Foro agrario colombiano, pluralidad y consenso

colombia-banderaPor Anubis Galardy

Bogotá, 19 dic (PL) La paz con justicia social es el consenso dominante en el foro de desarrollo integral que concluirá hoy aquí tras dos días de abordaje plural de un tema de múltiples aristas como el rescate y democratización de la tierra.

Con la participación de mil 200 representantes de la sociedad civil, este tema devino tesis de fondo común a los 16 sectores representativos del campo colombiano presentes en el evento, a partir de un diálogo generador de opiniones disímiles, de coincidencias y disensos, enriquecedores del debate.

Una de las ponencias de mayor impacto fue la de Olga Lucía Quintero, vocera de la Asociación Campesina del Catatumbo (Ascamcat), y la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina (Anzorc), titulada La paz de los campesinos es la paz con justicia social.

En su exposición, Quintero rechazó la Ley de víctimas promovida por el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos.

«Lejos de restituirnos la tierra, con esta ley a lo sumo nos otorgarán títulos de propiedad, para entregársela asegurada a los grandes empresarios nacionales y extranjeros, de quienes se nos dice, como un mal chiste, que nos convertirán en empresarios», subraya el texto.

«Es un mote con el que ocultan una renovada forma de explotación de nuestra fuerza de trabajo», puntualiza.

«No solo reclamamos la redistribución de la tierra, sino la redistribución de toda la riqueza que los trabajadores colombianos construimos día a día».

«Reclamamos la redistribución del poder, pero no ese al que que estamos sometidos, el que oprime, discrimina y excluye, que despoja y arrasa la vida, y teme a la diversidad» destaca.

La líder campesina llamó a la sociedad en pleno, «a los excluidos, a los olvidados, a los maestros, a las amas de casa, a los estudiantes, a los comerciantes, a todos los que contribuyen a la riqueza del país con su trabajo, a la movilización social en busca de la paz, a apropiarse de los destinos del país».

«A los sectores aferrados al poder y a la riqueza les decimos hoy: no teman al poder desde las bases, no le teman a la controversia de ideas, a la diversidad y la creatividad, a la construcción soberana y democrática de nuestra historia»

«No teman a la riqueza y la tierra bien repartidas, no le teman a la justicia social», postuló.

En declaraciones exclusivas a Prensa Latina, David Florez -uno de los voceros del Movimiento Marcha Patriótica y participante en el foro-, señaló que uno de los aspectos más reiterados fue el de la concentración de la tierra que, de acuerdo con el índice Gini (medidor de la distribución desigual) asciende a un 0,8 por ciento.

Junto a ello, el de una contrareforma agraria que ha despojado a los campesinos de entre ocho y 10 millones de hectáreas de tierra, así como la precariedad de la infraestructura existente y la extrema pobreza que padecen 13 millones de campesinos, privados de sus derechos humanos elementales.

Otra de las constantes, acuñó Florez, fue la restitución de su condición de ciudadanos a los campesinos, negada a través de los años, y la construcción de figuras jurídicas que los respalden y preserven las interrelaciones territoriales con fórmulas que solucionen, sin conflictos, los derechos de comunidades étnicas como las indígenas y afrocolombianas.

Tambien la necesidad de construir un modelo de desarrollo agrario, a partir necesariamente de un modelo más equitativo de desarrollo social del país, que borre las inequidades, y garantice el derecho a la educación, al agua potable, y a la salud, entre otros fundamentales.

Otro reclamo común fue, asimismo, el cese del fuego bilateral mientras duren las conversaciones de paz entre el Gobierno y las Fuerzas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo, con vistas a la creación de una atmósfera que facilite los avances.

A la par, la necesidad de ampliar la participación de la sociedad civil, tanto en los diálogos que transcurren en La Habana, Cuba, como en una eventual construcción futura de esa paz en la cual están cifradas todas las esperanzas colectivas.

Organizado por la ONU y la Universidad Nacional de Colombia – a solicitud de la mesa de La Habana-, en el foro participan organizaciones sociales, movimientos civiles y políticos, femeninos y estudiantiles, de víctimas y desplazados, defensores de derechos humanos, gremios empresariales, iglesia, Ongs, sindicatos, programas de desarrollo y paz, de iniciativas nacionales y regionales, entre otros muchos.

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