba del recuerdo de un cariño ya remoto.

“Si pudiera volver al pasado en confidencia disfrutaría de tus besos con mayor encanto, y en confidencia te pediría bésame todos los días hasta la hora de la muerte y, más allá de la muerte no me olvides, vida mía”.

Ese desamor tuvo la fuerza suficiente como para que en un solo mes le salieran tres canciones. Quizá fue entonces cuando supo que solo podía componer estando triste, inspirado en la melancolía y el sufrimiento de los corazones rotos y las distancias insufribles.

Fueron esas canciones, con un notable marco lírico, las que además de abrirle las puertas de la fama —fueron grabadas por Pacho Galán y la Billo’s Caracas Boys en 1966— mostraron un camino distinto para la música vallenata. Tan particular e inconfundible era su propuesta que tuvo que sortear la resistencia de los puristas del folclor, y la burla misma de sus amigos, que no veían en sus melodías ni en el piano acordeón que empleaba la esencia del vallenato.

“Tengo tres pilares grandes: Rafael Escalona, Leandro Díaz y Tobías Enrique Pumarejo Gutiérrez, el precursor del vallenato romántico, el que compuso Cállate, corazón y Mírame fijamente. Yo lo arropé y lo tomé como bandera”, ha dicho al recordar sus épocas de parranda al lado de Escalona y el pintor Jaime Molina.

Por eso siguió adelante. Componer música vallenata no había sido su propósito y, sin embargo, por ahí se había dado su éxito musical. Pronto sus canciones empezaron a sonar en las voces de Alfredo Gutiérrez, Diomedes Díaz, Poncho Zuleta, Jorge Oñate o Rafael Orozco. Sus letras quedaron inmortalizadas acompañadas de los acordeones de Colacho Mendoza, como en Camino largo; Juancho Rois, en Calma mi melancolía; el Cocha Molina, en Sin medir distancias, o Emiliano Zuleta, en Así fue mi querer.

“En lo alto de la montaña solo hay silencio y el viento es fresco. Y cuando hay tiempo de lluvia, las nubes besan la punta del cerro. Rumores de melodía solo se escuchan de ese romance. Limpio como es la nevada, brillante como la luz del día”.

Quienes lo conocen lo describen como un hombre con una gran sensibilidad, un enamorado de la vida y de los sueños, que vibra por el recuerdo de los caminos que ha recorrido, las parrandas inolvidables y los viejos amores idos. Sus composiciones son poéticas y por eso durante sus presentaciones es frecuente que declame antes de cantar. Eso sí, solo interpreta sus propias canciones, esas que son la bitácora de su vida, sus quereres y lamentos. Para cantar su vallenato, hay que sentirlo con el alma.

“Hay soledades que duelen mucho y hay un silencio para pensar. Hoy quiero luces para que alumbren lo que me falta por caminar”.

Gustavo Gutiérrez, el más grande del vallenato romántico

Sin lugar a equivocaciones dentro del género del vallenato, Gustavo Gutiérrez Cabello, ha sido el más grande dentro del vallenato romántico del llamado vallenato clásico. Como lo afirma el periodista y biógrafo del maestro Rafael Escalona, Carlos Alberto Atehortúa Gil: “En Gustavo Gutiérrez comienza y muere el vallenato. Es el resumen más positivo de lo que ha sido el autentico folclor en la capital provincial de Macondo. Muy joven para la producción, sorprende a quienes aun se mantienen maravillados por los sones de Escalona. Por sentimientos y delicadezas poéticas, reúne el pensamiento del siempre celebre Jaime Molina. Y llega a su propio yo que evoca al viejo Evaristo, su progenitor, quien hizo de los bellos amaneceres en su tierra el mejor canto, dejando de por sí, enorme herencia artístico folclórica”.

En sus cuarenta y cinco años de la versión del festival de la leyenda vallenata, realiza dicho certamen en honor al gran “Tavo” Gutiérrez, “el flaco de oro”, reconocimiento más que merecido por todo lo que el gran compositor ha aportado al folclor, con sus canciones, entrelazadas en las voces de los más grandes del vallenato, en su transcurrir en bien del festival de la leyenda vallenata. Su moralidad y su transparencia en más de 40 años, en sus actuares, como coequipero del festival y los sentimientos hechos canciones que han enriquecido al folclor y ha traspasado las fronteras patrias desde que Gustavo Gutiérrez Cabello, comenzó a componer de manera prodiga y constante para que el vallenato se posicionara en la cima de la cultura nacional.

Gustavo Gutiérrez Cabello, nació en Valledupar el 12 de septiembre de 1939. Es el tercer hijo de Tiota y Evaristo y sus hermanos José Tobías, Marina y Olguita. Su infancia transcurrió en la planidez de la época pueblerina de Valledupar de casas coloniales, cuando el juego de trompos y vaquitas imaginarias encarnadas en los huesos que quedaban del sancocho casero llenaban las horas de los niños de esa época inmortal. Sus estudios primarios los hizo entre el colegio de La Sagrada Familia y el colegio Nariño. Inició el bachillerato en el José Celestino Mutis, de Bogotá, en 1962. En esa frontera bachillerato – estudios universitarios se dedicó más bien al arte musical que a la postre habría de ser su verdadera vocación.

Así, en septiembre 5 de 1963, compuso su primera canción, “Suspiros del alma”, a la que han seguido a través del tiempo otros paseos, sones, merengues vallenatos, una poesía y una cumbia hasta completar más de 150 obras que inmortalizan al gran “Tavo” Gutiérrez. Con Marena Baleta tiene un hijo: Gustavo José, a quien le compuso aquel famoso paseo en agosto de 1988, cuando su hijo tenía nueve años de edad: “Mi niño se creció”. En 1970 ingresó a la escuela superior de administración de negocios, en Bogotá, obteniendo el grado de Administrador de Empresas el 15 de diciembre de 1973.

Desde sus inicios en 1968, Gustavo Gutiérrez Cabello, ha estado vinculado al festival de la leyenda vallenata, bien como jurado, concursante o miembro de la junta organizadora. De 1975 a 1978 el festival vallenato estuvo a su cargo en su calidad de director de la desaparecida oficina departamental de turismo. Y, desde la creación de la fundación festival de la leyenda vallenata, en 1986, en su primer vicepresidente.

Ha participado dos veces en el festival, en el concurso de la canción inédita, resultando ganador. En 1969 con el paseo “Rumores de viejas voces”, y en 1982 con “paisaje de sol”, también en el ritmo de paseo. Gustavo Gutiérrez Canta… en Valledupar… cuando sale el sol… es la nota que se escucha de patio en patio… de palo en palo… de cañaguate en cañaguate… y de corazón en corazón. Y la que se escuchará en la 45 versión del festival vallenato, porque es un homenaje al gran flaco de oro… fue algo que aconteció/allá en Valledupar/se escucha un lamento triste… con su acordeón llorando aquí y allá.

EL TRASEGAR DE GUSTAVO GUTIERREZ CABELLO

La vida inmarcesible por así describirla del gran compositor vallenato, uno de los grandes poetas que ha convertido todas esas poesías en melodías, Gustavo Gutiérrez Cabello, ha tenido un trasegar exitoso y lleno de tantas alegrías pero también de tantas congojas cuando su corazón melancólico no pudo cimentar un amor verdadero y de ahí que muchas de sus canciones son una alegoría a un Gustavo Gutiérrez triste que llora al amor, el cual le ha sido esquivo.

En este trasegar son muchos los periodistas que han escrito sobre su magia, sobre sus confidencias sobre su guitarra de oro, porque como él mimo lo afirma, él se inspiró donde nace el sol. David Sánchez Juliao, escribía en El Espectador el 23 de abril de 1975: “un vallenato lento, sopesado, descansado, casi “cómodo”, como relleno de algodón, que se regodea en la no esencia campesina y que viene a ser el fiel reflejo de la escala de valores de la clase media provinciana (tomando la expresión en el mejor de los sentidos): la nostalgia por la tierra natal, la parranda y los amigos, la añoranza, las mujeres bonitas, las riñas de gallo, el paisajismo efímero e intranscendente, el desamor y el despecho. Su concepto del amor es, tiene que ser, diferente al de Alejo Duran, o al de un Enrique Díaz “machetero de la región de ayapel”, como dice Rúgero Suarez en “el pobre hacendado”. Sus valores, en resumen, son otros. Y su vallenato, es otro. Pero ese otro vallenato, repito, no está exento de belleza, de una gran esencia expresiva y de un gran sabor a tierra propia”.

De igual manera el ex presidente Alfonso López Michelsen expresaba: “Gustavo Gutiérrez es, después de chema Ramos, en la generación anterior, la persona que más sabe de música. Lo de Gutiérrez es una cosa más elaborada y de mucho más acceso a cualquier público en cualquier parte del mundo. La de Gustavo Gutiérrez es una letra igual a los boleros latinoamericanos”. De igual manera en su columna libre Hernando Giraldo, en el diario El Espectador expresaba en el año de 1969: “Gustavo Gutiérrez es el romántico, el indagador y el cantor de la vida intima de sus coterráneos. Su despedida a Pedro Castro es de lo más hermoso y conmovedor que he podido escuchar” y continua “por ahí esta alegrando a la gente el famoso “concierto vallenato” de Gustavo Gutiérrez. Este joven es tan fantasioso que resolvió empacar una música tan alegre como la vallenata nada menos que en romanticismo. Gustavo Gutiérrez con Rafael Escalona, con Alejo Duran, con Pedro García, forma la trinidad cuadrada de la vallenatologia”.

Y su inseparable amiga en la fundación de la leyenda vallenata Consuelo Araujonoguera, en su columna escribía para El Espectador en el año de 1982: “Tavo Gutiérrez, ese que un buen día a comienzos de los años sesenta cogió el vallenato y le pegó primero un empujoncito, después de un sacudón y acabó apercollandolo fuertemente en los lazos de un romanticismo decadente con olor a violetas secas y entre maripositas que salen a pasear. Ese que sacó la música vallenata de las jocosas situaciones de las anécdotas y sucesos del más puro costumbrismo par aponerla a sonar a los acordes de las pasiones y de las penas del alma con toda la trillada poesía de los lugares comunes y las comunes ocurrencias del amor. Ese de figura quijotesca y pañuelo al cuello de temperamento nervioso y voz de tenor… acaba de ponerle música a una biografía y le resultó uno de sus mejores cantos. ¡Cuánta belleza y cuanta carga vital llevan sus estrofas! José Jorge se llama el hombre a quien “Tavo” (tal vez para buscarle un símbolo a su modestia) le dedica este poema. Bien habría podido llamarse Gustavo Gutiérrez como su autor o Huges Martínez o Pedro Pérez porque ahí envuelta en la piel morena del protagonista y bajo las notas de esa melodía está la síntesis exacta de la estirpe de los mejores parranderos – con todo cuanto de bueno, noble y hermoso tiene esta palabra – que en Valledupar han sido”.

Y la misma inmortal heroína, nuestra “cacica” vallenata en su “carta vallenata” que era su columna en el diario El Espectador, en el año de 1982, también dejó sentado: “me dejé llevar por ese deleite único (solo comprendido bien por quienes como yo tenemos el privilegio de amarlos tanto) que produce la degustación letra a letra, palabra tras palabra, compás sobre compás y melodía de un canto vallenato bien concebido y bien parido. Un canto hecho con esos pedazos del alma que los compositores de verdad van dejando regados sobre las páginas en que vuelcan su tremenda inspiración.

Paisaje de Sol me agarró y se me metió por esos vericuetos íntimos que conducen a lo más recóndito y firme del territorio anímico donde el ser humano tiene y guarda y defiende lo mejor de sí mismo y de su razón de ser: la tierra, la música, la gente, los recuerdos… Sus versos tiene algo de la ternura recóndita y la rima del gran Federico y la fuerza desatada y el brío impetuoso de Barba Jacob. Esa – sentí yo cuando la escuchaba – es la letra y la música que yo hubiera deseado poder escribir si hubiera sido compositora. Esa inspiración que yo hubiera querido tener si me hubiese sido dado el don divino de la poesía. Esos son los versos que yo quería cantarle a Valledupar desde siempre. Ese es el Paisaje de Sol de mi pueblo. ¡Esa es mi tierra!”. Para que más si en la historia del vallenato viene acompasada a la vida y obra musical del flaco de oro, Gustavo Gutiérrez Cabello, a quien la fundación del festival de la leyenda vallenata le rinde homenaje en su 46 versión.

CINCUENTA AÑOS DE CANCIONES DE UN POETA VALLENATO

Este año, el mejor cantautor romántico de todos los tiempos, Gustavo Gutiérrez Cabello, cumple Cincuenta años de vida artística de lo que ha sido un poeta Vallenato en el folclor Colombiano. En 1964 Pacho Galán lo invitó a grabar el L.P. “Fiesta con Pacho Galán y sus sabaneros”, en el que Gustavo canta dos de sus primeras canciones: Morenita y Suspiros del Alma. En 1965 tocó La Concertina en el L.P. Ensueños y más cantos vallenatos. Bovea, Fernández y Fontanilla interpretan los cantos Vallenatos de Gustavo Gutiérrez Cabello. En 1969, en Orbe, grabó el L.P. Confidencia. Concierto Vallenato. Volumen 4. En 1974 hizo el L.P. Gustavo Gutiérrez canta sus canciones y las de Freddy Molina. En 1976, Alfredo Gutiérrez, en su calidad de Director Artístico, lo invitó a ser el cantante del L.P. Los Revolucionarios con Gustavo Gutiérrez. En 1977 hizo el L.P. Mírame. Gustavo Gutiérrez, El Vallenato Romántico. En 1979, el L.P. El Poeta Vallenato Gustavo Gutiérrez con su Concertina. En 1980, tocando Acordeón, grabó el L.P. Leo Dan Vallenato. En 1981 apareció el L.P. Un Señor Vallenato. Gustavo Gutiérrez, El Vallenato Romántico.

Luego hizo, con Alberto Fernández, un álbum doble llamado “Más Cosas de Escalona”. Alberto Fernández y el Acordeón de Gustavo Gutiérrez. En 1988 cantó para el L.P. El Binomio de Oro presenta Gustavo Gutiérrez, el Poeta Vallenato.

El poemario del Flaco de Oro es inmenso. Poemario al que le ha colocado melodías y se han convertido en éxitos en cincuenta años de vida artística. Inició con “Suspiros del Alma”, un paseo que hizo en septiembre 5 de 1963; luego fue “La Espina”, otro paseo compuesto en el año 1963. Luego viene “Confidencia” en el mismo año; “Morenita” otro paseo de ese inolvidable octubre de 1963. Luego irrumpe en el año 1964 con un paseo “Cecilia”, compuesto en Enero, luego dos Merengues, uno en Marzo “Siempre Presente” y en Diciembre “Malvina”.

En el año de 1965 continua generando canciones que son los poemas Vallenatos que han inmortalizado a Gustavo Gutiérrez Cabello: “Ensueño”, un paseo inspirado en Enero 25, “Valledupar Tierra Mía” otro paseo que hizo en Mayo, “Lamento Provinciano” un son lamento, “Recuerdos de Toba”, otro paseo y “Si yo me Caso” también en ritmo de paseo, todos hechos en ese mes inspirador de Mayo. En 1966, compone un paseo “Recuerdos de Ti” inspirado en el mes de Febrero y “Mariposita” un bolero que hizo en Marzo de ese mismo año.

Luego viene el año de 1967, donde continua dando lo mejor de sí para la música Vallenata: “Rumores de Viejas Voces” paseo compuesto en Abril 25; “Adiós a Pedro Castro”, son lamento, compuesto en Marzo 5; “Leonor del Cesar” en ritmo de paseo y “Mi Juventud”, también paseo que hizo en Diciembre 15. En 1968, trajo la poesía que compuso en Noviembre 7: “Ángeles… Ángeles Míos”. En el año de 1969, compone una balada “Canción para Ti” de su cosecha del mes de Marzo y “Adiós Cariñito” un merengue.

En el año de 1970 inicia en Enero 26 con el paseo “Mi novia Juvenil”, luego otro paseo que compuso en Junio 20 que fue éxito Nacional “El Niño de La Calle”, luego el son de Julio 10 “El Regalito” y finaliza este inolvidable año con el paseo “Se fue muy Lejos”. Luego irrumpe en el año de 1971 con tres paseos: “Por El Mismo Camino”, “Delirio”, y aquella canción que tanto sonó: “Conquista Fácil”.

El año 1972 también fue productivo: el paseo “El Silencio de Freddy Molina”, El Merengue “Al Otro lado del Rio”, una de sus canciones inmortales en ritmo de Merengue “No hay Dolor en Mi” y otra que no se olvida en ritmo de paseo “Mis Amigos Me Recordaran”. El año 1974 también fue de una producción fenomenal: “La Gaviota”, “Por un Capricho”, “El Jueguito”, “Algo entre los Dos” y “La Provinciana”, todos en ritmo de paseo. 1975 Gustavo Gutiérrez continúa deleitándonos con sus composiciones: “Sencilla y Cariñosa”, “Camino Agreste”, “Por Eso Canto” y “Pueblo Oscuro”, todas también en ritmo de paseo.

El año de 1976 también fue muy productivo para el poeta: “Fuego de Amor”, “Llegó un Amor”, “Solo Tu”, “Llegaste a Tiempo”, “Fracaso Algodonero”, “Oye Amigo Mío” y “El Rico no dice Ná”, producción que él hizo en ritmo de paseo, para ese año inolvidable.

Y continúan los años y las producciones del Gran Gustavo Gutiérrez continua en la cúspide hasta el día de hoy: “Nochecita Mía”, “Largo Verano”, “Sequia”, “El Valle y El Pintor”, “ Arbolito Viejo”, “Tanto que te Canto”, “No podrás Olvidarme”, “Así fue mi Querer”, “Camino Largo”, “Ay ay ay”, “Corazón Martirizado”, “Lloraré”, “ De tanto Verte”, “ Aquella Tarde”, “Viejos Anhelos”, “Dejé que se fuera”, “ Rocío de La Mañana”, “El Hombre de la Piel Morena”, “Paisaje de Sol”, “Vivo Contento”, “ ¡Ay Mi Vida!”, “ La Fuerza de Cariño”, “Calma mi Melancolía”, “Mil Razones”, “Te Regalo mis Canciones”, “Se te nota en la Mirada”, “ Amores que van y vienen”, “ Yo no sé pedir Perdón”, “Estoy Enamorado”, “Mi nostalgia eres tú”, “ Alma Herida”, “ Parrandas Inolvidables”, “El cariño de Mi pueblo”, “Como pudo Terminar”, “Sin medir Distancias”, “Si te vas te Olvido”, “Aquella Guitarra”, “Recuérdame”, “ Mañana sale el Sol”, “ Mi fiel Amiga”, “Nadie como tú”, “ Mi niño se Creció”, entre tantas canciones que han hecho de Gustavo Gutiérrez Cabello el mejor compositor libra por libra en el vallenato Romántico de nuestra gesta cultural y de nuestra tierra provinciana.

Hernán Baquero Bracho
Columnista

Tomado de: Villanueva Mi@